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Teletrabajo, la propuesta de la academia para reducir el impacto vial de las obras del Metro de la 80 en Medellín

Las obras de construcción del Metro de la 80 representan uno de los proyectos de infraestructura más importantes para la movilidad de Medellín, pero también traerán importantes desafíos durante su ejecución. Ante el incremento previsto en los tiempos de desplazamiento en el occidente de la ciudad, un experto en movilidad de la Universidad de Medellín propone que empresas, universidades e instituciones implementen esquemas de teletrabajo o trabajo en casa como una medida temporal para aliviar la congestión mientras avanzan las intervenciones.

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Teletrabajo, la propuesta de la academia para reducir el impacto vial de las obras del Metro de la 80 en Medellín

La movilidad enfrentará años de alta congestión

El desarrollo del Metro de la 80 continúa avanzando como una de las principales apuestas para fortalecer el sistema de transporte público de Medellín. Sin embargo, la magnitud de las obras implica intervenciones que modificarán de manera significativa la movilidad en uno de los corredores viales con mayor circulación de vehículos de la ciudad.

Así lo advirtió Mario Santiago Hernández Arango, profesor del programa de Ingeniería Civil de la Universidad de Medellín y experto en movilidad, quien considera que durante los próximos años los habitantes del occidente de Medellín deberán enfrentar tiempos de desplazamiento considerablemente superiores a los habituales.

El académico explicó que las obras actualmente visibles corresponden apenas a una parte del proyecto y que las intervenciones continuarán extendiéndose a lo largo de diferentes puntos de la avenida 80, especialmente en aquellos sectores donde existen cruces sobre quebradas y otras estructuras que requieren ser adecuadas para el futuro paso de los trenes.

Las intervenciones serán permanentes en distintos puntos del corredor

De acuerdo con el especialista, la reconstrucción de los puentes sobre la quebrada La Iguaná responde a exigencias técnicas indispensables para garantizar la operación del futuro sistema ferroviario.

No obstante, señaló que este tipo de trabajos no será un hecho aislado, sino que se repetirá en otros afluentes ubicados a lo largo del corredor vial.

“Es importante entender lo que está pasando con el Metro de la 80. Hay unas obras de infraestructura que claramente no cumplen con todos los criterios técnicos para que los trenes pasen por ellas, entre ellos la reconstrucción de los puentes sobre la quebrada La Iguaná, y eso se va a venir replicando en las diferentes quebradas que atraviesan la 80”, explicó Hernández Arango.

El docente precisó que estas adecuaciones son necesarias para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento del sistema una vez entre en operación.

La avenida 80 no cuenta con vías alternas suficientes

Uno de los principales retos identificados por el experto es la dificultad para redistribuir el tráfico durante la ejecución de las obras.

Según explicó, la avenida 80 concentra diariamente un elevado volumen de vehículos y, a diferencia de otros corredores urbanos, no dispone de vías paralelas con la capacidad suficiente para absorber parte de esa demanda.

Desde el punto de vista técnico, considera que este factor hace prácticamente inevitable la congestión.

“Va a ser inevitable. Desde el punto de vista de movilidad, no hay una vía que pueda atraer o albergar parcialmente el tráfico de la 80 porque es una vía con un tráfico alto que no tiene una paralela cercana que pueda albergar esa cantidad de tráfico”, indicó.

Esta condición obliga, según el académico, a buscar soluciones complementarias que permitan reducir el número de desplazamientos diarios hacia esta zona de Medellín.

El teletrabajo aparece como una alternativa temporal

Frente a este panorama, Hernández Arango planteó que el teletrabajo podría convertirse en una herramienta efectiva para disminuir la presión sobre la infraestructura vial durante el tiempo que duren las obras.

La propuesta está dirigida especialmente a empresas privadas, entidades públicas, universidades y demás organizaciones ubicadas en el occidente de Medellín cuyos trabajadores desempeñen funciones que puedan desarrollarse de manera remota.

El especialista recordó que durante la pandemia quedó demostrado que numerosas actividades pueden ejecutarse desde casa sin afectar la continuidad de los procesos laborales.

“Considero que el teletrabajo puede ser una muy buena opción para esas instituciones. Aquellos cargos, aquellos oficios que se puedan hacer desde casa, sí insisto, como lo hicimos en pandemia”, afirmó.

A su juicio, reducir la cantidad de desplazamientos diarios permitiría aliviar parcialmente la congestión que se presentará durante las distintas etapas del proyecto.

Reducir tiempos de desplazamiento mejoraría la calidad de vida

El profesor también llamó la atención sobre el impacto que podrían tener los prolongados tiempos de viaje para miles de ciudadanos.

Indicó que, incluso para personas que viven y trabajan dentro de la misma comuna, los desplazamientos podrían extenderse hasta dos o tres horas debido a las restricciones de movilidad derivadas de las obras.

“No tiene sentido que una persona, incluso viviendo en la misma comuna, en un desplazamiento corto se gaste dos o tres horas intentando llegar a su sitio de trabajo o regresar a su vivienda”, manifestó.

En ese sentido, sostuvo que las modalidades de trabajo en casa contribuirían no solo a mejorar la movilidad, sino también a disminuir el desgaste físico y emocional de los trabajadores.

Una obra que traerá beneficios para Medellín

Pese a las dificultades temporales que implicará la construcción del Metro de la 80, Hernández Arango reiteró que se trata de una inversión estratégica para el futuro de Medellín.

El experto destacó que las decisiones técnicas adoptadas durante el desarrollo del proyecto responden a criterios de ingeniería sólidos y consideró positiva la renovación de la infraestructura existente.

Asimismo, señaló que toda inversión en sistemas de transporte masivo representa beneficios para las ciudades, al mejorar la capacidad de movilización de pasajeros, reducir la dependencia del vehículo particular y fortalecer la movilidad sostenible.

Aunque reconoció que será necesario incentivar el uso del nuevo sistema en sectores donde hoy predominan el automóvil y la bicicleta, concluyó que las incomodidades de los próximos dos o tres años deben entenderse como una etapa transitoria hacia una infraestructura moderna que transformará la movilidad del occidente de Medellín y beneficiará a miles de usuarios durante las próximas décadas.

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