Libre
Si uno quiere libertad, primero necesita estar libre.
Por: Marta Palacio
Si uno quiere libertad, primero necesita estar libre.
Liberarse de todas las presiones a las que está sujeto, voluntaria o involuntariamente.
Las cadenas tienen eslabones y candados, que limitan la capacidad de movimiento.
Y las cadenas mentales son las que más eslabones tienen, porque no necesita ser culpable, lo único que necesita es ser inseguro, no creer en sus propias capacidades de superación y ponerse bajo algo o alguien que lo maneje.
Es renunciar a ser para que otro le diga cómo ser obediente.
Lo llamamos creer en algo o alguien, y renunciar a tener criterio propio y dedicarse a seguir las órdenes que recibe.
Otra cosa muy diferente es tomar la decisión de acompañar, de hacer unión con alguien, para compartir las responsabilidades y aportar unidos cada uno con su integridad intacta, para el bien del desarrollo de lo que es decisión de los participantes.
Es el caso del matrimonio, de la familia, de las diferentes actividades humanas, como la construcción en todas las áreas de la convivencia.
Cada uno aporta consigo mismo y sus capacidades, y se hace realidad la obra.
Y son personas libres.
Personas íntegras, sanas en su comportamiento.
Las que no son libres, son las que empeñan su integridad, la humanidad ha identificado bien las diferentes actividades que implican complicidad en poner trabas a la comunidad.
Como la deshonestidad en todas sus manifestaciones. Desde la mentira hasta la corrupción.
Las agresiones físicas, mentales y morales.
La violencia y violación de las personas.
Utilizar licor y narcóticos para nublar la consciencia y tratar de tapar los propios errores.
Así, las personas no son libres y coartan la libertad de los que sí permanecen sanas y libres en su interior.
En la balanza de la vida, hay unos que pesan más, aquí es por cantidad y calidad.
Cuando se unen personas libres, hay libertad y paz.
Cuando se unen personas no libres en su interior, esclavos de sus amos, pesan no por calidad, sino porque las personas libres no se hacen presentes en los momentos en los que se está pesando la libertad.
Porque no valoran ser libres y están dispuestos a pasar a la esclavitud que les están presentando.
Muchas personas que no son libres, lo hacen porque los que se hacen pasar por libres, en realidad no lo son.
Y los atrapan por medio de sus deseos, necesidades e incompetencia para defender su propia libertad.
Cuántas personas han entregado hasta su propia vida por defender nuestra libertad?
Nos llegó la hora de tomar la decisión.
Nuestra existencia depende de nuestro esfuerzo por defender nuestra libertad.
Es hoy, ahora, no tenemos más tiempo.
Unidos para defender nuestra LIBERTAD

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