(OPINIÓN) La primera batalla, Francia y la movilización estudiantil. Por: Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera
Durante los últimos días el mundo entero ha puesto los ojos en París, atraído por imágenes que parecen superponer mayo del 68 con el otoño de los chalecos amarillos de 2018: vehículos en llamas, avenidas tomadas, liceos bloqueados por adolescentes, grandes cortejos estudiantiles en las plazas de la República.
Tras la superficie de esas escenas se libra una disputa que excede el orden público, la de la juventud como sensor sensible de la realidad en transformación, empeñada en transformarse a sí misma mediante el ejercicio público de la palabra, la práctica de la democracia, el cultivo de lo común, refugio frente a la soledad de un universo individualizado y frívolo que convierte al sujeto en dato, disputa por el porvenir que reclama ser escuchada con el respeto debido a quien delibera en público.
Primera batalla, entonces, en un doble sentido, pues se libra ante todo por la infraestructura material que hace posible el proceso pedagógico, condición de la ciudadanía digna en la escuela y de esa promesa ilustrada que hizo de la educación el camino del ascenso, del desarrollo de las capacidades, de la trascendencia humana por el saber, del desprendimiento progresivo de la dependencia del trabajo físico, de modo que los liceístas exigen la permanencia del Estado, su financiación, su responsabilidad, justo cuando ese Estado se retira y delega en el mercado lo que antes garantizaba.
Abre además Francia la primera batalla de una disputa más larga, la de una juventud que siente el momento de otra forma y busca apropiarse de una voz todavía ausente del debate público, la que pregunta quién fija los criterios con que se clasifica a los estudiantes, quién posee las condiciones del saber que reclaman, bajo qué condiciones políticas se discute el porvenir de la educación en un país endeudado a seis meses de su elección presidencial.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeHacia la media tarde de este sábado 17 de octubre de 2026, cerca de la plaza de la República, en París, un auto ardía entre una humareda espesa mientras un policía antimotines esperaba frente a una barricada en llamas, imágenes con las que la cadena estadounidense The National Desk resumió el día en que las protestas por la escuela y por el costo de vida se convirtieron en exigencia social de alcance nacional, la alianza de estudiantes, sindicalistas y antiguos chalecos amarillos que la agencia Reuters había anticipado en la mañana contra los precios altos, contra un modelo social que describió como deshilachado.
Dentro de Francia las organizaciones convocantes, entre ellas la Confederación General del Trabajo con la Unión Estudiantil, contaron unas 800.000 personas, mientras el ministro del Interior, Laurent Nuñez, reportó 550.000, 110.000 de ellas en París, con unas 400 detenciones, al tiempo que el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, advertía al diario Ouest-France que los actos vandálicos desvían la atención de las reivindicaciones liceístas.
Puestas en proporción, las cifras del Gobierno casi duplican las 282.000 personas que el Ministerio del Interior contó el 17 de noviembre de 2018 en el primer acto de los chalecos amarillos, mientras las más de 6.800 personas puestas bajo custodia policial desde el inicio del movimiento liceísta, el 86% de ellas menores, superan las 4.596 custodias que el Ministerio de Justicia atribuyó a las tres grandes jornadas de noviembre y diciembre de 2018, con el agravante señalado por el Colegio de Abogados de París el 6 de octubre de 2026 de que solo un tercio de esas medidas terminó en proceso judicial.
Detrás de esas cifras se acumulan múltiples denuncias de abuso de la fuerza, desde el adolescente de 15 años que perdió una mano por una granada de dispersión en Lens el lunes 5 de octubre de 2026 y el liceísta de 16 años que perdió el uso de un ojo en Tours, hasta las agresiones físicas, los intentos de humillación, los insultos racistas en comisarías que abogados de adolescentes detenidos denunciaron ante la agencia France-Presse, mientras Amnistía Internacional pidió poner fin a una represión desproporcionada y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su inquietud por el recurso a la fuerza.
Semejante magnitud llevó a la secretaria general de la Confederación General del Trabajo, Sophie Binet, a escribir en Libération el 5 de octubre de 2026 que ningún gobierno había respondido así a una movilización liceísta desde Mayo del 68, mientras la amplitud de la jornada de hoy, de ninguna manera despreciable, aparece como síntoma de una sociedad que se interroga sobre su propio lugar, cuya juventud se pone de pie para abanderar esa discusión con creatividad, a condición de sostenerla como ejercicio democrático, plural y pacífico.
