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Perros rescatados llevaron bienestar y compañía a adultos mayores

En el refugio de adultos mayores San Cristóbal de Medellín, perros rescatados brindaron estímulo emocional y bienestar psicosocial a los residentes, demostrando el impacto del vínculo humano-animal en la salud mental de poblaciones vulnerables.

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Perros rescatados llevaron bienestar y compañía a adultos mayores
Imagen creada con IA.

En el refugio de adultos mayores San Cristóbal, ubicado en el barrio Boston de Medellín, una innovadora intervención con perros rescatados transformó la rutina de los residentes, brindándoles un significativo estímulo emocional y bienestar psicosocial. Liderada por la Subsecretaría de Protección y Bienestar Animal, esta estrategia de Intervenciones Asistidas con Perros (IAP) demostró el profundo impacto del vínculo humano-animal en la salud mental de poblaciones vulnerables, activando procesos de memoria, reduciendo la ansiedad y fortaleciendo la percepción de compañía.

El impacto del vínculo humano-animal en la salud mental

Durante la actividad, perros como Chagualo, Candelaria y Manila interactuaron de manera directa con los residentes, generando respuestas conductuales y emocionales significativas. Los adultos mayores participaron en ejercicios de contacto físico, reconocimiento sensorial y comunicación no verbal, lo que activó procesos de memoria episódica, redujo indicadores de ansiedad y fortaleció la percepción de compañía. Según los registros observacionales del equipo técnico, varios usuarios mostraron mejoras inmediatas en su estado de ánimo y disposición social.

Un programa con enfoque terapéutico y comunitario

El programa, liderado por la Subsecretaría de Protección y Bienestar Animal a través del Centro de Bienestar Animal La Perla, se consolidó como una intervención estructurada con enfoque terapéutico, educativo y comunitario. Esta estrategia se originó en la política pública de Intervenciones Asistidas implementada en 2017 y ha evolucionado como un modelo de articulación interinstitucional entre bienestar animal y salud pública.

Equipo interdisciplinario y metodología de intervención

Detrás de cada sesión operó un equipo interdisciplinario conformado por profesionales en medicina veterinaria, etología, trabajo social y adiestramiento canino. Este enfoque técnico permitió garantizar tanto la seguridad de los participantes como el bienestar físico y emocional de los animales. La metodología aplicada priorizó el refuerzo positivo, la evaluación comportamental continua y la adaptación progresiva de los perros a entornos de intervención social.

Articulación institucional para poblaciones vulnerables

La secretaria de Medio Ambiente, Marcela Ruiz, destacó que la articulación con la Secretaría de Inclusión Social permitió integrar este tipo de terapias en programas dirigidos a adultos mayores en condición de vulnerabilidad. Según explicó, el proceso incluyó la selección rigurosa de animales con condiciones óptimas de sociabilidad y estabilidad emocional, lo que aseguró interacciones seguras y efectivas.

Perros rescatados: Agentes de transformación social

El trabajo con perros rescatados representó un componente diferencial del programa. Estos animales, provenientes de contextos de abandono o maltrato, atravesaron procesos de rehabilitación conductual antes de ser incorporados a las intervenciones. El entrenamiento incluyó fases de socialización guiada, obediencia básica y avanzada, así como evaluaciones periódicas para medir su capacidad de respuesta en escenarios terapéuticos. Este modelo no solo rehabilitó a los animales, sino que los posicionó como agentes activos en procesos de transformación social.

Resultados y proyecciones del programa IAP

Los resultados acumulados del programa evidenciaron impactos en diversas poblaciones. En niños y niñas en situación de abandono, se fortalecieron habilidades sociales y vínculos afectivos; en funcionarios públicos, se redujeron niveles de estrés laboral; y en adultos mayores, se registraron mejoras en la memoria, disminución de la sensación de soledad y aumento del bienestar emocional. A futuro, las autoridades proyectaron ampliar la cobertura hacia mujeres víctimas de violencia, integrando las IAP como herramienta complementaria en procesos de atención psicosocial.

El componente afectivo: Clave en la calidad de vida

Dora Mejía, directora del refugio San Cristóbal, subrayó que el componente afectivo resultó determinante en la intervención. Señaló que la interacción con los animales otorgó a los residentes un sentido renovado de propósito y conexión emocional, elementos clave en su calidad de vida. 

El programa dejó en evidencia que los perros rescatados no solo requerían una segunda oportunidad, sino que podían convertirse en facilitadores de procesos terapéuticos complejos. En cada encuentro, se desafiaron estigmas asociados al abandono animal y se promovieron relaciones basadas en la empatía y el respeto mutuo.

Fortalecimiento de las intervenciones asistidas con perros

De cara al futuro, las autoridades distritales fortalecerán este modelo como parte de una estrategia integral de salud mental comunitaria. La evidencia recogida permitirá optimizar protocolos, ampliar cobertura y consolidar las Intervenciones Asistidas con Perros como una herramienta innovadora en la atención de poblaciones vulnerables. En este contexto, el vínculo humano-animal continuará posicionándose como un recurso terapéutico de alto valor, capaz de generar cambios significativos sin necesidad de mediación verbal.

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