(OPINIÓN) Petro contra la Selección Colombia. Por: Eduardo Mackenzie
A la última fase del desgraciado mandato de Gustavo Petro, le salió un nuevo cuerno. Ahora hay que reverenciarlo cada día, fomentar un culto a la personalidad como si él fuera el Gran Timonel. Es la moda que quieren imponer. Quien no se someta a tal idolatría recibirá las más variadas represalias.
La víctima más reciente de ese extraño desarrollo fue nada menos que la Selección Colombia. El jueves pasado, un puñado de fanáticos del petrismo acosaron en redes sociales a los excelentes futbolistas que representarán a nuestro país en el mundial de fútbol en Estados Unidos, Canadá y México. Dicen que “irrespetaron” al presidente.
Petro había citado a la Selección a un “acto de despedida” en el Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), en Bogotá. Vistiendo la camiseta oficial de la Selección, el presidente entregó allí al equipo una bandera nacional, e improvisó un discurso donde había de todo: desde instrucciones sobre cómo ganar los partidos hasta prédica contra “la codicia” y frases bíblicas de doble sentido. Veamos sólo tres: “Jueguen de equipo y de individuos” (sic); “la humildad y no la soberbia como principio antes que nada” y que “los últimos sean los primeros”.
Sobre todo, la dialéctica sobre “la humildad” y que los últimos que serán los primeros no cayó bien. No es difícil ver la hilacha subconsciente que aparece en esa frase: que nuestros brillantes jugadores “son los últimos, pero pueden ser los primeros”. El vistazo displicente y muy poco informado sobre los grandes avances de nuestra selección, inoculado de esa forma, creó división y amargura en el país. Y molestó, con razón, a los 26 jugadores, a la Federación Colombiana de Fútbol y a algunos periodistas alertas.
Resultado: el bus que transportaba a la selección fue emboscado por exaltados que pegaron afiches de Iván Cepeda. Para evitar nuevas sorpresas, la FCF tuvo que alquilar otro bus y el equipo llegó a El Dorado “como un fugitivo”, estimó un testigo, antes de que tomaran el avión que los llevaría a Estados Unidos.
Esos incidentes y los insultos escatológicos de las bodegas petristas fue tal que la FCF protestó por el acoso que sufrían los jugadores de la Selección desde el encuentro con el jefe de Estado.
No satisfechos, los cepedistas quisieron montar el escenario de un “desaire de James Rodríguez”. En realidad, no hubo desaire. Hubo un malentendido. James no alcanzó a escuchar el pedido de Antonella, la hija de Gustavo Petro. Esta, al ver al capitán de la Selección Colombia, “colapsó un poco”, como ella dijo. Con gran nobleza Antonella cerró así la diatriba y agregó: “En la cancha somos un solo país”.
Iván Cepeda intentó ofender de nuevo a la Selección. Hizo que una juez incurriera en el abuso de prohibir lucir la camiseta de la Selección Colombia al ganador de la primera vuelta, Abelardo de la Espriella, y a su movimiento Defensores de la Patria pero no a Petro ni a los cepedistas. Mal le fue. Abelardo y José Manuel Restrepo, su fórmula vicepresidencial, respondieron que ellos y sus partidarios portarán la camiseta donde y cuando quisieran pues un juez no puede prohibir a los colombianos honrar los colores de la Patria y de la Selección.
Esa serie de incidentes dice mucho: la arrogancia desueta de Gustavo Petro, quien nunca ayudó a los deportistas -- los entendidos le reprochan haberle dicho no a los juegos Panamericanos y haber reducido la parte del presupuesto dedicado al deporte, quiso capitalizar el entusiasmo de los colombianos por su seleccionado nacional. Tanta torpeza revela el desespero que vive el petro-cepedismo ante el avance incontenible de El Tigre.
A Petro no se le escapa, pues, ni siquiera la Selección Colombia, la cual necesita en estos momentos lo contrario: la simpatía de todos los colombianos. No olvidemos: hasta el último minuto de su mandato Gustavo Petro le hará daño a Colombia. ¡Fuera Petro! ¡Votemos por Abelardo y José Manuel!
Noticias relacionadas
(OPINIÓN) Fajardo, un especialista en blanquear el comunismo. Por: José Obdulio Gaviria
Sergio Fajardo no le ha hablado al país con sinceridad. Ha logrado mimetizarse como un hombre…
(OPINIÓN) Fajardo, un especialista en blanquear el comunismo. Por: José Obdulio Gaviria
Sergio Fajardo no le ha hablado al país con sinceridad. Ha logrado mimetizarse como un hombre…
(OPINIÓN) Carretera al mar: Cien años de pujanza antioqueña. Por: Félix Alfazar González Mira
La epopeya de un pueblo que se negó a vivir encerrado. Decía don Gonzalo Mejía el 1 de junio de…