Un verdadero ser humano
«El ser humano nace bueno pero la sociedad lo corrompe». Juan Jacobo Rousseau. Hay debilidades en el ser que lo hacen vulnerable. A medida que va creciendo se encuentra con situaciones a veces muy difíciles que le van carcomiendo por dentro.

Por: Marta Palacio
«El ser humano nace bueno pero la sociedad lo corrompe». Juan Jacobo Rousseau.
Hay debilidades en el ser que lo hacen vulnerable.
A medida que va creciendo se encuentra con situaciones a veces muy difíciles que le van carcomiendo por dentro.
Casi siempre de sus mayores, pero también de circunstancias fuera de control, como la ausencia de familia, por abandono o por fallecimiento.
A veces por pobreza familiar, a veces por agresiones, por violaciones, por descuidos, malos ejemplos, negación de protección.
Son tantas las variantes de dificultades que pasan muchos niños y niñas, desde bebés hasta que puedan valerse por sí mismos.
Algunos presentan fortaleza, otros resentimientos…
Pero también hay seres que fueron bien cuidados, con amor y dedicación, con oportunidades, y aun así presentan debilidad en algunos temas, como la educación, la sexualidad, la economía.
Así que no es solamente la crianza, también es una condición intrínseca del ser.
Cuando no encuentra respuestas, se le va creando un vacío interior que lo hace vulnerable a influencias externas y a medida que va creciendo, se va desarrollando una atracción por el peligro, como si quisiera hacer daño a otros seres.
Desde el bullying, el hurto, la trampa, la sugestión, las «cosas prohibidas», sexo uni o engañoso, sin compromiso, los narcóticos, la pornografía, los pequeños «negocios ocultos» las exigencias hacia sus mayores, el maltrato a menores, a los padres, hermanos y compañeros, el escapismo de clases, el no aceptar responsabilidades, va alimentando su propio ser, su propia vida, creando un mundo aparte y cada vez más peligroso.
Como persona va «entrando» en un laberinto de delincuencia, cada vez más grande.
Y más grande se va haciendo el vacío.
Lo empieza a llenar con más vicios, más deshonestidad, más agresividad, más sexualidad, todo sin control.
Algunos se demoran más, pero empiezan a vivir prestado, endeudados, lo que los hace víctimas fáciles de los buscadores de víctimas bien posicionadas, con problemas, para ofrecer «ayuda, a cambio de».
Y empieza el compromiso.
Porque nada es gratis, y menos en los «tramposos».
Las debilidades en la personalidad se pueden empezar a corregir, con consciencia de sus propios errores, de reencontrar sus talentos, de valorarse como un VERDADERO SER HUMANO

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