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Cuba encadena su segundo apagón nacional en una semana y suma cuatro colapsos totales en 2026

El Sistema Eléctrico Nacional cubano volvió a desconectarse por completo la tarde del viernes 10 de julio, apenas cuatro días después del corte generalizado del lunes. Las autoridades atribuyeron la caída a una falla en una línea de transmisión de alta tensión entre Santa Clara y Sancti Spíritus, agravada por tormentas eléctricas que sacaron de operación a varias unidades generadoras. Unos diez millones de habitantes quedaron a oscuras en una isla que atraviesa su peor crisis energética registrada.

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Cuba encadena su segundo apagón nacional en una semana y suma cuatro colapsos totales en 2026
Foto: IFMERAImagen procesada con IA

Cuba sufrió anoche su segunda desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en menos de una semana. El colapso se produjo desde las 16:30 de la tarde hora local, según confirmaron la Unión Eléctrica (UNE) y el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Se trata del cuarto apagón general de 2026 y del noveno desde finales de 2024, una secuencia que evidencia el deterioro estructural del sistema de generación y transmisión del país.

Una falla en la transmisión y tormentas eléctricas

De acuerdo con la información oficial divulgada por el Minem, la desconexión se originó en un fallo en la línea de 220 kilovoltios que enlaza las ciudades de Santa Clara y Sancti Spíritus, en el centro de la isla. La avería se sumó a la salida de operación de varias unidades generadoras, un hecho que las autoridades vincularon principalmente con la actividad de tormentas eléctricas registradas ese día.

El organismo informó que activó de inmediato los protocolos de recuperación del servicio. La Empresa Eléctrica de La Habana precisó horas después que había restablecido diez subestaciones y dieciséis circuitos de distribución, con lo que se benefició a 48.252 clientes. El restablecimiento del sistema se completó de forma progresiva durante la madrugada del sábado.

Un parque termoeléctrico averiado y sin combustible

El apagón se produjo en un contexto de déficit sostenido. La UNE había advertido esa misma mañana que la situación del SEN era crítica, con cortes que en algunas zonas de La Habana se prolongaron durante más de 35 horas consecutivas. Al momento de la caída, once de las dieciséis unidades termoeléctricas del país permanecían fuera de servicio por averías o labores de mantenimiento.

La escasez de combustible constituye el otro factor determinante. Cuba opera desde hace meses con un suministro reducido de crudo y ha debido apoyarse en parques solares, gas natural y plantas térmicas que funcionan en condiciones precarias. El desbalance entre oferta y demanda se ha ampliado: la demanda ronda los 3.100 megavatios, mientras que la generación disponible ha quedado sistemáticamente por debajo de ese umbral.

Impacto social y económico

Los apagones prolongados han alterado la vida cotidiana en la isla. En el corte del lunes 6 de julio —que también dejó sin electricidad a la totalidad del territorio— el transporte público se detuvo en buena parte del país y las autoridades sanitarias informaron de la cancelación de miles de intervenciones quirúrgicas. Las escuelas, los centros de trabajo y los servicios de refrigeración de alimentos operan de forma intermitente.

El Gobierno cubano ha señalado que mantiene activos los llamados microsistemas de emergencia, destinados a garantizar la energía de servicios vitales como hospitales, plantas de agua y centros de comunicaciones, mientras avanza en la reparación de las unidades averiadas y en la instalación de nueva capacidad fotovoltaica.

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