Ola de violencia pone en entredicho la “Paz Total” y la política de seguridad en Colombia, según experto
Los recientes hechos de violencia en el país han encendido las alarmas sobre el rumbo de la seguridad nacional y la efectividad de la llamada política de “Paz Total”. Así lo advirtió Jorge Iván Avendaño Mesa, coordinador del programa de Investigación Criminal de la Universidad de Medellín, quien ana
Los recientes hechos de violencia en el país han encendido las alarmas sobre el rumbo de la seguridad nacional y la efectividad de la llamada política de “Paz Total”. Así lo advirtió Jorge Iván Avendaño Mesa, coordinador del programa de Investigación Criminal de la Universidad de Medellín, quien analizó la situación tras los atentados que dejaron múltiples víctimas en Antioquia y Valle del Cauca.
El ataque contra un helicóptero de la Policía en Amalfi, Antioquia, que dejó 13 uniformados muertos, y la explosión en Cali, con un saldo preliminar de seis personas fallecidas y 70 heridos, fueron calificados por Avendaño como hechos que evidencian un deterioro grave de la seguridad. Según el académico, estos episodios son resultado del retiro de recursos clave destinados al funcionamiento de las Fuerzas Militares y de Policía.
“La situación actual es consecuencia directa de la reducción en el presupuesto de seguridad. Estos recursos son indispensables para garantizar operaciones efectivas que protejan a los ciudadanos y al Estado”, explicó.
Avendaño cuestionó la política de Paz Total, al considerar que lejos de debilitar a los grupos armados ilegales, les dio un espacio de respiro. “Lo que hicieron fue descansar, abastecerse, reorganizarse y ahora, con mayores capacidades, atacan de nuevo al Estado, a los ciudadanos, a la democracia y a la economía”, agregó.
El experto señaló que el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión siguen siendo la principal fuente de financiación de las organizaciones criminales, lo que les permite ampliar su poder de fuego y dominio territorial. A su juicio, la ausencia de una política criminal contundente ha permitido que estas economías ilícitas se incrusten en sectores productivos y erosionen la gobernabilidad.
Los indicadores, dijo, reflejan una espiral ascendente de violencia: asesinatos de policías y militares de manera recurrente, aumento de homicidios, secuestros y atentados contra figuras públicas. El crimen del senador Miguel Uribe Turbay, sumado a los ataques recientes, refuerza la percepción de inseguridad y de un Estado debilitado frente a los grupos ilegales.
Finalmente, Avendaño hizo un llamado a rodear y respaldar a las Fuerzas Armadas, así como a reconocer el sacrificio de los uniformados caídos. “Es momento de solidarizarnos con las familias de los soldados y policías que han dado su vida, y de trabajar en la recuperación del país. El reto es recuperar la legitimidad del Estado y cortar las fuentes de financiación de la violencia”, concluyó.
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