Explosivo lanzado desde un dron impactó vivienda en Norte de Santander dejando familia herida
Un ataque con dron registrado en la vereda Miramontes, zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander, dejó herida a una niña y a sus padres, según confirmaron las autoridades locales y organizaciones sociales presentes en el territorio. El hecho ocurrió en medio de los enfrentamientos que se
Un ataque con dron registrado en la vereda Miramontes, zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander, dejó herida a una niña y a sus padres, según confirmaron las autoridades locales y organizaciones sociales presentes en el territorio. El hecho ocurrió en medio de los enfrentamientos que se mantienen desde hace varios meses entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Farc en la región del Catatumbo.
De acuerdo con la información preliminar, un dron cargado con explosivos impactó la vivienda donde se encontraba la familia. La detonación causó lesiones de consideración a la menor y a sus progenitores, quienes recibieron atención inicial en el hospital de Tibú. Posteriormente, y debido a la gravedad de las heridas, los tres fueron evacuados hacia un centro asistencial en Cúcuta para recibir tratamiento especializado.
Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas del Conflicto Armado, señaló que el ataque se produjo en el contexto de los enfrentamientos entre los dos grupos armados ilegales, los cuales han generado confinamientos prolongados en diversas comunidades rurales. Según explicó, varias familias permanecen en riesgo permanente por la cercanía de los combates y por el uso de artefactos explosivos en las zonas habitadas.
Organizaciones sociales que hacen presencia en el Catatumbo han manifestado su preocupación por el incremento de la violencia y sus efectos humanitarios. De acuerdo con estas entidades, durante lo corrido de 2025 se han registrado más de 85.000 personas desplazadas en la región, mientras las alcaldías locales enfrentan limitaciones presupuestales para atender la emergencia. Las autoridades municipales han señalado que los recursos disponibles no son suficientes para responder a la magnitud de las necesidades de alojamiento, alimentación y atención psicosocial de las familias afectadas.
Los hechos de Miramontes se suman a una serie de ataques y afectaciones a la población civil en esta zona del país, donde persisten disputas territoriales entre grupos armados por el control de corredores estratégicos y economías ilegales. Líderes comunitarios han insistido en que los enfrentamientos han dificultado la movilidad, el acceso a servicios básicos y el desarrollo de actividades agrícolas, lo que ha agravado las condiciones humanitarias para miles de habitantes.
Ante la continuidad de los ataques y el aumento de la crisis en el Catatumbo, organizaciones sociales y comunitarias reiteraron su llamado al Gobierno Nacional para reforzar la presencia institucional en la zona. Además, solicitaron la reactivación y fortalecimiento de los canales de atención humanitaria, así como el despliegue de medidas que permitan proteger a la población civil y garantizar el acceso a la asistencia requerida.
Las autoridades locales y regionales continúan monitoreando la situación, mientras se espera que las entidades competentes avancen en las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades en este nuevo hecho que afecta a una familia del municipio de Tibú.

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