(OPINIÓN) Los blanquitos ricos. Por: Marta Palacio
El presi habla de los «blanquitos ricos» como si fueran los empresarios, pero en realidad son personas muy trabajadoras que casi todos empezaron en la sala de la casa, trabajando día y noche, fabricando en la noche y saliendo en el día a buscar material y comercio.
El presi habla de los «blanquitos ricos» como si fueran los empresarios, pero en realidad son personas muy trabajadoras que casi todos empezaron en la sala de la casa, trabajando día y noche, fabricando en la noche y saliendo en el día a buscar material y comercio.
Fueron creciendo y lo siguen haciendo, generando empleo, primero su familia y luego contratando personal en todas las áreas de producción, ventas, economía y pagando impuestos; sin embargo, llegó una nueva forma de hacer negocios, con la particular condición de ser ilegal, por lo que NO PAGA IMPUESTOS.
En los años 60 empezó la «bonanza marimbera» con la marihuana. En los 70 se empezó el negocio de la cocaína en Colombia y se dispararon los precios de las casas, los carros y luego la comida. Se fueron expandiendo, comprando de todo, hasta personas que antes eran honorables, pero les picó la codicia de participar en los ingresos millonarios del negocio.
Así que los blanquitos ricos a los que se refiere el presi son los delincuentes que blanquean dinero, comprando y construyendo porque ganan muchísimo y no tienen control.
El resultado es catastrófico para las personas honestas, porque, claro, si por una casa que costó un $1.000.000 pagan $90.000.000 millones, al otro día todas las casas y todos los insumos suben su precio de acuerdo a lo pagado.
De esta manera nos llegó la inflación desmesurada, donde hoy en día un pequeño apartamento vale 100 salarios mínimos. ¿Cuándo se podría comprar con un salario mínimo? Las blanquitos ricos están mimetizados en todos los negocios de la comunidad, con la diferencia abismal entre quienes trabajan honestamente y pagan impuestos, a veces desmedidos y quienes trafican narcóticos, personas, órganos, licores y todo lo ilegal que se paga de contado, en dólares, y no paga impuestos, pero sí compra armas y consciencias.
Los demás somos trabajadores normales, responsables y pagamos por el error de permitir que se expandan. Colombia vive una ilusión, el mundo la consume y paga en dólares y nosotros sufrimos la diferencia.

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