María Fernanda Cabal denunció que banda La Inmaculada ‘cogobernaba’ en Tuluá
La senadora María Fernanda Cabal denunció en su cuenta de X cómo la banda criminal La Inmaculada ‘cogobernaba’ en Tuluá y tenía bajo su poder cuatro Secretarías. Según la publicación de Cabal citando un medio de comunicación, la banda criminal manejaba información de Hacienda, Planeación, Comunicaci
La senadora María Fernanda Cabal denunció en su cuenta de X cómo la banda criminal La Inmaculada ‘cogobernaba’ en Tuluá y tenía bajo su poder cuatro Secretarías.
Según la publicación de Cabal citando un medio de comunicación, la banda criminal manejaba información de Hacienda, Planeación, Comunicaciones y Movilidad para saber a quién extorsionar, en qué momento y por qué valor. Así controlaba los negocios lícitos e ilícitos en la ciudad.
Cuando el candidato conservador Gustavo Vélez ganó las elecciones locales el pasado 31 de octubre, la banda criminal La Inmaculada o La Oficina de Tuluá, perdió literalmente la Alcaldía.

La estructura delincuencial había sido advertida por Gustavo Vélez en campaña, quien lucharía contra la delincuencia. La banda había tomado durante el gobierno de John Jairo Gómez Aguirre (2020-2023), el control sobre cuatro secretarías: de Movilidad, Planeación, Hacienda y Comunicaciones, según información recopilada por las autoridades.
La administración anterior, explica el alcalde de Tuluá, Gustavo Vélez, “tenía personas de esa organización ilegal (La Inmaculada) en todas las dependencias. Lo que pasa es que eran contratistas y todos salieron; quedó la gente de planta, y la gente de planta creemos que es gente buena. Además, el 60% o 70% de ellos los conocíamos de antes; pero tenían totalmente permeada la administración”.
El manejo de Movilidad les permitía controlar toda la ciudad. De esa forma estructuraron una red de la que hacían parte empresas de transporte, taxistas, motorratones y los propios agentes de Tránsito que eran utilizados para los propósitos ilícitos de la banda.
“A través de Movilidad, la banda La Inmaculada o La Oficina de Tuluá sabía quién entraba o salía de la ciudad, por dónde se movía, qué carro matriculaban; o sea, hacían todo un ejercicio para controlar el territorio y le hacían seguimiento a la gente a través de los guardas de Tránsito”, explica un dirigente político tulueño.

Otra información recopilada por las autoridades es que varios de los crímenes cometidos por esta estructura delincuencial, que tenía candidato propio a la Alcaldía, se hizo con ayuda de los mismos agentes de Tránsito, quienes se encargaron de movilizar en los vehículos oficiales armas, drogas y servir de escoltas a los líderes de esta banda delincuencial.
“Vamos a hacer un rediseño institucional para que los agentes de Tránsito no sigan prestando ese servicio, y buscar un convenio con la Policía para que se encarguen de todo el manejo de movilidad. Los guardas por ahora los tengo como reguladores de tránsito y no tienen movilidad asignada para evitar que se presten para lo que hacían antes y los vehículos, motos y carros, están por ahora en custodia”, explica el alcalde Vélez.
Incongruencias encontradas
Durante el empalme de la anterior administración con la actual, se conoció que Tuluá tiene un agente de Tránsito que está en licencia en España hace más de un año, recibiendo salario, y que no se encuentra en el país porque tiene orden de captura, es decir, es prófugo de la justicia y tiene circular roja de la Interpol.
Por otro lado, se encontró que la banda criminal tenía integrantes dentro de la Secretaría de Hacienda, quienes entregaba a sus cabecillas información sobre cuánta plata movían los establecimientos comerciales, o las actividades comerciales, cuánto sumaba su declaración de ingresos y sabían también cómo eran los pagos que recibían, por qué valores y en qué fechas para que la banda pudiera llamarlos a cobrar la extorsión.
Según la Fiscalía la Oficina de Tuluá surgió hace cerca de 15 años en el barrio La Inmaculada y fue ese el nombre que en principio adoptó.
La infiltración en la Oficina de Planeación, garantizaba a sus cabecillas conocer sobre todo lo referente a licencias de urbanismo, subdivisiones y construcciones, entre otras actividades.
En la Oficina de Comunicaciones de la Alcaldía, laboraba la persona que hacía el contacto directo entre Andrés Felipe Marín, alias Pipe, máximo cabecilla de La Inmaculada o la Oficina de Tuluá, y presuntamente el saliente alcalde John Jairo Gómez.
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