(OPINIÓN) Terremoto en Venezuela: La lección de Bolívar y la urgencia de una democracia sin aplazamientos. Por: José Obdulio Gaviria
Esta semana, dos sismos consecutivos de gran magnitud sacudieron el norte de Venezuela. La Guaira y Caracas enfrentan daños severos.
Según los reportes, se superan los 1.400 fallecidos, con miles de heridos y decenas de miles de personas desaparecidas. El saldo final de muertes podría superar los 20.000, dada la vulnerabilidad de muchas construcciones y las dificultades en las labores de rescate.
No es la primera vez que Caracas enfrenta la furia de la tierra en medio de convulsiones históricas. El Jueves Santo de 1812, un terremoto devastador destruyó la capital durante la Primera República. Mientras los clérigos realistas lo proclamaban como “castigo divino” por la rebelión contra España, Simón Bolívar respondió con una frase que resuena hasta hoy: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Aquel desastre debilitó a los patriotas, pero también forjó una determinación que impulsó la independencia.
Tras la caída de la Primera República, Bolívar se dirigió a Cartagena y pronunció un discurso que comienza con estas palabras: “Granadinos, soy ciudadano de la infeliz Caracas”. En él llamó a la unidad de los dos pueblos para lograr la independencia, semilla que comenzó la Campaña Admirable de 1813. Las tragedias sísmicas no detuvieron el proyecto libertador, sino que lo fortalecieron con voluntad y visión compartida.
Hoy, ante la emergencia de 2026, la lección es clara: la reconstrucción material no puede separarse de la reconstrucción institucional. La democracia no es un lujo que se pueda aplazar, sino la condición indispensable para canalizar ayuda efectiva, atraer inversión y generar confianza. En 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, la Alemania Occidental lo demostró: en ruinas, con un marco democrático sólido y el apoyo del Plan Marshall, logró el “milagro económico” gracias a instituciones estables y previsibles. Postergar la democracia en Venezuela solo prolongaría el caos.
Para construir y reconstruir es necesario remover los obstáculos propios de arbitrariedades. Como denunció el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, un equipo de bomberos y especialistas enviados para labores de rescate fue retenido durante horas en territorio venezolano sin autorización para proceder. El actual esquema de poder en Venezuela no puede seguir al frente de la respuesta. Los protocolos de coordinación y restricciones de acceso a zonas como La Guaira parecen más bien medidas de autoprotección de figuras como Diosdado Cabello, imputado en Estados Unidos por narcotráfico y con una multimillonaria recompensa por información que lleve a su captura. La ayuda internacional llega (equipos de EE. UU., México, Ecuador, España y otros), pero su efectividad depende de una gestión transparente. Delcy y Diosdado no la garantizan.
Frente a esta tragedia, Venezuela necesita acelerar, no postergar, un proceso democrático inclusivo con garantías reales: elecciones creíbles, observación internacional y pluralismo. Un régimen democrático no es obstáculo para la reconstrucción; es su mejor garantía.
Máxime si sabemos que hay un prometedor entorno regional. Una alianza estrecha entre una Venezuela democrática liderada por María Corina y vecinos como Colombia con el gobierno de De la Espriella y Ecuador con Daniel Noboa podría generar un salto histórico. Los tres países comparten geografía, recursos complementarios y desafíos comunes. Su integración económica inteligente seguridad jurídica, infraestructura compartida, cadenas de valor y comercio fluido convertiría la región en un gran polo de crecimiento y prosperidad. Al mismo tiempo, una cooperación decidida en seguridad permitiría enfrentar de raíz las redes criminales que afectan a los tres países.
Venezuela y sus vecinos necesitan ser reconstruidos con democracia real, instituciones sólidas y una fuerza pública profesional ajena a cualquier influencia criminal. El momento exige acelerar, no aplazar. La historia premia a quienes eligen el camino de la libertad.
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