Saltar al contenido

(OPINIÓN) Cuando todo tiembla, la inteligencia artificial no basta. Por: María Alejandra Jaramillo Puerta

Durante décadas las llamamos “habilidades blandas”, entre ellas la empatía, la solidaridad, la escucha, la colaboración, la resiliencia, la compasión. Quizá nos equivocamos de nombre.

IFMNOTICIAS-03
IFMNOTICIAS-03
3 min lectura
Escuchar artículo
(OPINIÓN) Cuando todo tiembla, la inteligencia artificial no basta. Por: María Alejandra Jaramillo Puerta

Lo anterior me hace entrar en la siguiente pregunta ¿Qué tiene de blando la capacidad de sostener a otro cuando está cayendo?, pues vivimos en la era de la inteligencia artificial que son máquinas o programas capaces de calcular, crear, analizar y responder en segundos dudas que todos tenemos, ayudándonos en nuestra vida profesional y a estudiar mejor ciertos temas y sí, la tecnología es extraordinaria.

Sin embargo, hay momentos en los que, frente al dolor humano, la inteligencia artificial no sirve para nada, por ejemplo, cuando alguien ha perdido su casa, cuando una familia necesita alimento, cuando una persona está asustada, cuando alguien pide trabajo, cuando un desconocido necesita una mano… Ahí no hace falta un algoritmo, hace falta otro ser humano con habilidades de poder (mal llamadas habilidades blandas).

Eso fue lo que vimos después del terremoto del 10 de agosto de 2026, que afectó al Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Chocó. La tecnología pudo informar y comunicar, pero lo que realmente sostuvo a las personas fue algo mucho más antiguo y poderoso: la solidaridad y la empatía frente al otro y hay algo que debemos aprender de todo esto: no nos debería molestar que alguien nos pida ayuda en momentos difíciles.

Si alguien nos pide trabajo, quizá no podamos contratarlo, pero podemos tocar una puerta para que destaque; si alguien necesita apoyo, quizá no podamos solucionar su problema, pero podemos escucharlo; si alguien toca nuestra puerta, quizá no tengamos mucho para ofrecer, pero podemos compartir algo, porque nunca sabemos cuándo seremos nosotros quienes necesitemos que alguien nos dé la mano.

La inteligencia artificial puede encontrar información; sin embargo no puede sentir nuestra responsabilidad frente al dolor del otro, puede generar una respuesta; no obstante no puede reemplazar un abrazo, puede calcular una solución; aun así no puede decidir tener compasión. Quizá esa sea la gran paradoja de nuestros tiempos, mientras construimos máquinas cada vez más inteligentes, necesitamos seres humanos cada vez más humanos.

Por eso, dejemos de llamar “blandas” a estas capacidades; son habilidades de superpoder, porque cuando todo funciona, podemos presumir de nuestra inteligencia y sagacidad; sin embargo cuando todo tiembla, cuando la vida nos pone de rodillas, cuando alguien necesita ayuda de verdad, descubrimos qué es lo que realmente importa: es la persona que se acerca y te dice “aquí estoy. ¿En qué puedo ayudarte? “Porque cuando la vida se rompe, lo único que verdaderamente nos salva es que todavía sepamos darnos la mano.

Compartir:

Noticias relacionadas