(OPINIÓN) Liderar con el ejemplo. Por: Mateo Arjona
En medio de la emergencia provocada por el terremoto, el liderazgo del Gobierno Nacional ha trascendido los discursos para concentrarse en la presencia directa en los territorios afectados. En su columna de opinión, Mateo Arjona destaca cómo el Presidente Abelardo De La Espriella, la Primera Dama, el Vicepresidente y los ministros han asumido un papel activo frente a la tragedia, planteando que liderar con el ejemplo puede convertirse en un motor para movilizar la solidaridad y fortalecer el sentido de unidad de los colombianos.
Hay muchas formas de ejercer el poder, pero pocas tan poderosas como liderar con el ejemplo. El verdadero liderazgo no consiste solamente en decir qué debe hacerse, sino en hacerlo primero. Es positivo porque inspira, propositivo porque transforma las palabras en acciones y emulable porque despierta en los demás una pregunta inevitable: ¿qué puedo hacer yo?
Colombia es un país solidario por naturaleza. Lo hemos demostrado frente a cada tragedia. Pero incluso la solidaridad necesita ser convocada, organizada e inspirada.
El terremoto puso a prueba a un Gobierno que apenas comenzaba su camino. Y la respuesta del Presidente Abelardo De La Espriella ha tenido un mensaje inequívoco: estar donde están los colombianos.
Desde los primeros días ha recorrido una y otra vez los territorios golpeados, llegando a Quibdó, Pereira, Armenia, Manizales y diferentes municipios del Valle del Cauca. Pero tan importante como los lugares visitados ha sido el ritmo impuesto: agendas que comienzan desde las primeras horas de la mañana y se prolongan hasta cerca de la medianoche, combinando recorridos, reuniones, puestos de mando, decisiones y seguimiento permanente.
A su lado, La Primera Dama, Ana Lucía Pineda ha demostrado que el liderazgo social también se ejerce haciendo. Con determinación y sensibilidad ha encabezado la movilización de ayuda humanitaria, convocando a ciudadanos, empresarios y organizaciones, y convirtiendo la solidaridad de miles de colombianos en toneladas de ayuda para quienes hoy más la necesitan.
Ese ejemplo se ha extendido a todo el Gobierno.
El Vicepresidente y su esposa Tatiana han estado presentes en los territorios afectados, trabajando incansablemente de sol a sol, acompañando a las comunidades y sumándose personalmente a los esfuerzos de atención y recuperación.
Y hemos visto también a los Ministros desplegados en los territorios, articulando instituciones, tomando decisiones y atendiendo directamente las necesidades de las comunidades. Un Gobierno que ha entendido que frente a una emergencia de esta magnitud el lugar de sus funcionarios no está únicamente detrás de un escritorio: está donde está la gente.
Eso es lo extraordinario del liderazgo ejemplificante: se contagia.
Cuando el Presidente trabaja hasta la medianoche, su equipo entiende el mensaje. Cuando La Primera Dama convoca a ayudar, empresarios y ciudadanos responden. Cuando el Vicepresidente y los Ministros están en el territorio, toda la institucionalidad se moviliza. Y cuando los colombianos vemos a otros entregándose, comenzamos también a preguntarnos qué podemos aportar.
Porque liderar con el ejemplo no significa concentrar la acción alrededor del líder. Significa multiplicarla.
Esta tragedia está despertando algo profundamente nuestro: esa solidaridad interior que nos recuerda que, por encima de cualquier diferencia, existe un sentimiento que nos une: el amor por Colombia y por los colombianos.
Eso también es patriotismo.
Amar la patria no es solamente emocionarnos con una bandera o cantar nuestro himno. Amar a Colombia es amar al prójimo. Es sentir como propio el dolor de una familia que perdió su casa a cientos de kilómetros y entender que todos tenemos algo que aportar para ayudarla a levantarse.
Y para quienes creemos profundamente en Dios, existe una dimensión todavía mayor. La fe encuentra una de sus expresiones más poderosas cuando se convierte en obras: servir al que necesita, acompañar al que sufre y extender la mano al que cayó.
Los momentos difíciles revelan el carácter de las personas, pero también el carácter de las naciones.
Hoy Colombia tiene la oportunidad de demostrar de qué está hecha.
Porque el liderazgo verdadero no señala el camino desde lejos. Lo recorre primero.
Y cuando quienes lideran lo hacen desde el servicio, la solidaridad, el amor a la patria y la espiritualidad de Dios, un país entero puede comenzar a caminar detrás de su ejemplo.
— Mateo Arjona, Economista, y Consultor en Marketing Estratégico
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