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Buenaventura bajo fuego: ELN y disidencias se enfrentaron

Los combates entre el ELN y el frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las FARC en el corregimiento Bajo Calima han dejado a más de 500 familias atrapadas en sus casas, sin acceso a alimentos ni seguridad. En una nueva escalada de violencia en el Pacífico colombiano, miembros del Ejército de L

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Redacción IFM
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Buenaventura bajo fuego: ELN y disidencias se enfrentaron

Los combates entre el ELN y el frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las FARC en el corregimiento Bajo Calima han dejado a más de 500 familias atrapadas en sus casas, sin acceso a alimentos ni seguridad.

En una nueva escalada de violencia en el Pacífico colombiano, miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y del frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las FARC se enfrentaron a plena luz del día en las calles del corregimiento Bajo Calima, zona rural de Buenaventura. El cruce de disparos, registrado en video y difundido en redes sociales, dejó a más de 500 familias confinadas en sus viviendas, atrapadas entre el fuego cruzado y el temor de ser víctimas del conflicto armado.

El enfrentamiento ocurrió en el sector conocido como La Colonia, donde los grupos armados se disputan el control territorial y las rutas fluviales estratégicas hacia el Pacífico. Según la Personería Distrital, la situación ha generado una crisis humanitaria, con restricciones de movilidad, suspensión de clases en la única institución educativa del área, y riesgo de reclutamiento forzado de menores.

Los disidentes del frente ‘Jaime Martínez’, aliados con la banda urbana ‘Espartanos’, se enfrentaron al ELN, que mantiene vínculos con el grupo ‘Shottas’. Esta confrontación refleja una compleja red de alianzas entre actores armados ilegales que operan tanto en zonas rurales como urbanas de Buenaventura.

El Ejército y la Armada Nacional desplegaron tropas en la zona para intentar contener la violencia, pero los líderes comunitarios advierten que la presencia militar no ha sido suficiente para garantizar la seguridad de los habitantes. “El orden público está crítico. Los enfrentamientos son muy cercanos a la población y las explosiones son fuertes. Cualquier cosa puede pasar”, declaró un líder del Consejo Comunitario de la Cuenca de Bajo Calima.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia emitió una alerta, recordando que los centros educativos son bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario y exigiendo respeto por la vida de los civiles, especialmente niños y adolescentes.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, pidió al Gobierno Nacional una estrategia integral de seguridad para el Pacífico, señalando que el conflicto en el Bajo Calima no puede abordarse de manera aislada. “La gente está confinada por la disputa entre el ELN y las disidencias. Necesitamos una respuesta urgente”, afirmó.

Este nuevo episodio de violencia revive el trauma de desplazamientos anteriores. Muchas de las familias afectadas habían regresado a sus territorios hace apenas un año, tras haber sido desplazadas por los mismos actores armados. Hoy, enfrentan nuevamente el dilema de abandonar sus hogares o resistir en medio del fuego cruzado.

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