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(OPINIÓN) El país para mis hijos. Por: Marta Palacio

El país que me sueño para mis hijos, nietos y las nuevas generaciones, es uno donde la honestidad es la bandera, la responsabilidad es el escudo y el respeto es el alimento diario.

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Redacción IFM
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El país para mis hijos. Por: Marta Palacio

El país que me sueño para mis hijos, nietos y las nuevas generaciones, es uno donde la honestidad es la bandera, la responsabilidad es el escudo y el respeto es el alimento diario.

Donde el amor sea correspondido, la confianza, el diario vivir y el trabajo sea digno para todos. Que nadie se sienta avergonzado por su trabajo, su familia y su patria.

Que el estado sea consecuente en derecho, liderado por personas éticas que construyan un mejor país.

Que sea más productivo trabajar en el bien común y que los que insistan en ser delincuentes reciban la oportunidad de pagar sus deudas con la sociedad.

Que las Fuerzas Armadas y de Policía sean para defender la soberanía y el orden público.

Que la justicia sea justa y diligente.

Que sean pocos en el manejo de las diferentes áreas de administración de los recursos públicos, que ganen acordé con la responsabilidad y la esperticia, que los cargos sean por competencia.

Que el pueblo sienta seguridad en todos los aspectos y que los gobernantes sean dignos, sinceros y excelentes administradores.

Que podamos ir a todos los lugares de nuestra hermosa patria seguros, es decir que se garantice la seguridad, bien sea para vivir o a hacer negocios y turismo.

Que nos sintamos orgullosos de SER COLOMBIANOS. Las marchas son la representación de que Colombia apoya todos los esfuerzos que están haciendo millones de personas, desde su puesto como funcionarios de carrera y electos, como senadores, representantes a la Cámara, gobernadores, ediles, alcaldes, concejales.

Desde los puestos de responsabilidad, de seguridad, los juzgados y las cortes.

Además de todos los demandantes , como el doctor Abuchaibe, y muchas personas más que están denunciando cada atropello.

Atropellos que vienen registrandose desde la Presidencia, los Ministerios y algunos políticos más, además los guerrilleros, los delincuentes, la primera linea y los gobiernos de otras naciones que están en plena actividad, perjudicando nuestra seguridad física, alimentaria, en salud, trabajo y prestaciones, sin dejar de lado a nuestros niños y la juventud.

Si nosotros, el pueblo, no reaccionamos y los dejamos solos, su esfuerzo no será valorado por quienes necesitan darse cuenta de lo equivocados que están.

El pueblo necesita hacerse sentir. El pueblo somos todos, somos combatientes activos.

¿Y cómo?

A la mentira, la combatimos con la verdad.
A la corrupción, con honestidad.
A la pedofilia cuidamos nuestros niños y les enseñamos a cuidarse.
Al narcotráfico, nos cuidamos de consumir.
A la prostitución, nos valoramos como personas.
A la delincuencia, cuidamos lo nuestro, y nos aseguramos de no dar oportunidad.
Al secuestro, no confiamos en nadie a nuestro alrededor nuestras actividades, horarios y rutas.
A los insultos, chismes y juzgamientos, respondemos con tranquilidad, no tienen que ver con nosotros, sólo son delirios de mentes cerradas o maliciosas.
Al rencor, con respeto, dignidad, comprensión.
A la envidia, con comprensión de la incapacidad de superación de quien la manifiesta.
A las noticias catastróficas, con confianza de que juntos lo vamos a lograr.
A la indiferencia, con capacidad de superación.
A la educación deficiente, con auto aprendizaje.

Para todo lo que sucede, la respuesta depende de cada uno, tenemos la capacidad de cambiar las cosas, desde nosotros mismos.

Utilicemos nuestros talentos para hacer VER de lo que somos capaces.

No en vano somos seres humanos inteligentes y con voluntad de acción.

No nos dejemos amedrentar, enseñemos DIGNIDAD

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