Comer tarde en la noche se asocia con más riesgo de hígado graso y cirrosis, según un estudio con casi 200.000 personas
Investigadores de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (OHSU) y del Hospital General de Massachusetts encontraron que las personas que suelen comer después de la cena o a la hora de acostarse tienen entre un 20 % y un 30 % más de riesgo de enfermedad hepática. Los autores advierten que se trata de una asociación y no de una relación de causa y efecto demostrada.
Un análisis de tres grandes cohortes estadounidenses
El trabajo, publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology bajo el título "Late-Night Eating is Associated with MASLD and Cirrhosis", analizó datos de tres estudios de seguimiento de larga duración en Estados Unidos: el Nurses' Health Study, el Nurses' Health Study II y el Health Professionals Follow-up Study. En conjunto, reúnen a cerca de 200.000 participantes —199.155, según el reporte de ScienceAlert— con una edad mediana de 59 años, que responden cuestionarios sobre alimentación y estilo de vida cada dos a cuatro años.
Los investigadores agruparon a los participantes según el momento en que solían comer y compararon esos hábitos con la aparición de dos condiciones: la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por su sigla en inglés), nombre actual de lo que se conocía como hígado graso no alcohólico, y la cirrosis, una cicatrización avanzada del hígado que puede comprometer su funcionamiento. El seguimiento mediano fue de 16 años.
Los resultados
De acuerdo con OHSU, quienes reportaron comer tarde en la noche —definido como comer después de la cena o después de la hora de acostarse— tuvieron un aumento de entre el 20% y el 30% en las formas de enfermedad hepática evaluadas frente a quienes no lo hacían. Según el reporte de ScienceAlert, el riesgo fue un 36% mayor para MASLD y un 28% mayor para cirrosis; en el periodo de seguimiento se registraron 315 casos de cirrosis.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeLa asociación se mantuvo después de ajustar por factores como edad, índice de masa corporal y actividad física.
"Algunos estudios habían insinuado esta idea, pero este es uno de los primeros análisis de largo plazo que establece de forma explícita la conexión con la enfermedad del hígado graso", afirmó Robert Wilechansky, hepatólogo de OHSU y autor principal. El especialista explicó que el hígado está "muy sintonizado" con los ritmos circadianos, es decir, el reloj biológico interno que regula funciones del cuerpo a lo largo del día.
¿Por qué podría ocurrir?
Andrew McHill, fisiólogo del sueño y coautor del estudio, señaló que trabajos previos de su grupo muestran que comer durante la noche, cuando el reloj biológico favorece el sueño, reduce la capacidad del cuerpo para metabolizar los alimentos con eficiencia, lo que con el tiempo puede contribuir a obesidad y diabetes. Los autores consideran el vínculo "biológicamente plausible" por una menor sensibilidad a la insulina y un menor uso de energía en la noche, aunque estos mecanismos aún deben comprobarse.
Las limitaciones
El estudio es observacional: identifica una relación estadística, pero no prueba que comer tarde cause la enfermedad. Los hábitos fueron autorreportados con descripciones amplias del horario; no se registró qué se comía en esos momentos ni se tuvieron en cuenta la hora y la calidad del sueño. Además, otros factores no medidos podrían explicar parte de la asociación.
Wilechansky recordó que, entre las personas que desarrollan hígado graso, "solo una pequeña fracción" llega a formas graves como la cirrosis. "Aun así, la gran conclusión es que concentrar la ingesta de calorías varias horas antes de dormir podría ser beneficioso", indicó.
Próximos pasos
Un equipo de OHSU que incluye a Wilechansky recluta participantes para un estudio que registrará directamente los horarios de alimentación y evaluará si comer más temprano mejora indicadores clínicos del hígado graso. Los autores también plantean estudiar el tema en poblaciones más diversas, con imágenes del hígado y marcadores de gravedad. La investigación fue financiada por la Fundación de la Asociación Americana para el Estudio de Enfermedades Hepáticas (AASLD).
Preguntas y respuestas de contexto
¿Cuál es el principal hallazgo del estudio sobre los hábitos alimenticios nocturnos?
Investigadores encontraron que las personas que comen después de la cena o antes de acostarse tienen entre un 20 % y un 30 % más de riesgo de desarrollar hígado graso y cirrosis.
¿Por qué comer tarde podría afectar la salud del hígado?
El hígado sigue ritmos circadianos y, durante la noche, el cuerpo reduce su capacidad para metabolizar alimentos eficientemente, lo que disminuye la sensibilidad a la insulina y el gasto de energía.
¿Qué alcance tuvo la investigación y cuáles son sus limitaciones?
El estudio analizó datos de casi 200.000 personas durante 16 años, pero es de carácter observacional, lo que significa que muestra una asociación estadística y no una relación directa de causa y efecto.
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