Aceptar la protesta pacífica y democrática, que reconoce la pluralidad de las voces, implica leer el uso de la fuerza, venga de donde venga, como el lugar de la incomprensión, de la clausura total donde se apagan la respuesta, la comunicación, el diálogo, expresión negativa que nada aporta a la deliberación pública, mientras la postura dialogante es la que debe reinar sobre esta movilización, desde la pluralidad de identidades, del pensamiento, de la poesía, las artes, la literatura y la ciencia.
Heredera de la tradición moderna, republicana y democrática que hizo de la libertad, la igualdad y la fraternidad su divisa, la juventud francesa vuelve a tomar las calles, mientras la historiadora Mathilde Larrère, especialista en las revoluciones del siglo XIX, leyó en Libération el 8 de octubre de 2026 las pancartas de los cortejos, cargadas de referencias que van de 1789 a Mayo del 68, como el paso festivo de la clase de historia a la práctica política.
Bajo el título «La jeunesse se lève de bonheur», el historiador Hervé Mazurel, especialista en la historia de las sensibilidades, propuso en el mismo diario leer el movimiento por su inventiva, por su alegría, desplegadas pese a la represión como respuesta a la dureza de la época, lectura que desplaza la mirada de los desbordes hacia la movilización activa de una generación que se disfraza, canta, parodia la autoridad mientras ocupa el espacio público.
Escuchadas en sus propios términos, las organizaciones estudiantiles pusieron su programa por escrito, y el llamado conjunto que la Unión Estudiantil y la Unión Sindical Liceísta firmaron el martes 29 de septiembre de 2026 declara que los jóvenes se niegan a pagar las decisiones de austeridad y el desmantelamiento de los servicios públicos, describe una misma lógica de retirada del Estado desde el liceo hasta la universidad, para convocar a sindicatos y partidos a sostener la lucha por el derecho de todos a la educación.
Seis días después, el lunes 5 de octubre de 2026, la plataforma «10 mesures d'urgence pour la jeunesse», lanzada por esas dos organizaciones y suscrita por la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, la Federación de Asociaciones Generales Estudiantiles y Solidaires Étudiant·e·s, tradujo esa indignación en propuestas cifradas, un plan urgente de renovación de edificios adaptados al cambio climático, 1 enfermero, 1 psicólogo y 1 orientador por cada 500 alumnos con plazas docentes de planta, el fin de la selección en Parcoursup y Mon Master con 250.000 plazas adicionales en educación superior, más voz liceísta en los consejos de los establecimientos, becas aumentadas en 200 euros mensuales, la abolición de las matrículas diferenciadas para estudiantes extranjeros, el fin de los abusos policiales contra el movimiento, bajo el principio de que un bachillerato debe garantizar el acceso a la licenciatura, programa que una petición respaldó con cerca de 60.000 firmas en tres días.
Tomado en conjunto, ese programa excede la reparación de las aulas, pues lo que la movilización pone en juego es la política misma de la educación, su sentido, el modelo bajo el cual forma a quienes la habitan, el futuro hacia el que los orienta, que los estudiantes reclaman democrático, plural, solidario, abierto sin distinción de origen.
Sobre esa generación cayó además una medida que la tocó en su vida diaria, la prohibición del teléfono móvil en todos los liceos que el presidente Macron anunció el 28 de noviembre de 2025 en Mirecourt y promulgó como ley el 24 de agosto de 2026, a una semana de la rentrée, después de que el Consejo Constitucional censurara su disposición principal, la prohibición de las redes sociales a los menores de 15 años.
Entre las diversas miradas académicas que enriquecen la lectura del fenómeno, la cuestión tecnológica aparece en la postura de algunos analistas desde ciertos medios, como el filósofo Éric Deschavanne, miembro del Consejo de Análisis de la Sociedad, quien sostuvo en Telos el 9 de octubre de 2026 que esa prohibición, única novedad de la rentrée, pudo ser el verdadero detonante de la ira liceísta en una generación donde el 45% de los alumnos se angustia sin su teléfono según el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, hasta proponer que esta sería la primera movilización de la generación del celular, el canto del cisne de la tradición nacida en 1968.
