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¿Los símbolos del alto gobierno en el Congreso son un anuncio de un golpe institucional?

Desde antes de ser presidente, Gustavo Petro había afirmado que su proyecto social progresista requeriría al menos doce años para concretarse. Esta declaración encendió las alarmas en distintos sectores de la sociedad, que comenzaron a preguntarse si el entonces precandidato, al llegar a la presiden

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Redacción IFM
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¿Los símbolos del alto gobierno en el Congreso son un anuncio de un golpe institucional?

Desde antes de ser presidente, Gustavo Petro había afirmado que su proyecto social progresista requeriría al menos doce años para concretarse. Esta declaración encendió las alarmas en distintos sectores de la sociedad, que comenzaron a preguntarse si el entonces precandidato, al llegar a la presidencia, rompería la institucionalidad y las leyes de Colombia para perpetuarse en el poder.

En ese contexto, Petro firmó ante notario un compromiso en el que aseguraba que respetaría la Constitución de 1991 y que no convocaría una Asamblea Constituyente que habilitara su reelección.

Hoy, tres años después, y como ha ocurrido con muchas de sus promesas de campaña, parece haber olvidado el compromiso que suscribió ante el país.

Su ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, habla ahora abiertamente de la necesidad de una Constituyente, bajo el argumento de que “los tiempos han cambiado”.

Lo cierto es que todo indica que las fichas clave del alto gobierno desconocen la Carta Magna vigente, o están dando señales preocupantes de estar dispuestas a avanzar hacia un golpe institucional. Los gritos amenazantes de Alfredo Saade, jefe de gabinete, a favor de la reelección, son una muestra de ello. O, peor aún, ¿será que uno de los funcionarios más altos del gobierno no tiene idea de cuál es la ley que rige a los colombianos?

Otro gesto llamativo fue protagonizado por el propio Gustavo Petro, y rápidamente replicado por sus ministros y acompañantes. Al finalizar la intervención de Lina María Garrido —quien repitió casi palabra por palabra el discurso presidencial—, el mandatario levantó el brazo con el puño cerrado. Un acto que ha sido interpretado de distintas formas y que deja más preguntas que certezas.

Para la representante Lina María Garrido, el gesto del presidente Gustavo Petro constituyó una amenaza directa a su persona, en respuesta a lo expresado durante su intervención: “Una vez terminé mi discurso, inmediatamente levantaron la mano arriba con el puño cerrado. Me estaba marcando, me estaba amenazando”.

En algunos escenarios de confrontación global, el gesto del puño cerrado en alto es interpretado como un símbolo de resistencia y desafío.

Este gesto está históricamente ligado a luchas populares y suele aparecer en los logos de movimientos de izquierda.

Mientras se retiraba del recinto, Gustavo Petro continuó con el puño en alto, lanzando miradas hacia las bancadas de oposición. En el salón elíptico del Capitolio se escuchaban gritos de “¡mentiroso!”, situación que fue respondida a viva voz por su jefe de gabinete, Alfredo Saade, quien alzó el tono y replicó de forma desafiante: “¡Reelección!”.

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