(OPINIÓN) El reto que afronta el Presidente. Por: Diego Arango O
A raíz del tremendo desastre sufrido en el país a causa del reciente terremoto, el presidente ha puesto el pecho atendiendo personalmente con su equipo de gobierno las regiones más afectadas.
Recientemente el país acaba de vivir la posesión del Presidente de la República Abelardo De la Espriella, un acto impecable con excelente organización logística, cuidando todos los detalles y sorprendente seguridad. Una posesión inédita, jamás vista en la historia republicana, asumir el poder en una ciudad diferente a Bogotá la capital, pero esa iniciativa original valió la pena.
Dentro de los actos cabe destacar la presencia de diez jefes de Estado, además de vicepresidentes y delegaciones, también el Rey de España, grandes personalidades y misiones de gran relevancia como la de los Estados Unidos entre muchas otras. El acto contó con la oración de un rabino representante de la iglesia hebrea, un pastor a nombre de las iglesias cristianas evangélicas, un sacerdote y dos obispos de la iglesia católica, lo cual demostró la fe en Dios y el respeto ecuménico, pero sobresalió la vocación mariana del presidente con la presencia de la Santísima Virgen María y el canto ofrecido a ella.
Ahora bien, el hecho de haberse trasladado al batallón Pichincha después de que el presidente del Congreso le diera posesión e impusiera la banda presidencial, con el fin de expresar su discurso inicial frente las fuerzas militares, ofreció un enorme mensaje de apoyo y solidaridad a los soldados de la Patria, demostrando su compromiso con las diferentes ramas del poder público, la protección y defensa de los ciudadanos. El país entero ha tomado este acto con gran satisfacción.
De otra parte, el discurso, aunque extenso fue bastante completo y concreto, pues el presidente tocó los diferentes aspectos en que va a enfocar su mandato principiando con la seguridad y combate contra el crimen organizado, la abolición de los cultivos ilícitos, el restablecimiento y credibilidad en las fuerzas armadas quienes desmantelarán a los grupos criminales, como también la seguridad en las ciudades y poblaciones. Prueba de ello fue su primer acto cuando ordenó trasladar a varias prisiones de alta seguridad a 117 bandidos de la cárcel de Itagüí que la habían convertido en su club privado con bacanales y oficina para seguir delinquiendo con la anuencia del saliente presidente Petro. Igualmente, en pocos días se ha dado de baja a varios cabecillas de los grupos delincuenciales.
Otros puntos que expresó fueron la prioridad de atención a las regiones, principalmente a las más afectadas por la violencia, el fortalecimiento del campo con seguridad, amplios créditos a los campesinos, el desarrollo infraestructural, también el impulso a la microempresa y formalización del trabajo, la seguridad y alivios a los empresarios, eliminación del impuesto al patrimonio y abolición del 4 por mil, recuperación de la salud pública y la atención a los usuarios, fortalecer la educación en especial ofreciendo a la juventud facilidades para sus estudios superiores y de nuevas tecnologías, esto y otros puntos que se encuentran en el programa de gobierno presentado.
También fue enfático el presidente en garantizar el respeto a la separación de poderes, atender las disposiciones del Congreso, de las altas cortes y organismos de control, así mismo el respeto y garantías a la oposición, el combate frontal contra la corrupción como también el restablecimiento de la imagen internacional fuertemente deteriorada a causa del gobierno saliente.
Por lo pronto, al día siguiente de su posesión los Estados Unidos designaron una partida de mil millones de dólares para el combate al narcotráfico, la fumigación de los cultivos ilícitos y la seguridad en las regiones más afectadas. Este nuevo gobierno promete mucha esperanza, más aún cuando Colombia sufrió los pasados cuatro años de un gobierno ineficiente, corrupto, irresponsable y en connivencia con la delincuencia como fue el de Gustavo Petro y su cuadrilla de forajidos, que desfalcaron las arcas, endeudaron al país, acabaron con la estabilidad económica, mancharon el nombre del país y pisotearon la democracia.
Pero a raíz del tremendo desastre sufrido en el país a causa del reciente terremoto, el presidente ha puesto el pecho atendiendo personalmente con su equipo de gobierno las regiones más afectadas.
Todo lo anterior prometido es bienvenido con esperanza, de que los resultados hablen por sí solos; la gran prueba está en este reto que afronta el Presidente.
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