Hidroituango propone retomar la “Hora Gaviria” para enfrentar el riesgo de desabastecimiento energético por el fenómeno de El Niño
La Sociedad Hidroituango planteó al gobierno entrante la posibilidad de adelantar una hora el reloj en Colombia como medida para reducir el consumo de energía durante los meses de mayor impacto del fenómeno de El Niño. La propuesta también incluye la creación de una mesa técnica nacional para coordinar acciones preventivas y fortalecer la seguridad energética del país.
Una propuesta para anticiparse a un posible déficit energético. Ante los pronósticos que advierten una intensificación del fenómeno de El Niño durante los próximos meses, la Sociedad Hidroituango propuso al gobierno entrante adoptar una serie de medidas orientadas a disminuir el riesgo de un eventual racionamiento de energía en el país.
Entre las iniciativas figura el adelanto de una hora en el horario oficial colombiano, una estrategia similar a la implementada en 1992 durante el gobierno de César Gaviria, conocida popularmente como la “Hora Gaviria”. El objetivo sería aprovechar durante más tiempo la luz natural, modificar los hábitos de consumo eléctrico y reducir la demanda en las horas de mayor utilización del sistema.
Según explicó el gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, la propuesta ya fue presentada al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, como parte de un conjunto de recomendaciones que podrían comenzar a implementarse a partir del inicio del nuevo gobierno.
Reducir el consumo en las horas de mayor demanda
De acuerdo con Arbeláez, el fenómeno de El Niño ya es una realidad y las proyecciones indican que tendrá una intensidad considerable, con una reducción en las lluvias y menores caudales en los ríos que abastecen los embalses del país.
El directivo señaló que el mayor reto se concentra entre las 6:00 de la tarde y las 9:00 de la noche, cuando el consumo de energía alcanza sus niveles más altos. En ese contexto, sostuvo que adelantar una hora el reloj permitiría aprovechar mejor la iluminación solar y disminuir aproximadamente un 5% la demanda energética durante ese periodo.
La propuesta contempla mantener el cambio horario de manera temporal, aproximadamente hasta el mes de noviembre, cuando se espera que disminuyan los efectos más fuertes del fenómeno climático.
Mesa técnica y respaldo de las termoeléctricas
Además del cambio de horario, la Sociedad Hidroituango planteó la conformación de una Mesa Antiapagón que reúna a las autoridades del sector energético, operadores, generadores y entidades técnicas para evaluar permanentemente el comportamiento del sistema eléctrico y definir acciones preventivas.
Entre las recomendaciones también figura la activación anticipada de las plantas termoeléctricas, con el propósito de reducir la presión sobre las centrales hidroeléctricas y permitir que los embalses conserven mayores niveles de almacenamiento durante los meses más críticos.
Según Arbeláez, adoptar estas decisiones con anticipación permitiría al nuevo gobierno contar con un margen de maniobra cercano a dos meses para responder a las condiciones climáticas previstas y evitar medidas de emergencia.
El antecedente de la “Hora Gaviria”
La propuesta recuerda las decisiones adoptadas en 1992, cuando Colombia enfrentó una severa crisis energética provocada por un intenso fenómeno de El Niño. En ese momento, el país experimentó prolongados racionamientos de electricidad y el Gobierno implementó el adelanto de una hora en el horario oficial para aprovechar mejor la luz solar y reducir el consumo durante las horas pico.
Desde entonces, el sistema eléctrico colombiano ha fortalecido su infraestructura y diversificado sus fuentes de generación. Sin embargo, expertos del sector han advertido que los fenómenos climáticos extremos siguen representando un desafío para la seguridad energética nacional.
La iniciativa presentada por la Sociedad Hidroituango busca que las decisiones preventivas se adopten antes de que se agraven las condiciones climáticas previstas, permitiendo al nuevo gobierno evaluar, junto con las autoridades competentes, la viabilidad de medidas como el cambio temporal de horario, la operación de las plantas termoeléctricas y otras estrategias encaminadas a garantizar la continuidad del suministro eléctrico durante los meses de mayor exigencia para el sistema.
Para Arbeláez, el gobierno de Gustavo Petro no ha permitido que el país se prepare para la contingencia de la manera que debería, aprovechando la experiencia y la fortaleza del sector, señalando que pareciera que la intención es dejar al nuevo gobierno "apagado" con un problema que solo afectaría la tranquilidad de los ciudadanos.
Señaló que cada hora de apagón en Colombia podría tener un costo de 50 millones de dólares por hora, pero enfatiza que el país está a tiempo y que la idea es llegar al 7 de agosto con decisiones para ser ejecutadas en vez de comenzar a la entrada del gobierno a analizar medidas, adelantándose un mes en soluciones efectivas.
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