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Reconocer errores y recuperar la vida

Por Marta Palacio Muchos recordamos un momento en el cual, al haber dado de baja a un poderoso capo de la mafia, su familia, esposa e hijos tomaron un avión para buscar refugio en otro país, pero no les permitieron el ingreso en varios países. Según cuenta la historia, lo pudieron hallar porque su h

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Redacción IFM
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Por Marta Palacio

Muchos recordamos un momento en el cual, al haber dado de baja a un poderoso capo de la mafia, su familia, esposa e hijos tomaron un avión para buscar refugio en otro país, pero no les permitieron el ingreso en varios países.

Según cuenta la historia, lo pudieron hallar porque su hija estaba de cumpleaños y él la llamo.

Había amor por su familia y tomó el riesgo.

Toda persona ama a alguien, respeta a alguien. Y cuando convierte su vida en un «infierno» sus seres amados sufren las consecuencias, muy duras, por cierto.

¿Cuántas personas están en circunstancias similares? Por poder, por ambición, por un dinero que nunca les dará paz, toman decisiones que afectan a sus padres, a sus hermanos, a sus parejas, a sus hijos.

Para ellos es una vida muy difícil, de vergüenza, su familiar tomó el camino de la infamia, y viven las duras consecuencias.

El dinero no se lo lleva nadie, ni las casas, carros, fiestas, todo se envolata en cuanto fallece el autor de la «riqueza ilegal», sólo queda un doloroso recuerdo.

Y empezar de cero.

Cambiar nombre, apellidos y ocultarse en un mundo que sólo persigue novedades dolorosas.

Caer en una inmensa red de ignominia, donde la moral no existe.

Es la historia de un ser humano que pensó que era más inteligente que los demás y podía hacer lo que le daba la gana, sin Dios y sin ley.

Y perdió mucho más que su cuerpo, se perdió a sí mismo.

¿Quién quiere una vida así?

¿Nos sirve de ejemplo para no repetir esa dolorosa historia?

Un funcionario, con todo su talento, con su profesión, luchada día a día para aprender y posicionarse, y caer en la trampa de traicionar su propia responsabilidad, su propia vida, su propia familia, ¿por unos dineros y favores que lo convierten en delincuente?

La cárcel, la muerte, y la vergüenza para sus seres queridos.

Y todos dicen: siquiera se murió para que no siguiera haciendo tanto daño.

Mientras esté vivo puede corregir. Y sanar su vida, conocerse y tener la valentía de reconocer sus errores y recuperar el amor, el respeto en su vida.

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