Desde el aula, la profesora de historia y geografía Mara Goyet, cronista de Le Nouvel Obs, llegó el 7 de octubre de 2026 a la misma relación causal con un sentido opuesto, pues a su juicio la prohibición dejó a los alumnos frente a la realidad, sin entretenimiento ni contacto con el exterior, de manera que el aparato retirado operó como una pantalla que al caer dejó ver el techo con filtraciones, el salón superpoblado, la jornada de 8 a 18 horas.
Más escéptico, el sociólogo Olivier Galland, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica, recordó en Telos el 5 de octubre de 2026 que Francia dedica a la secundaria superior el 1% de su producto interno bruto, por encima del promedio europeo, para concluir que la sola cuestión de los medios no explica la crisis, y propuso como pistas la brecha entre la cultura juvenil de las pantallas y la cultura escolar de los libros, el estrés que el veredicto algorítmico de Parcoursup produce en el 77% de los jóvenes según el Instituto Montaigne, la falta de autonomía de unos establecimientos sin poder para responder a sus alumnos.
Leídas en conjunto, esas interpretaciones coinciden en el diagnóstico de una dependencia que la prohibición volvió visible, la de un Estado que legisla sobre el uso del dispositivo en manos del menor dejando intacta la propiedad de las plataformas que capturan su atención y sus datos, el mismo Estado que anunció en junio de 2026 una hora semanal de inteligencia artificial para todos los alumnos de seconde desde 2027, junto con 655 millones de euros para su estrategia nacional, de suerte que el aparato personal sale del liceo mientras la infraestructura cognitiva entra por el currículo.
Alrededor de la promesa del ascenso social gira el núcleo de las demandas, y el sociólogo François Dubet, profesor emérito de la Universidad de Burdeos, sostuvo en Le Monde el 7 de octubre de 2026 que el malestar liceísta pone en cuestión el sentido mismo de los estudios que la masificación transformó, resumido en la paradoja de que no hay porvenir fuera de la escuela mientras la escuela no puede garantizar ningún porvenir, paradoja que se concreta en los 126.652 candidatos que cerraron el 11 de julio de 2026 la fase principal de Parcoursup sin ninguna propuesta de admisión.
Frente a esa clasificación, la exigencia estudiantil de una plataforma nacional sin selección tiene una factura democrática que defiende el carácter nacional del acceso y la eliminación de criterios opacos, cuyos límites ya había documentado el informe de los diputados Pierrick Courbon, del Partido Socialista, y Frantz Gumbs, del grupo Les Démocrates, el 17 de febrero de 2026, al calificar la plataforma de éxito técnico y fracaso político.
Mediante una entrevista publicada en Libération el 8 de octubre de 2026, el sociólogo Paul Pasquali, especialista en reproducción social y meritocracia, situó la raíz del conflicto en la escasez que la selección administra, tesis según la cual el procedimiento algorítmico traslada al mérito individual la responsabilidad de una falta de plazas que es presupuestal.
Toda infraestructura distribuye poder, sostiene la socióloga Annabelle Allouch en su ensayo «Les lycéens face à leurs murs», publicado en La Vie des idées el 7 de octubre de 2026, donde retoma a Susan Leigh Star para mostrar que edificios y redes se vuelven visibles cuando fallan, hasta concluir que exigir el mantenimiento de los muros del liceo equivale a pedirle al Estado las condiciones de su protección frente a un porvenir incierto, razonamiento que alcanza también a los algoritmos de admisión, a los servidores que alojan los datos escolares, a los modelos que entrarán al aula.
Menos visible en la calle es la velocidad de la reorganización en curso, y el martes 6 de octubre de 2026, en plena semana de bloqueos, la compañía estadounidense OpenAI publicó 722 manuscritos con resultados matemáticos generados por un modelo interno sin acceso público, que la Asociación por la Matemática Humana, con más de 800 matemáticos entre ellos el medallista Fields Peter Scholze, calificó como demostración de poder, señal de que la producción de conocimiento de frontera se concentra en infraestructuras privadas mientras el presupuesto público suprime plazas docentes.
Ante esa transformación el Estado francés comparece en posición dependiente, con el Ministerio de Educación Nacional atado a un contrato marco con Microsoft prorrogado hasta 2029 para cerca de 1 millón de puestos de trabajo y servidores, con una estrategia de inteligencia artificial apoyada en 109.000 millones de euros de compromisos privados anunciados por Macron el 9 de febrero de 2025, buena parte de ellos de fondos emiratíes y canadienses, de modo que la soberanía declarada sobre el territorio convive con la dependencia contratada de la nube y de los modelos.
