La OTAN llega a Ankara con el gasto en defensa y el respaldo a Ucrania como ejes de una cumbre decisiva
Los 32 países de la Alianza Atlántica se reúnen el martes y el miércoles en la capital turca en una de las cumbres más trascendentales desde la invasión rusa de Ucrania. El encuentro medirá el compromiso de los aliados con la nueva meta de destinar el 5% del PIB a defensa y seguridad, en medio de las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, y de un anunciado paquete de ayuda militar para Kyiv.
Ankara acogerá los días 7 y 8 de julio la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con la asistencia prevista de los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países miembros, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La cita se perfila como una prueba de cohesión para una alianza que busca reforzar su capacidad militar sin fracturar el vínculo transatlántico.
El secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, ha fijado tres prioridades para el encuentro: elevar la inversión en defensa, impulsar la producción industrial militar del bloque y sostener el apoyo a Ucrania. Según ha adelantado, la cumbre debe marcar una etapa de "entrega e implementación" de los compromisos adquiridos por los aliados.
El objetivo del 5% y las tensiones con Washington
El punto central de la agenda es el cumplimiento de la meta acordada de destinar el 5% del Producto Interno Bruto a defensa y seguridad, desglosado en un 3,5% en gasto militar propiamente dicho y un 1,5% en seguridad e infraestructura, con horizonte en el año 2035. Rutte confía en que los aliados presenten planes concretos para alcanzar esa cifra.
La discusión llega marcada por la presión de Trump, quien calificó de "ridículo" el nivel de gasto de varios socios. Durante 2025, los aliados europeos y Canadá incrementaron su inversión cerca de un 20%, unos 139.000 millones de dólares adicionales. Polonia destinará este año un 4,8% de su PIB a defensa y Alemania aspira a superar los 150.000 millones de euros anuales antes del fin de la década. España, por su parte, mantiene un acuerdo particular con la Alianza que fija su aportación en torno al 2,1%.
Producción militar y ayuda a Kyiv
Rutte ha situado la industria de defensa en el corazón de la cumbre y prevé anunciar lo que ha denominado una "revolución industrial" del sector, con contratos y programas de adquisición valorados en decenas de miles de millones de dólares. El objetivo es aumentar la capacidad de producción del bloque y reducir su dependencia de proveedores externos.
El respaldo a Ucrania figura igualmente entre los ejes del encuentro. Los miembros europeos de la OTAN y Canadá tienen previsto comprometer alrededor de 70.000 millones de euros en asistencia militar para Kyiv este año y el próximo.
Rutte ha resumido su aspiración en el concepto de una "OTAN 3.0": una Europa más fuerte dentro de una alianza más sólida, menos dependiente de Estados Unidos, pero en la que Washington permanezca firmemente arraigado. El resultado de Ankara ofrecerá una medida del equilibrio entre esas dos exigencias.
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