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(OPINIÓN) Ahora todo es normal. Por: Marta Palacio

Y poco a poco nos fuimos contaminando, primero nos escandalizamos, luego lo dejamos pasar y fuimos cayendo en «todos lo hacen» , y ahora «todo es normal». Así, la deshonestidad ya no fue deshonra, sino que casi se volvió obligada, desde los cubiertos del restaurante, los vasos, las devueltas, hasta

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Redacción IFM
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Ahora todo es normal. Por: Marta Palacio

Y poco a poco nos fuimos contaminando, primero nos escandalizamos, luego lo dejamos pasar y fuimos cayendo en «todos lo hacen» , y ahora «todo es normal».

Así, la deshonestidad ya no fue deshonra, sino que casi se volvió obligada, desde los cubiertos del restaurante, los vasos, las devueltas, hasta el negocio, demorando los pagos, mostrando «faltantes» que no existían, recibiendo «regalos» por la firma.

Desde el hogar, la escuela, la universidad, el trabajo, la relación de pareja y de ahí, el licor, después la marihuana, luego el sexo libre, el aborto o el abandono de los hijos.

Y llegan las «responsabilidades profesionales».
Relax… Aquí conseguimos dinero a lo loco. CVY.

Si, cobrar caro y pagar barato, bajar la calidad y aumentar publicidad. «Es que somos muy vivos, no bobos», Si, poco a poco nos contaminamos de trampa, deshonestidad y claro, corrupción.

Y el que no quiere hacerlo, se amenaza y ya y las casas empezaron a ser lujosas, y los trajes y los carros y los colegios y las universidades, entonces hay que hacer un esfuerzo mayor, el sueldo y las comisiones no alcanzan, entonces hay que pasar a otro nivel. «Ser más avispados».

Meterse de lleno, aceptar ya no comisiones sino
«vender el alma al diablo»; hay muchas facturas por pagar.
¿Así, salimos de pobres? Para nada. Ahora somos más pobres, mucho dinero y cosas lujosas, pero nada de SER.

Nos contaminamos de la peor pandemia, y lo hicimos voluntariamente, con un pequeño bicho. LA CODICIA.

Muy diferente a la ambición, que es el esfuerzo personal para superar las dificultades y salir adelante con los proyectos de vida, ahora nos miramos adentro, ¿qué hice de mí? ¿En qué me metí? ¿Me queda algo de dignidad?Mi familia también se contaminó con el lujo y la vida de gastos sin medida? ¿Me convertí en un monstruo, vergüenza para mi familia, mis ancestros? ¿Mi universidad? Mi comunidad? ¿Ahora mis «amigos» donde están?


Los perdí, a mis amigos sinceros, se hicieron a un lado, tal vez me lo advirtieron y yo pensé que era más inteligente.

¿Cómo fue que me contaminé tan fácil? ¿Me faltó personalidad, me faltó dignidad, me faltó ética, moral?


Ahora sólo me queda pagar abogados, que por ser tantos los contaminados y con casos tan complejos, ahora cobran carisimo, tanto para nosotros los contaminados, también para nuestras víctimas.
Y los jueces, magistrados y todos los que necesitamos comprar, se me va a ir todo lo que conseguimos.
Ahh la corrupción. Me lo advirtieron y creí que era normal.

Los contratos con la administración pública…
El porcentaje, tanto el que pide como el que concede,
La estafa, el robo.


¿Todo dentro de uno mismo? Este virus nos invadió.
Tantos enfermos de corrupción. La única salida es la cárcel o la muerte.

Si me condena la justicia o me condenan los compañeros o compinches. ¿ Y si habla? ¿Si confiesa todo? Al reconocer, empieza la sanación de su propio SER.
¿Cómo se puede aliviar?


Descargar la tremenda carga que lleva adentro; El PERDÓN es una herramienta, sana, purifica, limpia.
El arrepentimiento es el principio de la sanación.
Pedir perdón, perdonarse a sí mismo, perdonar a quienes lo invitaron al delito, a quienes lo obligaron, a quienes le hicieron daño.


Pedir perdón a la familia, la comunidad, a todos los seres que afectó con su comportamiento.
Salir de el «modo de pensar» de que hacer trampa es normal.
No lo es. Y complica toda la vida.

Uno como ser humano, persona, inteligente y capaz, puede ser íntegro, sano en su camino y ser totalmente honesto, es lo más grande que uno puede hacer con su propia vida.

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