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Se cumplieron 8 días de la tragedia en Venezuela, que ya deja casi 2000 muertos, agravando la situación humanitaria

Una semana después del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio, el balance oficial ascendió a 1.943 personas fallecidas y 10.571 heridas. Mientras las labores de búsqueda y rescate continuán con apoyo internacional, algunos organismos humanitarios advirtieron sobre los desafíos sanitarios, el impacto económico y la compleja situación que enfrentaron las zonas más afectadas.

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Se cumplieron 8 días de la tragedia en Venezuela, que ya deja casi 2000 muertos, agravando la situación humanitaria

Ocho días después del doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela, la emergencia continuó dejando un panorama de devastación y de agravamiento de la compleja situación humanitaria.

El balance oficial más reciente elevó a 1.943 el número de personas fallecidas y a 10.571 la cifra de heridos, mientras los equipos de búsqueda y rescate mantienen las operaciones entre edificios colapsados con la esperanza de localizar nuevos sobrevivientes.

Las autoridades venezolanas informaron que, desde el inicio de la emergencia, 6.461 personas habían sido rescatadas con vida. Asimismo, señalaron que entre 13.400 y 13.500 habitantes lograron abandonar las zonas afectadas por sus propios medios o con ayuda de familiares durante las primeras horas posteriores a los movimientos telúricos.

La Guaira permaneció como el estado más afectado por el desastre, concentrando la mayor parte de las víctimas y de los daños materiales. De acuerdo con el balance oficial, 855 edificaciones presentaron afectaciones estructurales, de las cuales 189 colapsaron por completo.

Las autoridades del país también estimaron que cerca de 30.000 personas, entre residentes y visitantes, se encontraban en sectores como Caraballeda y Catia La Mar cuando ocurrieron los sismos.

Las labores de rescate se han adelantado en condiciones complejas debido a la inestabilidad de numerosas estructuras y a la persistencia de las réplicas, sobre el tema y según los reportes oficiales, desde el evento principal se registraron 689 movimientos sísmicos posteriores, algo que obligó a mantener estrictos protocolos de seguridad para los equipos desplegados en las zonas afectadas.

Por otra parte, y como parte de la respuesta internacional, más de 3.300 rescatistas provenientes de 27 países han permanecido apoyando las operaciones bajo la coordinación de las Naciones Unidas.

Estos equipos especializados participaron en la localización de sobrevivientes, la remoción de escombros y la atención humanitaria para miles de personas que perdieron sus viviendas o resultaron afectadas por el desastre.

La emergencia también obligó a ampliar la capacidad de respuesta humanitaria mediante la habilitación de refugios temporales y la distribución de alimentos, agua potable, medicamentos y otros elementos de primera necesidad.

Tras la devastación ocasionada por los sismos, una evaluación hecha por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), basada en imágenes satelitales, estimó que cerca de 58.870 edificaciones pudieron haber sufrido daños o haber sido destruidas, una cifra que permanecía en proceso de verificación.

Durante el desarrollo de la emergencia también surgieron hace poco dificultades adicionales, pues, las autoridades venezolanas confirmaron la detención de cuatro funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), señalados de apropiarse de dinero encontrado entre los escombros de edificios colapsados en La Guaira.

Según se informó, los agentes fueron separados de la institución y puestos a disposición de la justicia tras conocerse los hechos durante las labores de rescate.

Asimismo, y en medio de la crisis, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el sistema sanitario venezolano enfrentaba una presión sin precedentes debido a la gran cantidad de pacientes con traumatismos y lesiones ocasionadas por los terremotos. La OMS señaló que varios hospitales resultaron afectados por los movimientos sísmicos y alertó sobre el riesgo de brotes de enfermedades asociados a la interrupción de servicios básicos, las deficiencias en el suministro de agua potable, el desplazamiento de miles de personas hacia refugios temporales y las limitaciones de la infraestructura hospitalaria.

La OMS también informó que las condiciones posteriores al desastre incrementaban el riesgo de propagación de enfermedades prevenibles mediante vacunación, así como de infecciones transmitidas por vectores y por el agua. De igual manera, advirtió sobre la presión que enfrentaban el personal médico, los servicios forenses y las morgues, mientras continuaba la atención de miles de afectados.

En otro orden de ideas, y con relación a las secuelas ecónomicas, la Organización de las Naciones Unidas estimó que los daños físicos directos ocasionados por los terremotos ascendieron a aproximadamente 6.700 millones de dólares, de acuerdo con una evaluación preliminar realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La tragedia que comenzó el pasado 24 de junio, con dos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2. que sacudieron la costa Caribe de Venezuela y fue sentido en amplias regiones de Colombia, hoy sigue sumando víctimas mortales, convirtiendóse quizá en el peor sismo de la historia reciente del vecino país.

Aumentó a 1.943 la cifra de fallecidos en Venezuela tras los terremotos, y van más de 10.500 heridos

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