(OPINIÓN) Gobernar no es presionar, es respetar las instituciones. Por: Nicolás Albeiro Echeverry
El presidente Gustavo Petro está minando la independencia de una de las instituciones más serias del país. Estamos hablando del Banco de la República.
El presidente Gustavo Petro está minando la independencia de una de las instituciones más serias del país. Estamos hablando del Banco de la República.
Y es que, en vez de hacer lo que le corresponde, que es un ejercicio de control o cuestionar con argumentos, arremete contra esta entidad tan importante para los colombianos. Esa clase de presión, revestida de discurso populista, no es solo irresponsable sino peligrosa para la estabilidad económica de Colombia.
No estamos hablando de un simple desacuerdo. Estamos frente a una presión indebida, peligrosa y profundamente irresponsable hacia una entidad que, por mandato constitucional, debe tomar decisiones técnicas, no políticas.
El Banco de la República no gobierna, pero sí protege. Protege nuestra economía de la inflación, de los excesos del gasto público y de los vaivenes ideológicos. Su labor es cuidar la estabilidad macroeconómica, no rendirle cuentas al discurso presidencial.
Presionar al Banco desde el púlpito político genera un mensaje nefasto: que las instituciones deben alinearse al poder, aunque eso implique poner en riesgo la confianza de los inversionistas, la solidez del sistema financiero y la credibilidad internacional del país.
¿Queremos una economía sólida o una economía complaciente? ¿Queremos decisiones basadas en evidencia o en impulsos electorales?
El Gobierno tiene muchas herramientas para reactivar la economía: ejecutar con eficiencia, cumplir con su responsabilidad fiscal, generar confianza y trabajar articuladamente con todos los sectores. Pero lo que no puede, ni debe, hacer es deslegitimar a las instituciones cuando no le dan la razón.
Reitero con firmeza: respaldo plenamente la autonomía del Banco de la República. En tiempos de incertidumbre, lo que menos necesita Colombia es un Ejecutivo que alimenta la polarización con ataques a las entidades que garantizan el equilibrio.
Construir país exige respeto. Gobernar no es imponer, es escuchar. Y sobre todo, gobernar es actuar con responsabilidad, incluso, y especialmente, cuando las decisiones técnicas no coinciden con las expectativas políticas.

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