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(OPINIÓN) Terrible drama de Transmilenio. Por: Diego Arango O

Sería edificante para la ciudad contar con un próximo alcalde del talante, compromiso, autoridad y desarrollo como Enrique Peñalosa.

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(OPINIÓN) Terrible drama de Transmilenio. Por: Diego Arango O

En el año 2000 se inauguró el novedoso sistema de transporte urbano para Bogotá, Transmilenio, por iniciativa del alcalde Enrique Peñalosa, tanto en la idea como en el diseño, contratación, ejecución y puesta en marcha del sistema en la primera línea, todo lo anterior bajo su administración. Ha sido quizás el mejor servicio que alcalde alguno le haya entregado a la ciudad, seguido del Metro próximo a inaugurarse, servicio planificado, adjudicado e iniciada su obra en el segundo mandato del mismo alcalde.

Pero ante ese enorme beneficio otorgado a Bogotá, donde se estima que durante los 26 años de servicio se han transportado a unos 23 mil millones de pasajeros, también ha existido y existe un enorme número de personas que abusivamente utilizan el servicio sin pagar su pasaje a quienes se les denomina los “colados”, alcanzando paralelamente a la fecha otros dos mil millones de viajes, produciendo lo anterior un enorme detrimento económico a la operación, algo que aún las autoridades no han podido controlar, pese a que el sistema ha intentado todo tipo de acciones para poner freno a ese flagelo sin ningún éxito hasta ahora. Como dato curioso está la estadística que durante los primeros 15 años el índice de colados apenas estaba entre el 2 al 4%, pero a partir del año 2015 a la fecha ha alcanzado casi el 30%

Se estima que este daño económico a la ciudad actualmente le cuesta unos 300 mil millones de pesos al año, dinero que deja de ingresar para mejoramiento del sistema, de las vías, del espacio público y tantos otros servicios que requiere la capital.

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Pero al lado de este ingente daño público que los “colados” producen afectando a los ciudadanos que sí pagan sus tiquetes, se encuentra este otro enorme fenómeno que es el vandalismo, el deterioro y destrucción intencional de las estaciones, paraderos y autobuses de Transmilenio, que de manera indiscriminada unos vándalos instruidos e ideologizados bajo la etiqueta de “protesta social”, grupos autodenominados “Primera línea”, atentan contra la infraestructura del sistema, produciendo destrucción y poniendo en peligro a los pasajeros, causándoles terribles daños en su tranquilidad, viajes e integridad física.

Solamente en los últimos cinco años 2021 a 2026 se han reportado daños a la infraestructura por valor cercano a los 17 mil millones de pesos.

Muestra de lo anterior está el sonado caso de la influencer conocida como “Epa Colombia”, quien de manera atrevida e intencional, grabándose ella misma con martillo en mano destruyendo la estación de Molinos en 2019, esta mujer daba ejemplo de incultura y violencia en las redes sociales, hecho que inicialmente le costó a ella una multa de la Superintendencia de Industria y Comercio por $ 140 millones de pesos, adicional a lo anterior una condena de prisión por más de 5 años sin beneficio de excarcelación ni casa por cárcel, además el pago de una indemnización al Distrito por $ 467 millones de pesos, de los cuales ya ha cancelado cien millones y además un compromiso para la realización de 50 videos pedagógicos promoviendo el buen uso y cuidado de Transmilenio, sus estaciones, buses y paraderos, además fomentando la cultura de pago del pasaje y el respeto ciudadano, videos que solo deberá producir y publicar una vez cumpla la condena establecida.

Este ejemplo sirve para que las llamadas protestas sociales de vándalos de la llamada “Primera Línea”, promovida por políticos del Pacto Histórico, lo tengan presente, igualmente los sindicatos y organizaciones sociales que mediante bloqueos y destrucciones al sistema siguen perjudicando a la ciudadanía y daño a la ciudad.

Es hora que Bogotá ponga fin a estas prácticas, porque de no hacerlo, el fenómeno crecerá trayendo enormes consecuencias y riesgos a la ciudadanía. Igualmente, el control a las cada día innumerables ofertas de ventas ambulantes y pseudoartistas que invaden el sistema en su propio beneficio.

Sería edificante para la ciudad contar con un próximo alcalde del talante, compromiso, autoridad y desarrollo como Enrique Peñalosa, si él optara por presentarse a un tercer mandato 2028-2031. De todas maneras, a la actual administración y la que viene, le queda la inaplazable tarea de poner fin a este enorme flagelo que azota a Transmilenio.

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