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(OPINIÓN) Colombia tiene canas… y también tiene futuro. Por: Nicolás Albeiro Echeverry

En cada barrio de nuestras ciudades y veredas de nuestra Colombia hay alguien mayor de 50 años que sigue madrugando, trabajando, cuidando o emprendiendo. Son millones de personas que ya no están en la primera juventud, pero tampoco han perdido ni el talento, ni la fuerza, ni las ganas de aportar al

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Redacción IFM
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Colombia tiene canas… y también tiene futuro. Por: Nicolás Albeiro Echeverry

En cada barrio de nuestras ciudades y veredas de nuestra Colombia hay alguien mayor de 50 años que sigue madrugando, trabajando, cuidando o emprendiendo.

Son millones de personas que ya no están en la primera juventud, pero tampoco han perdido ni el talento, ni la fuerza, ni las ganas de aportar al país. Y, sin embargo, muchas veces pareciera que el sistema les cerrara la puerta.

Hoy, más de 8.17 millones de colombianos tienen más de 50 años. En Antioquia, somos más de 1.07 millones, ¿Qué país puede darse el lujo de ignorar ese potencial? ¿Qué democracia puede ser sólida si deja por fuera a quienes ya han dado tanto? ¿Qué economía puede crecer si no reconoce que la experiencia también produce?

Desde mi curul estoy convencido de que ha llegado el momento de darle forma a un nuevo pacto generacional. Un pacto en el que la edad no sea una barrera, sino un puente. En el que cuidar no sea un sacrificio silencioso, sino un trabajo digno. En el que el país no se paralice ante el envejecimiento de su población, sino que lo transforme en una oportunidad para innovar, producir y regenerar lo social.

Propongo construir ese pacto a través de una hoja de ruta concreta que impulse lo que se ha denominado la Economía Plateada y del Cuidado. Una estrategia que ya funciona en otros países y que aquí podría traducirse en más empleo, mayor inclusión, y territorios más humanos.

Desde el Congreso, podemos, y debemos, actuar. Por eso impulsaré:

  • Un Fondo Nacional de Emprendimiento con Experiencia, con una inversión inicial de $100.000 millones, para apoyar ideas lideradas por mayores de 50 años, sin restricciones de edad.
  • Un Sistema Nacional de Cuidado Territorial que profesionalice a quienes cuidan, genere más de 300.000 empleos dignos y alivie a miles de familias, especialmente a las mujeres, que han asumido estas tareas sin reconocimiento ni remuneración.
  • Una Red de Territorios Inclusivos e Inteligentes, empezando por Antioquia, con infraestructura, salud y servicios pensados para todas las edades.
  • Un Programa Nacional de Empleabilidad con Experiencia, que elimine barreras por edad, promueva incentivos para empresas que contraten adultos mayores y permita combinar pensión con trabajo productivo.
  • Una Plataforma de Inclusión Generacional, que visibilice el aporte de las personas mayores y conecte iniciativas, saberes y generaciones.

Esta agenda no es solo necesaria: es urgente. Porque el tiempo pasa, y con cada día que aplazamos decisiones estructurales, perdemos talento, energía y cohesión.

Si aplicamos esta estrategia de manera progresiva, en solo cinco años podríamos transformar la vida de miles de personas en todo el país: generar 150.000 empleos formales que hoy no existen, especialmente para quienes sienten que la edad les ha cerrado las puertas.

Aumentar en 25% el PIB territorial en aquellas regiones que lideren el cambio, reducir en 40% la migración juvenil, porque los jóvenes dejarían de irse al encontrar oportunidades cerca de casa.

Lograr que al menos un 60% más de mujeres participen en la economía, gracias a la formalización del trabajo de cuidado, que durante años han asumido en silencio y sin reconocimiento. No se trata solo de cifras: se trata de dignidad, equidad y oportunidades reales para todos.

Además, esta propuesta se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. No es filantropía: es política pública inteligente. Es desarrollo con rostro humano.

Antioquia tiene todas las condiciones para liderar este camino. Y desde el Congreso, mi compromiso es y será siempre construir los puentes legislativos, fiscales y sociales para que esta transformación comience en serio. Porque Colombia no envejece: Colombia madura. Y un país maduro valora a su gente, no la margina.

Que la experiencia no se quede esperando una oportunidad más. Que cuidar no sea sinónimo de sacrificio, sino de valor. Que nadie se quede atrás.

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