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Aceptarse a sí mismo como un ser humano que vive y que vino a aprender

Por: Marta Palacio El ser humano tiene una capacidad que le llega con el legado del cuerpo físico. Todos sus pensamientos, sentimientos, amores, deseos, talentos, miedos, rencores, intenciones, sus verdades y sus mentiras, su inteligencia, su memoria, la manera en que tramita interiormente sus perce

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por: Marta Palacio

El ser humano tiene una capacidad que le llega con el legado del cuerpo físico. Todos sus pensamientos, sentimientos, amores, deseos, talentos, miedos, rencores, intenciones, sus verdades y sus mentiras, su inteligencia, su memoria, la manera en que tramita interiormente sus percepciones y conocimientos.
Totalmente interno, es «propiedad» del ser.
Es su mundo interior.
Desde afuera,
Sólo se ve el cuerpo físico, como sus rasgos, su vestido, sus maneras de mostrarse a los demás.
Sus palabras, acciones , el manejo que le dé a su experiencia de vida.
El cuerpo se limpia, se adorna, para mostrar.
Pero el interior no.
Las diferentes creencias enfatizan el buen comportamiento, las leyes regulan en su cumplimiento o castigo.
Pero interiormente cada uno es responsable de sí mismo.
De cuánto acumula o si va sanando en sí mismo.
Es el baño interior.
La sanación interior.
Sacar todo el acumulado y tomar la decisión de enfrentar su realidad y extractar el aprendizaje.
Lo más importante es uno mismo.
Lo exterior es un medio de experiencia para cada uno, y es uno quien tiene en su interior la capacidad de darle manejo y no tragar entero.
Porque los acumulados lo van desbordando hasta el punto en que pierde la capacidad de control interno.
Ya no podrá distinguir el bien del mal, incluso, encontrará que el mal es su naturaleza.
Pero no es así.
El ser humano es bueno desde que nace, pero la forma en que asimila las experiencias le van socabando la capacidad de bondad y deja entrar, sin control, el rencor.
Y le permite crecer.
Y lo alimenta.
Sus actitudes se van enfocando en su propio rencor, así que causa daño a los demás y eso le causa satisfacción.
La buena noticia es que siempre tiene la capacidad de corregir, en su interior está dotado de dones y uno de ellos lo llamamos PERDÓN, es un don que viene con la Vida, tiene la oportunidad de hacer un alto y empezar de nuevo.
Lo llamamos PERDÓN.
Viene del Creador de todo lo que existe, incluyendo cada ser vivo con cuerpo o sin cuerpo.
En cualquier etapa de su vida.
Simplemente, pensar que tiene derecho al PERDÓN.
Sin restricciones.
Todo, absolutamente todo se puede perdonar.
Lo único es que es interno.
Uno mismo.
Los demás lo pueden perdonar, pero si uno no lo acepta, queda igual o peor.
Sólo necesita sentir que tiene derecho al PERDÓN.
Aceptarlo y empezar a SANAR EN SI MISMO.
Todos sus pensamientos, sentimientos, deseos ,miedos, estrategias, intensiones, rencores, venganzas.
Entender que es un ser humano que vino a este mundo a APRENDER, y aunque no había aceptado su experiencia, ahora la puede aceptar.
La culpa ajena ya no tendrá importancia, sólo todo lo que ha aprendido.
Cada uno lo puede hacer.
Aceptar que tiene derecho al PERDÓN del Creador.
PERDONARSE a sí mismo.
PEDIR PERDÓN a quienes ha causado dolor.
PERDONAR a quienes le han causado dolor.
Paso a paso.
Aceptarse a sí mismo como un ser humano que Vive, porque vino a aprender.
Una oportunidad única.
Impezaperdon

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