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Keir Starmer renunció como primer ministro y abre la puerta al séptimo líder británico en una década

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su renuncia al cargo y al liderazgo del Partido Laborista, presionado por una rebelión interna tras los malos resultados electorales de mayo y el ascenso de la ultraderecha. El exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, se perfila como su probable sucesor.

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Keir Starmer renunció como primer ministro y abre la puerta al séptimo líder británico en una década

Keir Starmer comunicó que dejará la jefatura del Gobierno británico y la dirección del Partido Laborista, en una decisión que pone fin a menos de dos años de mandato y profundiza la inestabilidad política del país. El anuncio abre el camino al séptimo primer ministro del Reino Unido en una década.

Starmer, de 63 años, había llegado al poder con una amplia victoria en las elecciones generales de 2024, en las que prometió estabilidad tras años de turbulencias bajo los gobiernos conservadores. Sin embargo, su gestión se erosionó con rapidez. El dirigente reconoció que había perdido la confianza de su propio grupo parlamentario.

"La pregunta que mi partido se hace ahora es si soy la persona mejor situada para conducirnos a las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto con buena disposición", declaró Starmer, según las citas difundidas por varios medios británicos e internacionales.

El anuncio llegó tras meses de presión de diputados y ministros laboristas, preocupados por las perspectivas electorales de la formación. El detonante fueron los comicios locales de mayo, en los que el Partido Laborista perdió más de mil concejalías, mientras el partido de extrema derecha Reform UK obtenía avances significativos. A esa derrota se sumó la salida de dos ministros clave del gabinete en las semanas recientes, en medio del creciente malestar interno.

Starmer informó de su decisión al rey Carlos III y precisó que permanecerá como primer ministro en funciones hasta que el partido elija a un nuevo líder. Las nominaciones para la contienda de liderazgo se abrirán el 9 de julio, y el nuevo dirigente debería estar designado antes de que el Parlamento regrese de su receso estival, el 1 de septiembre.

El principal favorito para sucederlo es Andy Burnham, popular exalcalde del Gran Mánchester, quien regresó al Parlamento la semana pasada. Burnham confirmó poco después del anuncio de Starmer que aspirará a dirigir el Partido Laborista. En su reciente elección obtuvo el 55 % de los votos, con una ventaja de más de 9.200 sufragios sobre el candidato de Reform UK, Robert Kenyon.

El respaldo a Burnham creció con rapidez. Wes Streeting, exministro de Salud que abandonó el gabinete en mayo, anunció que apoyaría su candidatura. Si Burnham resultara el único aspirante, el relevo en Downing Street podría producirse a mediados de julio.

La renuncia de Starmer ahonda un ciclo de inestabilidad que ha llevado a una rotación inusual de dirigentes en el Reino Unido. El próximo primer ministro asumirá en un contexto marcado por el avance de Reform UK, las tensiones económicas y el desafío de recomponer la unidad de un Partido Laborista dividido de cara a las próximas elecciones generales.

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