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(OPINIÓN) ¿De qué se queja el que le vende el alma al diablo? Por: Luis Guillermo Echeverri

Para que una democracia sea operativa y no un telón detrás del cual todo se vale, la legalidad debe estar totalmente demarcada, y debe enmarcar todo el acontecer sociopolítico.

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Redacción IFM
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¿De qué se queja el que le vende el alma al diablo? Por: Luis Guillermo Echeverri

Para que una democracia sea operativa y no un telón detrás del cual todo se vale, la legalidad debe estar totalmente demarcada, y debe enmarcar todo el acontecer sociopolítico.

Lo que no funciona y no se debe hacer nunca, es utilizar la democracia para encubrir delincuentes y validar la criminalidad al otorgar impunidad a organizaciones e individuos que eligen el crimen como forma de vida y luego quieren reconocimiento legal, social, político, económico y estatus que los presente como el ejemplo a seguir.

Cuando una sociedad es consiente de eso que perdió sus valores y la integridad democrática, adolece de un problema cultural que tiene que revisarse o está condenada a que la gobiernen los criminales y la representen las organizaciones criminales y no sus instituciones republicanas y democráticas.

El resto es un engaño y condenar a la desigualdad, inequidad y al empobrecimiento a la gente indefensa.

¿No está acaso el país corriendo voluntariamente el cerco del lindero para adentro porque el vecino es un maleante y le tiene miedo?

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