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EPM pasa de servicios públicos a sastrería

Por Luis Guillermo Suárez Navarro Suena extraño este titular pero es real, porque en EPM se han dedicado a hacer contratos a la medida con las condiciones de los contratistas a semejanza de un experto sastre. El caso más claro consiste en el que se ha presentado desde que el alcalde Quintero por su

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Redacción IFM
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Por Luis Guillermo Suárez Navarro

Suena extraño este titular pero es real, porque en EPM se han dedicado a hacer contratos a la medida con las condiciones de los contratistas a semejanza de un experto sastre.

El caso más claro consiste en el que se ha presentado desde que el alcalde Quintero por su aversión a todo lo que anteriormente se hacia bien en el ente autónomo, empezó a dar tumbos en el manejo, acolitado por la junta directiva y el gerente Carrillo.

Primero empezó sacando a los técnicos y ejecutivos que si sabían del funcionamiento
Y de la prestacion de servicios de la empresa, dejando a unos pocos ingenieros conocedores del proyecto y dirigidos por inexpertos, algunos con viejas mañas traidos de otras latitudes, como en el caso que han denunciado en Afinia; luego, se inicio el tortuoso proceso de la licitación para el cambio de contratistas de Hidroituango, y alli fue cuando alcanzaron el doctorado en sastreria.

Los pliegos de licitación fueron dirigidos para que la mayoría de los interesados dejaran de licitar, luego se ajustaron los pliegos a nuevas fechas para darle la oportunidad al consorcio colombo chino de acopiar información para cumplir con las condiciones de EPM, quien también rebajo las cantidades de obra condicionadas a cumplir la experiencia a solicitud de los interesados y luego ampliando los plazos para la presentación de la propuesta.

Todas estas situaciones se fueron estructurando a la medida, para asignarle el contrato al consorcio colombo chino, pero como si esto fuera poco, a la empresa con sede en Colombia Schrader Camargo, le dan otra oportunidad, que en 72 horas, después de esperar dos meses, acreditara el volumen de metros cúbicos de concreto, no en la construcción de centrales eléctricas o proyectos afines, sino con edificios y parqueaderos.

Históricamente EPM ha sido un modelo de orden, disciplina y rigor en los procesos de contratación, pero es tal el relajamiento de quienes la gobiernan, empezando por su junta directiva, su presidente de junta y su gerente, que han borrado toda esa historia de orden y respeto, menoscabando la imagen de nuestra JOYA DE LA CORONA.

¿Cómo serán en adelante las licitaciones que adjudique EPM? ¿Con qué criterio y autoridad moral, van a exigir el cumplimiento de los plazos y condiciones de los pliegos? ¿Si han sido tan laxos en el cumplimiento de las condiciones de la licitación, serian rigurosos en la ejecución del contrato?

¿Cuándo se presenten dificultades en el proceso, les aceptarán las que pongan los contratistas? Recordemos el viejo adagio: «!Ojo! si te cortan un dedo, se tomarán la mano».

Ojala EPM algún día retorne a la senda de las buenas prácticas, porque de seguir como van los timoneles del barco que hoy la conducen, no llegaremos a buen puerto.

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