Ninguna de las 10 medidas de urgencia menciona la propiedad de esa infraestructura ni el destino de los datos escolares, y allí se dibuja el límite de la disputa en curso, el de una exigencia democrática que deja intacta la estructura cognitiva sobre la que operará la escuela del futuro, sin que se identifique en el debate público de estas semanas una propuesta sobre su gobierno.
Cabe la objeción de que a un liceísta de Créteil le importan el profesor ausente y el techo con filtraciones antes que la propiedad de la nube, objeción que pierde fuerza al seguir el recorrido de sus propias demandas, pues los criterios con que Parcoursup lo ordena los fija cada formación bajo secreto de deliberación, las herramientas del ministerio que administra su expediente funcionan bajo contrato con Microsoft, mientras la hora de inteligencia artificial que recibirá en 2027 llegará con modelos diseñados lejos del aula.
Disputa así Francia una realidad vulnerable, la de un Estado que desatiende la condición ilustrada del conocimiento, aquella que prometía la superación del ser humano mediante una organización democrática y plural de la vida en común, un Estado que ve deteriorarse su lugar en la economía mundial hasta afectar la condición humana de sus ciudadanos, mientras la arquitectura financiera del presupuesto lleva al límite a una juventud cuya sensibilidad estalla en la calle, como estalló desde 2024 entre jóvenes de Kenia, Bangladés, Serbia, Nepal o Madagascar.
Colocado en su proporción, el 17 de octubre es la expresión de la juventud sensible a la transformación civilizatoria, heredera de una Francia que hizo de la calle lugar de deliberación, que ya abre camino y que, frente a la quietud de lo inevitable que el monstruo tecnológico proyecta sobre el porvenir, se moviliza, cuestiona, interroga la posibilidad de otras posibilidades más allá de la única que se impone.
Su potencia reside en la apertura que produce la movilización de las voluntades, capaz de irrumpir en lo que se presenta como indestructible, el determinismo de los señores de la tecnología, la escasez administrada por algoritmos, la propiedad privada del saber, de modo que la lucha por la escuela incluye también la disputa por la infraestructura algorítmica, computacional y cognitiva, a condición de que el sentido colectivo de las decisiones sobre esa infraestructura, el lenguaje y la cultura permanezca ligado a la energía cognitiva propia del ser humano; de lo contrario se anuncia un porvenir más perverso que el presente que hoy se protesta.
Nota editorial. La revisión ortográfica y la corroboración de fuentes contaron con apoyo de inteligencia artificial; el texto, la investigación, las tesis y la postura son autoría de Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera.
REFERENCIAS
1. Allouch, A. (7 de octubre de 2026). Les lycéens face à leurs murs. La Vie des idées. https://laviedesidees.fr/Les-lyceens-face-a-leurs-murs
2. Asamblea Nacional de Francia. (2019). Pregunta escrita n.º 15518 y respuesta del Ministerio de Justicia sobre las jornadas de noviembre y diciembre de 2018. https://questions.assemblee-nationale.fr/dyn/15/questions/QANR5L15QE15518.pdf
3. Binet, S. (5 de octubre de 2026). Jamais depuis Mai 68 un gouvernement n'a répondu de la sorte à une mobilisation lycéenne. Libération. https://www.liberation.fr/idees-et-debats/tribunes/jamais-depuis-mai-68-un-gouvernement-na-repondu-de-la-sorte-a-une-mobilisation-lyceenne-par-sophie-binet-20261005_SJAH7YCM3NC6TMCOA3FA7DOK4Y/
4. Colegio de Abogados de París. (6 de octubre de 2026). Communiqué du Conseil de l'Ordre sur le recours massif aux gardes à vue de mineurs. https://www.avocatparis.org/conseil-de-l-ordre/communique-du-conseil-de-lordre-sur-le-recours-massif-aux-garde-vue-de-mineurs
5. Deschavanne, É. (9 de octubre de 2026). Mobilisation lycéenne, anatomie d'une folie française. Telos. https://www.telos-eu.com/fr/mobilisation-lyceenne-anatomie-dune-folie-francaise.html
