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Empezar de nuevo

Los problemas de la humanidad no son del todo políticos, estamos pasando por el mayor reto, el que debemos aceptar para poder continuar.

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por: Marta Palacio

Los problemas de la humanidad no son del todo políticos, estamos pasando por el mayor reto, el que debemos aceptar para poder continuar.

La total desvalorización del ser humano.

Lo está tratando de asumir la política, cada país en una lucha totalmente política.

Pero no es política, porque ésta se encarga de la organización de los pueblos.

Es la estructura del SER la que está afectada.

Los Valores.

El ser humano perdió su propio valor, poco a poco, desde hace muchos años.

Lo perdió porque no entiende de qué se trata la vida y el vivir.

Las diferentes creencias religiosas y espirituales dan algunas pautas, muy importantes sí, pero insuficientes.

Apenas como para que nos portemos bien, sin entender por qué ni para que, ni que ganamos con ser buenos, si igualmente todos morimos al final.

Sí, hay promesas de mejor vida después de morir, o amenazas de sufrimiento eterno.

Cada religión tiene sus argumentos, sus historias, sus enseñanzas, sus promesas.

Y cada religión tiene sus diferencias con las demás, y cada grupo de enseñanza espiritual tiene sus propios argumentos y enseñanzas y motivaciones, y algunas personas se aferran al que creen que los va a salvar.

Dios. Para algunos es Jesús, Alá, Jehová, miles de nombres cada uno con funciones específicas, con consejos y mandatos, con premios y castigos.

El problema es que cada grupo se encierra en sí mismo y no escucha a los demás.

El mutismo es total. Así, la espiritualidad en el planeta tierra es totalmente fragmentado, como parcelas exclusivas.

Cada uno tratando de imponer sus razones, y ganar adeptos.

Ésta situación no favorece el crecimiento espiritual del ser humano.

Todos tienen algo bueno, por algo tienen seguidores. Pero todos tienen una falencia muy triste: son burbujas en la inmensidad.

Entre unas y otras solo hay hostilidad. Ojos cerrados, oídos tapados.

Pero todas tienen principios útiles, tanto que todavía vivimos en comunidad.

El caso es que la responsabilidad de lo que está sucediendo es producto de la insuficiente información sobre lo que significa la vida, la muerte, la existencia, la procedencia, la presencia, la oportunidad que estamos viviendo, la continuidad.

La ciencia abre caminos de comprensión, pero las creencias se cerraron y dijeron: somos la verdad.

Unas verdades que no convencen sino a unos pocos y que la falta de respuestas le soltó la moral, los valores, la responsabilidad a la humanidad, que encontró que lo único que vale es precisamente lo que tratan de controlar las religiones y creencias.

El mundo, la carne. Sí, el mundo se convenció de que somos materia. Nada más. Finita.

Así que el mundo se sumerge en los deseos terrenales y comamos y bebamos, forniquemos y robemos, violemos y  matemos,  mientras nos drogamos y acabamos con todo lo que se nos oponga.

Ciencia por su lado. Creencia por muchos lados. Política por su lado.

Y el ser humano a la deriva…. Sálvese quien pueda.

Si los estudiosos del saber no investigan, no aprenden. Si no se unen en favor del conocimiento del ser humano, de lo que significa el existir, el ser, el vivir, la procedencia, la continuidad.

El pasado, presente, futuro de cada ser que existe.

Si no se escucha, se encierra en su propia burbuja, y se aísla de las demás burbujas, si no se ve, cierra los ojos ante las evidencias, si no sabe, no entiende, no busca respuestas.

No avanza.

Si la creencia no acepta la ciencia, si no se entienden y complementan, el ser humano no encuentra respuestas.

Si el ser humano no tiene nada, se dedica a… nada.

Sus guías lo estancaron en un sólo punto. Y le enseñan a defender ese punto.

Pero en el fondo no tienen nada que le dé las respuestas que necesita el ser humano.

Así, la política, también desarticulada y con los seres humanos desorientados, le queda muy difícil controlar seres humanos totalmente desvalorizados en su propia esencia.

El problema es global.

Porque implica a todos por igual, y cada país, familia, grupo, tratando de hacer lo

«Humanamente posible»

Cuando todo se está saliendo de control.

Las respuestas están, pero para encontrarlas hay que entender que lo que cada uno hace por su lado, no da resultados.

Casi podría decir, borrón y cuenta nueva.

Empezar de nuevo.

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