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(OPINIÓN) Hoy no hablamos solo de política, hablamos del futuro y la libertad de todo un país. Por: Dyna María Ochoa

Los colombianos debemos involucrarnos activamente y exigir garantías claras en nuestras elecciones.

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(OPINIÓN) Hoy no hablamos solo de política, hablamos del futuro y la libertad de todo un país. Por: Dyna María Ochoa

Los colombianos debemos involucrarnos activamente y exigir garantías claras en nuestras elecciones. Es momento de pedir veeduría internacional, de que las entidades encargadas funcionen con total transparencia y de que todos, movimientos, partidos políticos, sociedad civil, expresidentes y líderes con relaciones internacionales, sumen esfuerzos para proteger la democracia.

Ya vimos lo que ocurrió en marzo en la consulta en algunos municipios. Sabemos dónde pasó y debemos evitar que se repita en las elecciones presidenciales. Necesitamos veeduría internacional, especialmente en esos 137 municipios donde no se pudo votar libremente y donde, en la práctica, solo participó el partido de gobierno. Eso no puede volver a suceder.

Estas elecciones son particularmente importantes: son las primeras en las que una gran parte del país se organiza como oposición al gobierno. Ese contexto exige aún más vigilancia, más presencia institucional y más compromiso ciudadano.

Este es un llamado a la unión. Quienes apoyamos distintas candidaturas, como la de Paloma o Abelardo, debemos tratarnos con respeto. No somos enemigos entre nosotros. El verdadero reto está en defender nuestras instituciones, nuestra democracia y nuestras libertades.

Debemos cuidar las empresas, la industria, el empleo y trabajar por todos los colombianos, ir a visitar e invitar a los estratos 1, 2 y 3. Ahí es donde debemos enfocar la atención. Aquí entre nosotros ya sabemos qué país queremos: uno donde haya libertad, oportunidades y Estado de derecho.

Por favor, enfoquemos nuestras energías en informar, en construir y en alertar sobre lo que puede ocurrir si perdemos lo que tenemos. No se trata de dividir, sino de proteger lo que nos une. La historia reciente en otros países nos deja lecciones claras. La pregunta es: ¿queremos aprender de ellas o repetirlas?

Porque cuando un país se une para defender su democracia, no hay fuerza que pueda arrebatarle su libertad.

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