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(OPINIÓN)Del odio al amor sólo hay un paso. Por: Marta Palacio

¿De dónde nace el odio? De algún momento en que el amor tuvo una intromisión del egoísmo que se tomó como injusto, muchas veces por diferencias de opinión, por traición de amores, por espacio o por la supervivencia.

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Redacción IFM
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Del odio al amor sólo hay un paso. Por: Marta Palacio


¿De dónde nace el odio? De algún momento en que el amor tuvo una intromisión del egoísmo que se tomó como injusto, muchas veces por diferencias de opinión, por traición de amores, por espacio o por la supervivencia.

Nace del malestar no tratado a tiempo, ya empieza la distorsión de la realidad, alguien, sintiendo su falta, en su defensa, trata de culpar al otro y el asunto va creciendo, se transmite a los demás para hacer una fuerza mayor y se va instalando el rencor comunitario, sobre todo en las nuevas generaciones.

Si, a los niños se les enseña a odiar, y ya no hay nadie a salvo del odio. ¿Por qué sucede? Porque estamos en un mundo donde depende de nuestras decisiones, porque las guías ancestrales son interpretadas según el sentir de cada uno.

La humanidad ha vivido épocas difíciles por el odio, pero también ha vivido muchas donde triunfa el amor, que va diluyendo las diferencias poco a poco, lo más particular, es que se ha dado en momentos en que el odio sube a su máxima expresión y es derrotado, no por el amor, sino porque el amor demuestra ser fuerte.

Es decir, el odio debilita porque está basado en las emociones, el amor es fuerte porque está basado en la cordura. Las emociones son «creaciones» que se basan en los sentimientos, no en la realidad, así que se convierten en fuerza sin cordura.

El amor se basa en la realidad, en la verdad, en la comprensión de los errores propios y ajenos y sobre todo en el perdón.

El Perdón le da la oportunidad al odio de sincerarse consigo mismo y empezar a valorar la realidad y sanar todos los errores cometidos por las fantasías de quienes en su momento crearon cortinas de humo para cubrir sus propios errores.

La guerra significa el odio buscando que se le demuestre que está equivocado, y el amor demostrando que se ha fortalecido con lo que le ha dolido y ha aprendido a decirle al odio YA BASTA.

Basta de palos de ciego cubriendo los errores del pasado, que no te corresponden y llegó la hora de librarse de las cadenas del odio irracional. El Amor se levanta, no victorioso, sino perdonando y sanando todo el dolor que ha vivido para comprender que TODOS SOMOS HERMANOS.

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