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España instaló una barrera flotante en Ceuta y elevó a 67 los muertos por la irrupción migratoria desde Marruecos

El Gobierno español confirmó este sábado que la avalancha de decenas de miles de personas que cruzaron la frontera entre Marruecos y la ciudad autónoma de Ceuta dejó 67 fallecidos. Madrid comenzó la instalación de una barrera de contención marítima de 500 metros, mientras la Unión Europea convocó una reunión de emergencia para coordinar su respuesta.

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España instaló una barrera flotante en Ceuta y elevó a 67 los muertos por la irrupción migratoria desde Marruecos
Foto: EFE

El número de muertos por la crisis migratoria en Ceuta ascendió a 67, según informó este sábado la Delegación del Gobierno español. Entre las víctimas figuran personas que se ahogaron al intentar rodear los espigones y otras que perdieron la vida en una estampida registrada durante el paso por la escollera del Tarajal. La cifra convierte al episodio en uno de los más letales vinculados a la migración en la frontera sur de España en los últimos años.

La crisis se desató a finales de julio, cuando entre 50.000 y 60.000 personas, en su mayoría hombres jóvenes, ingresaron en pocos días al enclave español situado en el norte de África. La mayoría accedió a nado bordeando los espigones del Tarajal y de Benzú, o caminando por la línea de costa. El volumen de llegadas desbordó los centros de acogida locales y llevó al gobierno ceutí a solicitar a Madrid la declaración de una emergencia nacional.

Ante la magnitud del fenómeno, las autoridades españolas anunciaron la instalación de una barrera de contención de 500 metros de longitud en la frontera marítima que separa Ceuta de Marruecos. Los trabajos comenzaron durante la mañana de este sábado en el espigón del Tarajal. La medida busca impedir nuevos cruces a nado y reforzar el control fronterizo en una zona que ha concentrado buena parte de los intentos de entrada.

El Ministerio del Interior precisó que la mayoría de quienes accedieron al territorio español ya regresaron a Marruecos. Según datos oficiales difundidos el 31 de julio, alrededor de 50.000 personas retornaron de manera voluntaria al país vecino en los días posteriores a la irrupción.

La situación adquirió una dimensión europea. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto con los líderes de otros 22 Estados miembros, solicitó una reunión urgente para analizar la crisis y coordinar la respuesta del bloque. Como resultado, los ministros del Interior de la Unión Europea convocaron una videoconferencia de emergencia para el próximo martes, con el objetivo de abordar de manera conjunta la presión migratoria sobre Ceuta.

El episodio reaviva el debate sobre la gestión de la frontera sur europea y sobre la cooperación entre España y Marruecos en materia migratoria. Ceuta y Melilla, los dos enclaves españoles en el norte de África, constituyen la única frontera terrestre de la Unión Europea con el continente africano, lo que las convierte en puntos recurrentes de tensión migratoria.

Las autoridades españolas y organismos humanitarios continúan las tareas de identificación de las víctimas y la atención a las personas afectadas. El balance definitivo aún podría variar a medida que avancen las labores de búsqueda y verificación en la zona.

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