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Santísimas presentó “Monolitos”: una mirada a la permanencia en medio de la velocidad

En Colombiamoda 2026, Santísimas convirtió la pasarela en un ejercicio de contemplación. Con “Monolitos”, Kelly, directora creativa de la marca, propone detenerse para observar aquello que solo puede construirse con tiempo: la materia, la identidad y las ideas. En una industria acostumbrada a moverse rápidamente, Santísimas eligió ir en otra dirección. “Monolitos” parte de una idea sencilla, pero poderosa: aquello que permanece no se construye de inmediato. La colección encuentra su inspiración en la naturaleza y en esos procesos silenciosos en los que la materia se transforma lentamente hasta adquirir una nueva forma. Una reflexión sobre la resistencia, la permanencia y el paso del tiempo que Santísimas lleva al lenguaje de la moda a través de siluetas, transparencias, estructuras y texturas. Detrás de esta propuesta está Kelly, directora creativa de la firma, quien ha construido en Santísimas una manera particular de entender el diseño. Sus colecciones no parten únicamente de una búsqueda estética; existe siempre una intención conceptual que invita al público a detenerse y preguntarse qué hay detrás de aquello que está viendo. En “Monolitos”, esa intención se hace especialmente evidente. La colección habla de esperar, construir y permitir que las cosas encuentren su propio tiempo. En una época dominada por la inmediatez, la propuesta adquiere incluso una lectura más amplia: ¿qué pasa cuando dejamos de buscar resultados inmediatos y volvemos a darle valor al proceso? La puesta en escena en el Planetario de Medellín amplificó esta conversación. El espacio, intervenido con una iluminación en tonos rosados, creó una atmósfera entre lo futurista y lo etéreo, estableciendo un contraste interesante entre la arquitectura del lugar y la materialidad de las prendas. Uno de los momentos más destacados fue la participación de Toya Montoya, quien abrió y cerró el desfile. Su regreso a la pasarela aportó una carga simbólica especial y convirtió ambos momentos en puntos de entrada y salida para una colección que precisamente habla de ciclos, permanencia y transformación. Visualmente, “Monolitos” construyó su identidad a partir de elementos que dialogaban entre sí. Los cortes bob aportaron una estética limpia y precisa; el mesh introdujo transparencia y ligereza; mientras que los shorts de estructuras arquitectónicas rompieron con las proporciones convencionales y llevaron la silueta hacia un territorio más experimental. Los accesorios realizados con láminas transparentes reforzaron esa búsqueda. El volumen, la luz y la textura se convirtieron en herramientas para construir prendas que parecían estar en constante transformación dependiendo de cómo incidía sobre ellas la iluminación de la pasarela. Pero quizás uno de los mayores aciertos de “Monolitos” está en que la colección no necesita explicarse únicamente desde la ropa. Hay una narrativa que atraviesa cada decisión y que permite entender el desfile como una obra completa: el espacio, la iluminación, el casting, las siluetas y los materiales hacen parte de un mismo lenguaje. Santísimas vuelve así a demostrar que la moda puede ser un espacio para detenerse a pensar. “Monolitos” no busca competir con la velocidad de las tendencias; propone algo diferente: permanecer. Porque si la naturaleza necesita tiempo para transformar la materia, quizás las buenas ideas también necesitan aprender a esperar. Y en una industria que constantemente nos invita a mirar hacia lo que viene, Santísimas decidió recordarnos el valor de quedarnos, por un momento, contemplando lo que permanece.

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Santísimas presentó “Monolitos”: una mirada a la permanencia en medio de la velocidad
Foto cortesía

Por: Luis Osorio

En Colombiamoda 2026, Santísimas convirtió la pasarela en un ejercicio de contemplación. Con “Monolitos”, Kelly, directora creativa de la marca, propone detenerse para observar aquello que solo puede construirse con tiempo: la materia, la identidad y las ideas.

En una industria acostumbrada a moverse rápidamente, Santísimas eligió ir en otra dirección. “Monolitos” parte de una idea sencilla, pero poderosa: aquello que permanece no se construye de inmediato.

La colección encuentra su inspiración en la naturaleza y en esos procesos silenciosos en los que la materia se transforma lentamente hasta adquirir una nueva forma. Una reflexión sobre la resistencia, la permanencia y el paso del tiempo que Santísimas lleva al lenguaje de la moda a través de siluetas, transparencias, estructuras y texturas.

Detrás de esta propuesta está Kelly, directora creativa de la firma, quien ha construido en Santísimas una manera particular de entender el diseño. Sus colecciones no parten únicamente de una búsqueda estética; existe siempre una intención conceptual que invita al público a detenerse y preguntarse qué hay detrás de aquello que está viendo.

En “Monolitos”, esa intención se hace especialmente evidente. La colección habla de esperar, construir y permitir que las cosas encuentren su propio tiempo. En una época dominada por la inmediatez, la propuesta adquiere incluso una lectura más amplia: ¿qué pasa cuando dejamos de buscar resultados inmediatos y volvemos a darle valor al proceso?

La puesta en escena en el Planetario de Medellín amplificó esta conversación. El espacio, intervenido con una iluminación en tonos rosados, creó una atmósfera entre lo futurista y lo etéreo, estableciendo un contraste interesante entre la arquitectura del lugar y la materialidad de las prendas.

Uno de los momentos más destacados fue la participación de Toya Montoya, quien abrió y cerró el desfile. Su regreso a la pasarela aportó una carga simbólica especial y convirtió ambos momentos en puntos de entrada y salida para una colección que precisamente habla de ciclos, permanencia y transformación.

Visualmente, “Monolitos” construyó su identidad a partir de elementos que dialogaban entre sí. Los cortes bob aportaron una estética limpia y precisa; el mesh introdujo transparencia y ligereza; mientras que los shorts de estructuras arquitectónicas rompieron con las proporciones convencionales y llevaron la silueta hacia un territorio más experimental.

Los accesorios realizados con láminas transparentes reforzaron esa búsqueda. El volumen, la luz y la textura se convirtieron en herramientas para construir prendas que parecían estar en constante transformación dependiendo de cómo incidía sobre ellas la iluminación de la pasarela.

Pero quizás uno de los mayores aciertos de “Monolitos” está en que la colección no necesita explicarse únicamente desde la ropa. Hay una narrativa que atraviesa cada decisión y que permite entender el desfile como una obra completa: el espacio, la iluminación, el casting, las siluetas y los materiales hacen parte de un mismo lenguaje.

Santísimas vuelve así a demostrar que la moda puede ser un espacio para detenerse a pensar. “Monolitos” no busca competir con la velocidad de las tendencias; propone algo diferente: permanecer.

Porque si la naturaleza necesita tiempo para transformar la materia, quizás las buenas ideas también necesitan aprender a esperar. Y en una industria que constantemente nos invita a mirar hacia lo que viene, Santísimas decidió recordarnos el valor de quedarnos, por un momento, contemplando lo que permanece.

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