(OPINIÓN) Fanático. Por: Marta Palacio
«Persona que se preocupa exageradamente por algo o alguien». Todo lo «ve» para defender sus ideas, o para agredir las que no se le ajustan a su perspectiva.
«Persona que se preocupa exageradamente por algo o alguien». Todo lo «ve» para defender sus ideas, o para agredir las que no se le ajustan a su perspectiva.
Un fanático no tiene ideas propias, pero defiende apasionadamente las de su causa y ataca con fuerza las de los demás.
En realidad, el fanático no escucha, no ve, no entiende nada fuera de las ideas que sigue.
Para el fanático su obediencia, su lealtad, su contribución son inamovibles.
Todo lo juzga, critica y denigra desde su punto de vista. Fuera del «mundo al que pertenece» todo es «malo». Muchas personas son fanáticas sin saberlo. Creen sin condiciones.
Todo es perfecto. Dentro de su «grupo», Por fuera no hay nada bueno. En este amplio mundo, hay toda clase de fanatismos.
Ojos cerrados. Oídos sordos. Pero muy dispuestos a la acción, sea la que les digan, obedecen con pasión. Es su «misión». Es el principio de la discordia en todas las actividades humanas.
Muy diferente es el «mundo de las ideas», donde la competencia es sana, basada en el bien común, seguir ideas inteligentes, que aprovechen los recursos para mejorar la calidad de vida de todos por igual, en consenso, porque a los participantes les parece lógico, aunque sea visto como algo atrevido.
Sí, porque salir de lo que hasta ese momento se ha tenido por «solución» y no está dando el resultado necesario, hay que empezar un camino novedoso, claro, sin olvidar lo que nos trajo hasta aquí.
Pros y contras.
Análisis, sin apasionamientos, con la cabeza fría, quien tiene ideas no necesita agredir, sólo presentar dignamente sus propuestas de soluciones, los anteriores esfuerzos, se respetan.
Fueron propuestas que en su momento dieron resultados, pero ahora se necesitan nuevos caminos, porque hay nuevos problemas. Es el estado actual de las cosas lo que nos mueve a buscar nuevas oportunidades de encontrar soluciones.
La crítica solo es una forma de reconocer que nos faltan propuestas que nos abran nuevos caminos, porque los anteriores ya se agotaron.
Necesitamos lluvia de ideas, es el antídoto al fanatismo.

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