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(OPINIÓN) 350 años de la erección de Medellín en Villa de Nuestra Señora de la Candelaria. Por: Juan José Gómez

350 años en este 2025 de la erección de Medellín en Villa de Nuestra Señora de la Candelaria y 200 años en el 2026 de designación como capital de Antioquia Estamos hoy a 3 meses menos un día del 2 de noviembre del 2025 fecha en que se cumplen exactamente 350 años de la erección …

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Redacción IFM
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350 años de la erección de Medellín en Villa de Nuestra Señora de la Candelaria. Por: Juan José Gómez

350 años en este 2025 de la erección de Medellín en Villa de Nuestra Señora de la Candelaria y 200 años en el 2026 de designación como capital de Antioquia

Estamos hoy a 3 meses menos un día del 2 de noviembre del 2025 fecha en que se cumplen exactamente 350 años de la erección en Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín de la actual capital antioqueña y, precisamente, nos encontramos también a un año de que en 2026 se cumplan 200 años de la designación de Medellín como capital de Antioquia.

La primera y más importante efeméride merece en nuestra modesta opinión, una celebración de cierta importancia. No tanta, desde luego, como la que se le dio al tricentenario en 1975, cuando tuvimos visita y discurso presidencial de López Michelsen. Se colocó placa conmemorativa en el frente del edificio Coltabaco en el parque de Berrío y de editó el libro “Medellín, ciudad tricentenaria”. Se le dio el nombre de Tricentenario a algunos establecimientos educativos de la ciudad.

Se guardó debidamente sellada una urna conmemorativa para abrirla cien años después y se abrió la que cien años antes habían dejado los medellinenses del siglo pasado.

Se celebraron solemnísimas ceremonias religiosas en las catedrales de La Candelaria y en la Basílica Metropolitana con asistencia de obispos, cónsules y autoridades. Hubo desfiles militares y estudiantiles por las calles de Medellín. Se adornaron las casas y edificios con las banderas de Colombia y de Antioquia y las vitrinas de los almacenes con flores, objetos folclóricos antioqueños y otros elementos significativos.

Se levantaron tablados para espectáculos artísticos en varios sitios de la ciudad y corregimientos. Se anunció la construcción del barrio Tricentenario que el ICT convirtió posteriormente en una útil e importante realidad.

También se comenzó a hablar de un monumento conmemorativo y fue entonces cuando la señora Helena Baraya de Ospina, una bogotana con alma muy antioqueña, por aquel tiempo gerente de Turantioquia con la valiosa colaboración del doctor Pedro Javier Soto Sierra, es esos días gerente general del Instituto de Crédito Territorial, tuvieron la excelente idea de crear una reproducción a escala natural de un típico pueblo antioqueño de montaña en el cerro Nutibara, que evocara las viviendas y construcciones de la histórica y grandiosa hazaña de la Colonización Antioqueña mediante asentamientos y poblamientos inicialmente rurales en los actuales departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y partes montañosas del Tolima y el Valle del Cauca, los que antaño conformara a Antioquia la Grande, que se resumió luego en el hoy conocido y notable atractivo turístico regional llamado Pueblito Paisa, diseñado por el arquitecto Julián Sierra Mejía.

Escribimos antes, que la celebración de estos próximos 350 años no requiere un despliegue tan amplio como el que se le hizo a los 300 años, porque tampoco hay tiempo ya de prepararlo; pero si ameritan un programa lo más atractivo, novedoso y participativo que sea posible, habida cuenta de que solo quedan tres meses para elaborarlo y realizarlo, para lo cual sugerimos que desde ahora y aunque tenga las características de una carrera contra el tiempo, se reúnan autoridades y dirigentes cívicos y bajo el liderazgo del Alcalde acuerden lo que se vaya a hacer, que en noventa días se puede lograr mucho si es que hay voluntad política y recursos disponibles.

Esta respetuosa sugerencia se dirige al señor alcalde, el muy piloso doctor Fico Gutiérrez, a los señores concejales de Medellín, a los mandos de la Fuerza Pública que también tienen un rol importante a desempeñar y a los directivos y operativos de los medios de comunicación.

