(OPINIÓN) Significado de ser vivo. Por: Marta Palacio
Nosotros aquí, en esta tercera dimensión, nos sentimos vivos porque tenemos un cuerpo físico «material» con sentidos activos, movimiento y un sinnúmero de «capacidades» que tenemos la opción de utilizar y cultivar para nuestro crecimiento como seres vivos.
Nosotros aquí, en esta tercera dimensión, nos sentimos vivos porque tenemos un cuerpo físico «material» con sentidos activos, movimiento y un sinnúmero de «capacidades» que tenemos la opción de utilizar y cultivar para nuestro crecimiento como seres vivos.
El caso es que no somos «autovivos», es decir, disfrutamos de «vida» que nos da la creación y la vivimos aunque no la comprendemos muy bien. Así que nos enfocamos en las oportunidades que nos da el cuerpo físico y pasamos por alto nuestro ser vivo. Algunos incluso renuncian a su cuerpo físico, aun que es «prestado».
Lo único REAL es la vida que se manifiesta en el cuerpo y le «presta» atención al cuerpo, porque es lo que capta y siente. El cuerpo físico es finito, la vida es infinita, viene de la creación y a ella pertenece, por lo tanto, a ella regresa.
La vida en uno o uno en la Vida. Lo que nos «sucede» no es determinante de nuestro ser, son las «pruebas» que nos enseñan a superar y aprender, de donde «construimos» nuestra personalidad y criterio propio.
Significa que «el dolor de ser» es simplemente un reconocimiento de que «tenemos una consciencia interna» que nos hace «ver» que tenemos la capacidad para superar las dificultades, para hacerlo, tenemos herramientas que pasamos por alto y nos encerramos en el dolor.
La humanidad ha tratado de superar cada situación, porque la mayoría son de «comportamiento», algunas de la naturaleza de nuestro mundo inconsciente y que olvida nuestra procedencia. Estamos interconectados con todo, desde el aire hasta seres vivos de todos los reinos, pero además la interconexión de tipo «mental o espiritual» es decir, con lo que no manifiesta cuerpo físico.
Con seres celestiales, por ello oramos , rezamos, meditamos, reconciliamos con el «sentir, escuchar, percibir, captar, ver, seres que ya dejaron su cuerpo físico, seres elevados o también con seres muy densos.
Muchos se «manifiestan» en nuestros pensamientos, sentimientos, deseos, gustos, disgustos, con ideas, algunas prácticas, de hacer el bien, otras de hacerse o hacer daño físico, mental o espiritual a otros seres.
Son seres vinculados álmicamente vidas anteriores de nuestra alma, lo que llamamos Darma cuando es favorable y Karma cuando es difícil.
Nosotros «cargamos nuestro ser vivo» con las decisiones que tomamos, por ejemplo, mentir, robar, violar, agredir, asesinar, el cuerpo físico se encarga de ocultar los hechos, pero queda adentro del mismo ser vivo el que es real, y allí alimenta muchos seres vivos sin cuerpo físico, llamados demonios, que se encargan de ir tomando el control del ser vivo, lo van desplazando del control de sí mismo, su personalidad va cambiando y busca sustitutos como el licor, los narcóticos, se vuelven agresivos.
Es diferente de los «canales abiertos» que sirven de puente interdimensional para darnos una mayor comprensión de que hay mucho más de lo que conocemos y aceptamos, cuando se da cuenta de que está perdiendo el control de sí mismo, empieza la búsqueda de soluciones. Porque ya las pesadillas lo invaden, dormido y despierto también, necesita sanar su ser.
La herramienta para «descargar el ser vivo» de aquello que guarda adentro , porque recupera consciencia de los daños que ha causado, es precisamente el PERDÓN.
El Perdón es energía sanadora que viene de la creación, por el canal de la vida.
PadreMadre Creador nos perdona, porque nos conoce íntimamente, somos sus hijos, aunque lo hayamos olvidado, nos da la Vida, la oportunidad de aprender y también de sanar todos nuestros errores, porque conoce de nuestro olvido y nuestra inconsciencia. ¿Por qué el olvido? Porque nos creímos cuerpo físico, no seres vivos viviendo una experiencia física.
Entender que como seres vivos, somos mucho más que materia y nada de lo que hacemos es real en la vida, solo nos estábamos entreteniendo distraídos por la materia. El cuerpo físico nos estaba «dominando» y nos dejamos llevar…
Entender que somos mucho más que seres humanos, somos seres espirituales , la vida vive en nosotros y nosotros vivimos en la vida. DESPERTAR del largo sueño y empezar a recuperar la consciencia de ser hijos de Dios, creados y sostenidos Vivos, con o sin cuerpo físico.
Recibimos el Perdón de PadreMadre Creador, nos sentimos perdonados y comprendidos en nuestros dolores y actividades inconscientes. Llenarse de Perdón, pues hacerlo a sí mismo, entendiendo los motivos por los cuales hizo daño.
Sanar el dolor y la rabia que lo llevó a hacer daño, el rencor que siente, la justicia y la injusticia, el miedo y como se defendió.
Los deseos de venganza y las acciones para hacer doler a los demás, los deseos y hechos de acabar con la vida propia y ajena. La distorsión del amor y la sexualidad.
La obnubilación de la consciencia con elementos distractores. Pedir perdón, a vivos con cuerpo y vivos sin cuerpo, si, aquellos que mató o mandó matar.
A quienes violó o violentó, lo que robó, lo que mintió, es decir, todo el daño que ha causado así sea física o mentalmente, o con magia o brujería, con chismes o difusión de falsedades, cada uno lo va haciendo poco a poco dentro de sí mismo, ahí es donde está todo lo sucedido.
Si puede pedir perdón físicamente, mucho mejor, PERDONAR a quienes le causaron daño están en las mismas, inconscientes y llevando su propio dolor e incomprensión a los demás, pero todos, absolutamente todos somos iguales hijos de Dios y tenemos derecho al PERDÓN.
Nosotros pedimos perdón al creador de todo lo que existe para toda la humanidad de todos los tiempos, desde el principio de la vida en la tierra, y la respuesta de PadreMadre Creador llega por el canal de la Vida, IMPEZÁ, en forma de esferita de color amarillo dorado llena de estrellitas plateadas contiene varias herramientas para la sanación.
Sólo hay que recibirla, nosotros unimos IMPEZÁ que nos llega y PERDÓN que pedimos, por eso lo llamamos Impezaperdón, que nos incluye a todos por igual.
Sólo hay que recibirlo y vivirlo.

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