6. Dubet, F. (7 de octubre de 2026). Il n'y a pas d'avenir hors de l'école, et l'école ne peut garantir aucun avenir. Le Monde. https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/10/07/francois-dubet-sociologue-il-n-y-a-pas-d-avenir-hors-de-l-ecole-et-l-ecole-ne-peut-garantir-aucun-avenir_6789534_3232.html
7. Euronews. (14 de octubre de 2026). Mobilisation lycéenne, nouvel appel à manifester samedi 17 octobre. https://fr.euronews.com/2026/10/14/mobilisation-lyceenne-nouvel-appel-a-manifester-samedi-17-octobre
8. Europe 1 con la agencia France-Presse. (11 de julio de 2026). Parcoursup, plus de 126.000 candidats encore en attente d'une proposition. https://www.europe1.fr/node/970398
9. franceinfo. (17 de octubre de 2026). Mobilisation du 17 octobre, en direct. https://www.franceinfo.fr/economie/greve/direct-mobilisation-du-17-octobre-lyceens-etudiants-gilets-jaunes-des-milliers-de-manifestants-attendus-dans-toute-la-france_8241022.html
10. Galland, O. (5 de octubre de 2026). Que penser de la crise dans les lycées. Telos. https://www.telos-eu.com/fr/olivier-galland-analyse-crise-dans-les-lycees.html
11. Génération NT. (2026). L'Éducation nationale prolonge son contrat avec Microsoft jusqu'en 2029. https://www.generation-nt.com/actualites/education-nationale-microsoft-contrat-souverainete-numerique-cloud-act-2072128/amp
12. Mazurel, H. (8 de octubre de 2026). Mouvement lycéen, la jeunesse se lève de bonheur. Libération. https://www.liberation.fr/societe/education/mouvement-lyceen-la-jeunesse-se-leve-de-bonheur-20261007_C6AUIBXWSJHJHA3FZBJE2MOWNE/
13. Noovo con la agencia France-Presse. (octubre de 2026). Mouvement des lycéens en France, des avocats dénoncent des détentions pour terroriser. https://www.noovo.info/nouvelles/international/article/mouvement-des-lyceens-en-france-des-avocats-denoncent-des-detentions-pour-terroriser/
14. Pasquali, P. (8 de octubre de 2026). Mobilisation lycéenne, la sélection scolaire est là pour cacher la misère. Libération. https://www.liberation.fr/societe/education/mobilisation-lyceenne-la-selection-scolaire-est-la-pour-cacher-la-misere-20261008_GBMUNZHCTZDKRIQ7YBA5GIY4EM/
15. Retraction Watch. (8 de octubre de 2026). OpenAI withdraws three preprints a day after releasing 722 manuscripts on unsolved math problems. https://retractionwatch.com/2026/10/08/openai-withdraws-preprints-722-manuscripts-unsolved-math-problems/
16. Reuters. (17 de octubre de 2026). Students, Trade Unions and Yellow Vests Set to Protest Across France. U.S. News. https://www.usnews.com/news/world/articles/2026-10-17/students-trade-unions-and-yellow-vests-set-to-protest-across-france
17. Siècle Digital. (22 de junio de 2026). Dès 2027, tous les lycéens de seconde auront un cours d'IA chaque semaine. https://siecledigital.fr/2026/06/22/des-2027-tous-les-lyceens-de-seconde-auront-un-cours-dia-chaque-semaine/
18. The National Desk. (17 de octubre de 2026). Hundreds of thousands protest across France over schools, cost of living, and fuel prices. https://thenationaldesk.com/news/americas-news-now/hundreds-of-thousands-protest-across-france-over-schools-cost-of-living-and-fuel-prices
19. Unión Estudiantil. (5 de octubre de 2026). 10 mesures d'urgence pour la jeunesse. https://union-etudiante.fr/10mesures/
20. Unión Estudiantil y Unión Sindical Liceísta. (29 de septiembre de 2026). Appel à bloquer les lycées et facs et à une grande manifestation de la jeunesse. Syndicollectif. https://syndicollectif.fr/appel-des-organisations-de-jeunesse-le-6-octobre-2026/
Noticias relacionadas
(OPINIÓN) ¡Ojo!, el apagón no sería un mito. Por: Juan Espinal
¿De qué sirve vivir un mes lleno de luces si el fantasma del apagón persiste y meses adelante nos…
(OPINIÓN) Comprensión. Por: Marta Palacio
Es como abrir una puerta interior para VER las situaciones, las circunstancias, los hechos, las…
(OPINIÓN) El terrible 17 de octubre en Francia. Por: Eduardo Mackenzie
¿Violencias urbanas? ¿Pillajes? ¿Motines? No. Insurrección.