Igualmente, a los doctos miembros de la Academia Antioqueña de Historia, de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín y a las instituciones cívicas, culturales y educativas de la ciudad y por extensión e interés cívico a quienes amen y puedan aportar a esta que es la capital no solo de Antioquia sino de la Antioqueñidad.

Conviene precisar que esta alerta que esperamos no sea demasiado tardía, la formulamos por nuestra condición de aficionados a la historia y al sencillo hecho de que, por edad y actividades profesionales, nos correspondió ser parte de los organizadores de los actos conmemorativos del Tricentenario, cuando la mayoría de quienes hoy tienen la capacidad de liderar la sociedad o no habían nacido o eran solo niños de brazos.

En lo que respecta a la recordación de los 200 años de la designación de Medellín como capital de Antioquia que se cumple el próximo año, esperamos que, habiendo suficiente tiempo, se programen oportunamente los actos conmemorativos.

Finalmente, para que haya una buena comprensión del acontecimiento a celebrar queremos aclarar brevemente el origen histórico de la hoy pujante ciudad de Medellín. Sucedió que el 2 de marzo de 1616 don Francisco de Herrera Campuzano quien era Oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada fundó el que fue el asentamiento que antecedió a Medellín, que se llamó san Lorenzo de Aburrá en el lugar donde hoy queda el barrio El Poblado.

Se trataba de una pequeña población en la que mayoritariamente habitaban indígenas y unos pocos españoles, los mismos que con el pasar del tiempo descubrieron que ese lugar no llenaba las aspiraciones de sus habitantes por lo cual en 1646 lo trasladaron hacia el norte a un lugar donde se formaba una especie de ángulo entre el río Aburrá (hoy río Medellín) y la quebrada que actualmente recibe el nombre de Santa Elena, que era una planicie que los indígenas llaman Aná y los ibéricos Aguasal. Algunos historiadores, no todos, han identificado el lugar como cercano al templo de san Benito.

Pasaron algunos años y los españoles levantaron una capilla de tapias y tejas dedicada a la Virgen de las Candelas, o de la Candelaria como se le llama hoy, y fueron construyendo lentamente casas de una y más tarde de dos plantas, lo mismo que trazaron calles.

El lugar comenzó a llamarse Nuestra Señora de la Candelaria de Aná y asi las cosas llegó el año de 1670 y los habitantes del lugar que ya había crecido pidieron a la autoridad que les otorgara el título de Villa, lo cual les concedió en marzo de 1671 el gobernador de la provincia de Antioquia don Francisco de Montoya y Salazar, acto que ofendió profundamente a los habitantes de Santa Fe de Antioquia que era la capital de la provincia, quienes elevaron sus quejas ante la real Audiencia de Santa Fe de Bogotá logrando la anulación del título, dando así comienzo a un largo e intenso pleito.

Finalmente, el asunto fue llevado ante la propia corona española y le correspondió tramitarlo al Real Consejo de Indias presidido por don Pedro Portocarrero y Luna, Conde de Medellín, quien se interesó mucho por ayudar a los que querían conservar el título de Villa hasta obtener que el litigio fuera fallado a favor de estos, que en agradecimiento con el noble benefactor pidieron y obtuvieron que el nombre definitivo fuera Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín, a lo cual accedió la reina Regente de España, doña Mariana de Austria, quien obraba en nombre de su hijo menor, el rey Carlos II de España, la cual procedió a emitir la real cédula.

Este real documento fue expedido con fecha 22 de noviembre de 1674 en Madrid, la capital del reino de España, pero tardó en llegar por las enormes distancias continentales que existían en esos tiempos y solo fue ejecutada el 2 de noviembre de 1675 por don Miguel de Aguinaga y Mendigoitia quien ya era el nuevo gobernador, pues el señor Montoya y Salazar había fallecido. Queda aclarado entonces que fue así como quedó fundada Medellín, la ciudad que el próximo 2 de noviembre cumplirá 350 años.

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