(OPINIÓN) Hoy es el día de derrotar a la izquierda corrupta. Es ahora o nunca. Por: Juan José Gómez
Dice el refrán popular “que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla”.
Eso es completamente cierto y en el caso de la confrontación electoral de hoy está claro que ha llegado el momento de hacer que pague su deuda con el pueblo colombiano esa izquierda putrefacta que por casi cuatro años ha hecho invivible la república con su fracasada paz total, se ha apropiado sin pudor alguno o ha derrochado los presupuestos nacionales y ha colocado a nuestro país en una posición vergonzante ante los demás países democráticos del mundo. Es la hora de ajustar cuentas y de darle una patada en el trasero a los señores Petro, Cepeda, Benedetti, Jaramillo, etc.
Intentemos algunas reflexiones sobre lo que hoy se juega en Colombia, en relación con su ahora y con su porvenir. Son tres los candidatos que, según las no muy confiables encuestas, casas de apuestas y mentideros políticos tienen verdaderas posibilidades electorales.
Tenemos, en primer lugar, a quienes como el autor de esta columna están firmemente decididos a votar por Abelardo De la Espriella. Mis razones para hacerlo así son las que expreso a continuación, que por cierto son igualmente importante para cualquier colombiano que ame a su patria y quiera para ella el mejor futuro posible.
-Abelardo De la Espriella es un eminente abogado penalista que ha cumplido bien y fielmente con su profesión. Es un hombre de gran inteligencia, audaz como se necesita que sea el próximo presidente, visionario para vislumbrar el futuro y encauzar los destinos nacionales por senderos de desarrollo integral; y muy valiente, como debe ser el que por norma constitucional tiene el rango de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
-Es un hombre adinerado y por consiguiente no necesita apropiarse del dinero de los colombianos. Ni siquiera va a cobrar el sueldo como presidente. Es también un exitoso empresario de sectores importantes de la economía nacional y por serlo, está acostumbrado a mandar, esto es a hacerse respetar. Precisamente por poseer en cantidad superlativa esta cualidad de ejecutivo es por lo que ha alcanzado muchos éxitos en el complejo mundo de los negocios, lo cual garantiza que como jefe de Estado y de gobierno sabrá manejar muy bien los poderes presidenciales en beneficio de la nación.
-El estado es el primer empleador de nuestro país, pero lo deseable es que se reduzca a proporciones razonables y que quien genere mayor número de empleos sea el sector privado Eso significa que los sectores industriales, comerciales y de servicios, debidamente estimulados por un estado adelgazado y un gobierno comprensivo, tributarán en cantidades apreciables y por supuesto equitativas. Y como es natural, a mayor generación de impuestos corresponde más cuantiosos recursos nacionales para ser invertidos en obras públicas, tales como vías, escuelas, hospitales, cárceles seguras, etc. Y Abelardo De la Espriella como empresario sabe perfectamente donde invertir para obtener mayor beneficio social.
No creo necesario otras razones para recomendar a Abelardo como el presidente que Colombia necesita. Lo escrito basta y sobra. Lo que debe completar esta columna es decir unas palabras sobre los otros dos candidatos con posibilidades.
Paloma Valencia Laserna es una dama de noble alcurnia payanesa, nieta del presidente Guillermo León Valencia y de Mario Laserna, fundador de la Universidad de los Andes. Su experiencia en el sector público es únicamente como congresista en varios períodos. No tiene ninguna trayectoria en la rama ejecutiva del poder público ni se conoce que se haya distinguido como empresaria del sector privado.
Una presidencia que esté encabezada por ella a no dudarlo será un gobierno honesto, pero talvez débil, especialmente cuando tenga que luchar a brazo partido con Petro y Cepeda que harán lo posible y lo imposible por no dejarla gobernar y para ello se valdrán de los indígenas alborotadores, los maestros izquierdistas de Fecode y de algunos sindicatos y los bandidos de la llamada primera línea. Opino que sería mejor para ella y para el país adquirir primero alguna experiencia en el manejo de lo público (la cancillería o el ministerio del interior, por ejemplo) y que, dentro de cuatro años, ya con suficiente experiencia, aspire de nuevo a la presidencia.
En cuanto a Iván Cepeda, baste con decir que es el candidato comunista, el de las FARC y sus irreales disidencias, el que está respaldado y orientado por el Grupo de Puebla, el amigo y protector de los guerrilleros, el colombiano que abomina de Colombia, el que sueña con borrar a Dios de la Constitución Nacional y de la adoración popular, el que quiere que la industria, el comercio, la agricultura, los servicios es decir todo sea manejado por el estado (esto es, por el gobierno), el que aborrece el sector privado y el continuador del desgobierno de Gustavo Francisco Petro Urrego. Votar por él es reconocer que se odia al país, que hay que volver pobres a los ricos y miserables a los pobres.
Votar por él es convertir a Colombia en un país mísero y a los colombianos que no sean de la rosca comunista (que somos la inmensa mayoría) en unos parias, que tal como ocurrió con Venezuela, tendremos que alejarnos de la Patria y formar una diáspora mendicante mientras la Patria, la dulce Patria, se marchita y se sume en la oscuridad de la miseria. Por el superior bien de Colombia hay que derrotar a Cepeda y devolverlo a las sombrías cavernas comunistas donde pertenece
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