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(OPINIÓN) No importa la religión. Por: Marta Palacio

Muchas personas oran, rezan, meditan, reconcilian. Sería lindo que cada uno adopte a una persona, o dos, de aquellas que consideramos que están muy equivocadas, o pérdidas en la maldad, y día a día las “tomemos de la mano” y los vamos guiando en la oscuridad que las consume hacia la luz de la consci

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Redacción IFM
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No importa la religión. Por: Marta Palacio

Muchas personas oran, rezan, meditan, reconcilian. Sería lindo que cada uno adopte a una persona, o dos, de aquellas que consideramos que están muy equivocadas, o pérdidas en la maldad, y día a día las “tomemos de la mano” y los vamos guiando en la oscuridad que las consume hacia la luz de la consciencia.

No importa la Religión, ni las creencias que practiquen o que sean ateas o satánicas, solo como seres humanos, creados y sostenidos por el creador, pero que no lo saben o no lo creen, o simplemente están hastiados de la hipocresía de la humanidad.

Cualquiera que sea la razón, no importa, solo llegarles al corazón en la oración y guiarlos. Nadie tiene que saberlo, es algo íntimo y lo podemos hacer todos los días.

Mostrar el camino desde nosotros mismos; así seas Católico, Cristiano, Musulmán, Judío, Budista, Espiritual, Esotérico, así no creas en nada, pero eres persona de bien, sin importar de donde provenga el ser que elegimos, lo importante es que le mostremos el camino del bien, que no está solo, que alguien ora por su sanación.

Sin imponer nuestras creencias. Solo entregamos todo a la voluntad Divina, es una actividad desde el alma de cada uno, como un boy o girl scout.

Caminando juntos de la oscuridad a la luz, cómo de ser un bebé sano y limpio se fue “convirtiendo” en un ser con pensamientos, sentimientos, acciones, de causar daño a los demás.

Sin juzgarlo, solo acompañamiento, que sienta que a alguien le importa su estado y está dispuesto a ayudarlo a salir de la oscuridad en la que, casi sin darse cuenta, se fue metiendo poco a poco, hasta no encontrar la salida.

Empatía, comprensión, compasión es lo único que necesitamos para ayudarle, cada paso nos pondrá a prueba nuestras propias convicciones, por eso lo hacemos en oración, bajo la protección de Dios, pero sin imponerle nada al ser. Solo escuchar su dolor.

Padre Nuestro, perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos sin condiciones, ayúdanos a ayudar a quienes están perdidos  en la oscuridad y la inconsciencia, a regresar a la vida, a la consciencia, a la solidaridad.

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