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(OPINIÓN) La cortina de humo de la gabinetología. Por: Mateo Arjona

Mientras Colombia se entretiene apostando por nombres y cargos del próximo gobierno, decisiones clave siguen tomándose en silencio desde el poder. La llamada “gabinetología” no solo distrae el debate público, sino que también corre el riesgo de desviar la atención de un momento crítico: el cierre de una administración que aún tiene la capacidad de comprometer el rumbo institucional y financiero del país.

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(OPINIÓN) La cortina de humo de la gabinetología. Por: Mateo Arjona

En Colombia se inauguró una nueva disciplina nacional. No es el fútbol, aunque estemos en plena fiebre mundialista. Tampoco es el debate sobre la economía, la seguridad o la crisis del sistema de salud. El deporte de moda se llama gabinetología: el ejercicio de especular quién será ministro, director, embajador o gerente del próximo gobierno.

Cada día aparecen nuevas quinielas, filtraciones, "fuentes cercanas", listas, apuestas y análisis interminables sobre quién llega, quién sale, quién tiene opciones y quién perdió fuerza. Los programas de opinión dedican horas enteras a discutir nombres que, muchas veces, ni siquiera han sido considerados oficialmente.

Mientras el país juega a adivinar el gabinete, lo verdaderamente importante corre el riesgo de pasar inadvertido.

Porque estos son los últimos días de un gobierno peligroso y nefasto que todavía conserva plenamente el poder para contratar, nombrar funcionarios, comprometer recursos públicos y dejar decisiones con efectos durante los próximos años.

Precisamente por eso, el empalme entre administraciones debería concentrar la atención nacional.

En las últimas semanas se ha debatido públicamente sobre procesos de contratación de cientos de miles de millones, vigencias futuras, nombramientos en distintas entidades del Estado y decisiones administrativas adoptadas antes del cambio de gobierno. Diversas fuentes también me han informado sobre procesos de sindicalización para enquistar funcionarios, discusiones alrededor de nuevos compromisos presupuestales y reformas impulsadas en la recta final de la administración. Son asuntos que, independientemente de la posición política de cada ciudadano, merecen un escrutinio mucho mayor que las apuestas sobre quién ocupará una cartera ministerial.

La gabinetología termina funcionando como la mejor cortina de humo imaginable. Mientras la opinión pública consume rumores sobre futuros ministros, disminuye la presión sobre las decisiones que hoy sí se están tomando y que tendrán consecuencias reales para la finanzas públicas, la administración del Estado y el gobierno que comenzará el próximo 7 de agosto.

Resulta llamativo que algunos sectores pretendan incluso descalificar personas antes de conocer siquiera los objetivos que tendrán en sus cargos. Se juzga primero el nombre y después, si acaso, la gestión. Es una inversión peligrosa del debate democrático.

Lo verdaderamente relevante no es acertar una quiniela ministerial. Lo importante es que el gobierno entrante encuentre unas instituciones transparentes, unas finanzas manejables y un Estado que no llegue hipotecado por decisiones de última hora.

Hasta ahora, las primeras designaciones del Presidente De La Espriella son sencillamente las mejores y envían un mensaje de tranquilidad y esperanza, absolutamente coherente con sus principios y valores.

Rodrigo Lara llega al Ministerio del Interior con una amplia trayectoria legislativa, una hoja de vida intachable, experiencia en la construcción de consensos y un reconocido discurso anticorrupción.

Miguel Gómez Martínez asumirá Hacienda aportando décadas de experiencia en política económica, administración pública y relaciones con el sector financiero, en un momento particularmente complejo para las finanzas nacionales.

Fabio Arjona representa un perfil técnico en materia ambiental, con más de veinte años dedicados a la conservación, la biodiversidad y el trabajo con comunidades en distintas regiones del país.

Viviane Morales, cuyo nombre suena fuerte para Educación, aportaría una extensa experiencia jurídica y legislativa, además de una sólida fundamentación en valores cristianos que seguramente enriquecería el debate sobre una de las carteras más sensibles del Estado.

El Presidente Abelardo De La Espriella ha repetido durante su campaña que gobernará rodeado de personas capaces, independientemente de los cálculos políticos tradicionales y hasta ahora lo ha demostrado, confiemos plenamente que así será y enfoquemos nuestra atención en lo importante: las decisiones que todavía se están tomando desde el poder y que marcarán el punto de partida del próximo gobierno.

Porque los ministros se conocerán muy pronto pero las decisiones de última hora que hoy pasen inadvertidas podrían terminar acompañándonos y siendo un lastre durante muchos años.

— Mateo Arjona, Economista y Consultor en Marketing Estratégico.

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