(OPINIÓN) Un almuerzo muy desafortunado. Por: Álvaro Ramírez González
Faltando pocos días para las elecciones presidenciales del 2022, Jean-Claude Bessudo, reconocido empresario del turismo, ofreció en su casa, un almuerzo a Gustavo Petro, al que invitó a varios destacados empresarios.
Faltando pocos días para las elecciones presidenciales del 2022, Jean-Claude Bessudo, reconocido empresario del turismo, ofreció en su casa, un almuerzo a Gustavo Petro, al que invitó a varios destacados empresarios.
Fueron muchos miembros de la poderosa comunidad judía en Bogotá. Gustavo Petro lideró las encuestas de principio a fin y se veía ya muy claro su triunfo.
¿Qué buscaba Bessudo con ese almuerzo? De hecho, tanto el organizador del evento como sus asistentes, fueron duramente criticados por todo el sector empresarial.
“Esquirol“es un término muy duro, pero define a un aliado que se cambia de bando, abandonando a los suyos, buscando beneficios personales, pensando en ellos y sus intereses, más que en la misma patria, digo yo. “Todos tenemos derecho a defender nuestras empresas y negocios“, afirmó alguno de los criticados asistentes.
A fe que es verdad, ¿qué consiguieron, además de la fama de esquiroles? Pues ya vieron los judíos que Petro rompió relaciones con Israel y se paró al lado del pueblo palestino, pero la guerra de Israel no es contra el pueblo palestino, es contra los terroristas de Hamás en la franja de Gaza y los de Hezbollah en el sur del Líbano. Una guerra de un Estado legalmente constituido, contra 2 grupos terroristas; aun así, Petro está contra Israel.
Es una equivocada decisión la de Petro, pero todos saben que es amigo de las causas terroristas, miren lo que ha hecho el Colombia, dándole oxígeno y territorio a los grupos terroristas, que bien mal le han pagado, masacrando policías y soldados; hoy no lo respetan y se burlan de las mesas de negociación, porque tampoco le temen.
Volvamos al desafortunado almuerzo, Petro detesta a los empresarios y eso no es de ahora como Presidente; es de siempre, pues los amigos judíos, Bessudo el anfitrión y los demás asistentes a ese desafortunado almuerzo no obtuvieron nada. No puede haber ningún entendimiento entre un empresario y un socialista rancio y envenenado como Petro, el resultado quedó muy mal con toda la comunidad empresarial. Nada más.
Se me viene a la mente la frase de Winston Churchill: “El que se arrodilla para buscar la paz, se queda con la humillación y con la guerra”
Sobremesa
El expresidente de Ecopetrol Felipe Bayón, del equipo del presidente Iván Duque y de Luigi Echeverry, cabeza directiva de esa entonces gran Empresa, se le puso a la orden a Gustavo Petro, buscando seguramente una continuidad en ese importante puesto.
Yo sentí indignación, y escribí muy fuerte contra Bayón, ¿Dónde quedaron los principios de ese tipo? ¿Todo a la basura por un puesto? Pues bien, Petro, lo mandó para el carajo y nombró a su amigo Roa.
Vuelve y cobra vigencia la frase de Churchill.

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