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Santa Marta activó calamidad pública y se convirtió en la primera ciudad del país en responder al avance de El Niño

La administración distrital de Santa Marta declaró la calamidad pública por los efectos asociados al fenómeno de El Niño, una medida que convierte a la capital del Magdalena en la primera ciudad del país en adoptar esta figura para atender los riesgos derivados de las altas temperaturas, la reducción de las fuentes de agua y las posibles afectaciones sobre distintos servicios y actividades.

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Santa Marta activó calamidad pública y se convirtió en la primera ciudad del país en responder al avance de El Niño
Foto: Cortesía

La decisión fue tomada mientras las autoridades reportan temperaturas de hasta 37,2 grados centígrados y sensaciones térmicas superiores a los 45 grados en varios sectores de la ciudad. La declaratoria fue anunciada por las autoridades distritales luego de identificar señales relacionadas con la disminución de caudales en las fuentes hídricas que abastecen a la ciudad y tras conocer reportes meteorológicos que apuntan a la consolidación del fenómeno climático durante los próximos meses.

La decisión habilita al Distrito para movilizar recursos, adelantar procesos administrativos y ejecutar acciones orientadas a enfrentar posibles impactos sobre el abastecimiento de agua, la salud pública y la gestión del riesgo. De acuerdo con las autoridades locales, la situación ya comienza a reflejarse en algunos sectores donde se reportan dificultades en la prestación del servicio de agua potable.

Uno de los principales focos de atención está relacionado con la disponibilidad del recurso hídrico. Santa Marta depende en gran medida de las fuentes provenientes de la Sierra Nevada, cuyos caudales han mostrado reducciones asociadas a la disminución de las lluvias. Datos manejados por el Distrito indican que cerca del 30% de los barrios presenta algún tipo de dificultad en el suministro de agua, situación que podría incrementarse durante el segundo semestre del año si continúan las condiciones climáticas previstas.

Ante este panorama, la Alcaldía anunció la formulación de proyectos para fortalecer la distribución mediante carrotanques en sectores donde puedan presentarse problemas de abastecimiento. Las autoridades locales señalaron que el objetivo es reforzar la capacidad de respuesta frente a eventuales disminuciones en la oferta hídrica.

La situación también motivó acciones por parte de las autoridades ambientales. La Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, declaró prioridad para el uso del agua destinada al consumo humano y doméstico. Como parte de estas medidas, se establecieron restricciones para actividades como el llenado de piscinas, el riego de jardines, el lavado de vehículos con agua potable y otros usos considerados no esenciales.

Además del abastecimiento de agua, las autoridades mantienen seguimiento a otros posibles efectos derivados de la reducción de lluvias. Entre ellos figura el comportamiento de los embalses y las reservas hídricas utilizadas en distintos procesos relacionados con la generación de energía. Aunque no existen anuncios sobre eventuales racionamientos, los organismos de gestión del riesgo han insistido en la importancia de promover acciones de ahorro y uso eficiente del recurso.

Otro de los aspectos que concentra la atención institucional es el riesgo de incendios forestales. Las altas temperaturas, la vegetación seca, los vientos y la ausencia prolongada de precipitaciones incrementan la posibilidad de emergencias en áreas rurales y ecosistemas estratégicos. Por esta razón, Corpamag prohibió temporalmente las quemas a cielo abierto, las fogatas recreativas y las actividades agrícolas que impliquen el uso de fuego.

Las autoridades también reportaron efectos asociados al calor sobre la población. Instituciones educativas y organismos de salud han identificado casos relacionados con golpes de calor, mareos y otros episodios vinculados a las altas temperaturas. Los grupos considerados más expuestos son niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades cardiovasculares.

Mientras los organismos nacionales continúan monitoreando la evolución de El Niño, Santa Marta puso en marcha un plan de respuesta que incluye acciones en materia de abastecimiento, prevención de incendios, salud pública y gestión del riesgo, en un contexto marcado por temperaturas elevadas y una creciente presión sobre las fuentes de agua que abastecen a la ciudad.

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