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(OPINIÓN) La vida en acción. Por: Marta Palacio

Todo sucede en el instante preciso, con las condiciones adecuadas, los elementos en su plena madurez, la fortaleza de un lado y la apertura del otro, lo que significa que no es casual.

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Redacción IFM
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La vida en acción. Por: Marta Palacio


Todo sucede en el instante preciso, con las condiciones adecuadas, los elementos en su plena madurez, la fortaleza de un lado y la apertura del otro, lo que significa que no es casual.

Todo micrométrico, preciso, y entonces llega el gran milagro: un ser llega y se empieza a desarrollar su naturaleza terrenal. Cada célula con una precisión única, se va desarrollando e integrando en el conjunto, para juntas formar el organismo destinado a ser su cuerpo físico, sin errores, por ejemplo: una célula destinada a conformar hueso no va al hígado, es una maravillosa distribución, en la cual ni mamá, ni papá son conscientes de lo que está sucediendo en el vientre.

Cuando se dan cuenta, ya el ser lleva tiempo formándose y desarrollando su propia vida en el pequeño cuerpo físico. El suyo, que cuando está listo, anuncia su necesidad de salir, entonces «nace» a su experiencia. Necesita muchos cuidados, claro, hasta que se pueda valer por sí mismo.

Crece cada día, hasta que se estabiliza. Crece todo dentro, desde sus huesos, músculos, órganos, cerebro….dientes, cabello, uñas…

Aprende cada día y desarrolla su inteligencia, descubre sus talentos, sus capacidades de ser e interactuar con el mundo en el que vive. Desarrolla su experiencia día a día, a veces muchos años, otras no tanto.

Y llega el momento de dejar el cuerpo, dicen que nadie se muere la víspera, sino cuando le llega la hora. Independiente de las circunstancias que le den la salida, simplemente se va.

El cuerpo físico queda ahí, inerte, dejan de funcionar todos los órganos y empieza la descomposición célular. ¿Qué sucede? El ser vivo ya no está en el cuerpo, el ser espiritual, el que llegó en el momento de la concepción, permaneció viviendo en su cuerpo físico y cuando ya no le sirve, lo deja, lo abandona y continúa su viaje, vivo, claro, así como llegó vivo, se va vivo con su experiencia.

A eso vino, a experimentar lo que se vive en el planeta tierra, en determinadas condiciones, el ser vivo lo sabía, pero al bajar la vibración para tomar el cuerpo, se le olvidó, aunque algunos recuerdan algo, la mayoría lo olvidamos.

Aquí en la tierra la experiencia es supremamente importante, precisamente por el olvido y porque hay muy poca información acerca de lo que significa vivir, siendo un ser espiritual viviendo una experiencia humana.

Todos somos seres espirituales, viviendo el olvido, pero con las experiencias que nos llevan a sacar de adentro nuestra propia naturaleza, pero nos entretenemos, nos dedicamos a destacar el cuerpo físico y en vez de compartir, nos dedicamos a competir para hacernos «valer» por encima de los demás.

También a «tomar el control» y dominar a los demás.
Nos hablan de Dios y lo dividimos, esté es el mío, este no; pero no caemos en cuenta de que somos mucho más que seres físicos, que somos seres espirituales, que venimos del espíritu y como seres espirituales fuimos creados, somos sostenidos vivos y aceptamos tener experiencias físicas y los diferentes retos, porque es supremamente evolutivo para cada ser que pase por una experiencia tan fuerte.

Lo que recogemos aquí, en ésta experiencia es tan supremamente importante que cuando no logra superar los retos de ser vivo, queda en un «limbo» de inconsciencia con su cosecha, hasta que pueda superarlo.

No lo logra sólo, necesita ayuda, porque no desarrollo su vida espiritual sino sólo su personalidad apegada al físico.

Algunos creen en un ser espiritual que nos guía, otros creen que con la muerte todo se acaba, porque les conviene no tener que responder por sus acciones.
La realidad es que el universo espiritual es tan inmenso que no logramos ni imaginar, pero a ese universo pertenecemos, lo que sucede es que lo olvidamos.
Son seres invisibles para nosotros , porque viven en otras dimensiones.

De ahí salen tantos dioses que nos han contado desde la antigüedad, porque algunos los han visto, sentido, escuchado y lo han dejado para el conocimiento de la humanidad.

También nos han transmitido «consejos» de cómo hacer bien la tarea, pero a veces se nos dificulta.
Así como hay seres de una alta vibración, los llamamos ángeles, también hay seres de baja vibración, y los llamamos diablos o Angeles caídos, con mucha densidad, pero también tenemos santos, seres humanos que se superaron a sí mismos y nos dejaron ejemplo de superación espiritual.

Además los demonios, que son seres humanos que hicieron mucho daño en su oportunidad y se alimentan de toda la maldad que en su tiempo hicieron y nos «tientan» con sus propios deseos, como la violencia y el asesinato, la brujería, la violación , la promiscuidad, el aborto, la mentira y toda la deshonestidad, el suicidio y todo lo que nos causa tanto dolor.

Éstos seres no están «muertos» aunque ya no tengan cuerpo físico, son seres espirituales viviendo un infierno causado por su propio comportamiento cuando tuvieron su oportunidad.

Son nuestra herencia almica, herencia genética y como vemos también herencia cultural, porque aprendemos toda la maldad, cuando en realidad tenemos la capacidad de superar y no caer en los mismos errores, también llamados pecados.

El universo espiritual es inmenso, variado y constante, pero nosotros sólo vemos lo físico, tercera dimensión.
Son miles de dimensiones, en todas hay miriadas de seres que tienen funciones específicas según su vibración.

Todo ha sido creado por Dios, que reconocemos como PadreMadre Creador, principio de vida, de sí mismo crea y sostiene toda la creación, incluyendo los seres vivos como nosotros, aquí, en el planeta tierra, todo lo que existe tiene sentido, realización y sobretodo libre albedrío, para que pueda desarrollar su experiencia.

Nosotros venimos por turnos cortos, porque la experiencia es muy intensa. Así que salimos voluntarios del alma, aceptando la tarea, venir a vivir en un cuerpo físico, con toda la herencia que necesitamos para aprender, limpiar y equilibrar el aprendizaje.

Y ahora estamos nosotros aquí, con un legado inmenso de superación y de errores en el aprendizaje, y tenemos la oportunidad de SANAR todo lo vivido, incluso de ayudarle a las vidas anteriores a despertar y empezar a sanar su experiencia personal.

Nosotros un día dijimos: no tenemos nada importante para decirle a Dios, así que nos vamos a limpiar y permitir que Dios nos encuentre, que él sí sabe dónde y cómo estamos, para hacerlo, pedimos perdón a PadreMadre Creador para todos sus hijos, desde el principio de los tiempos y de la experiencia de todo el planeta tierra y nos llegó IMPEZÁ, el Perdón de Dios para todos sus hijos, porque ningun hijo de Dios se pierde.

Cada uno recibe Impezaperdón, se siente perdonado por Dios y empieza a sanar toda su vida. Lo podemos hacer vivos con cuerpo y también los vivos sin cuerpo, que con nuestra capacidad de compresión, compasión, perdón humano que hayamos desarrollado, les ayudamos a sanar y regresar a la vida consciente y salir del estado de muerte.

Sólo tenemos que vivir el Padre Nuestro que Jesús nos enseñó. Perdón sin límites, para volver a encontrar la realidad de ser hijos vivos conscientes.
Impezaperdon para todos.

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