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La UNESCO advierte que la ayuda mundial a la educación podría desplomarse hasta un 30% antes de 2027

La agencia de Naciones Unidas alertó esta semana de que los recortes en la cooperación internacional dejan a los países más pobres con un déficit anual de financiación educativa de 97.000 millones de dólares y propuso los canjes de deuda por educación como salida.

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La UNESCO advierte que la ayuda mundial a la educación podría desplomarse hasta un 30% antes de 2027
Foto: IFMERAImagen procesada con IA

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtió esta semana que la ayuda mundial destinada a la educación podría reducirse hasta en un 30% para 2027, un retroceso acumulado desde el 2023 que amenaza los avances alcanzados en el acceso escolar en las regiones más vulnerables. La alerta se recoge en la actualización de su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM), presentada en el marco de una cumbre educativa internacional celebrada en París.

Según los datos difundidos por el organismo, la ayuda a la educación ya cayó un 8% en 2024 respecto al año anterior, mientras que los fondos dirigidos específicamente a la educación básica disminuyeron un 15%. Además, la participación de la educación en el total de la asistencia oficial al desarrollo descendió hasta el 7,5% en 2024, su nivel más bajo en dos décadas.

El impacto de estos recortes se concentra en las economías con menos recursos. La UNESCO indicó que los países de ingresos bajos y medios-bajos perdieron un 21% de la ayuda educativa que habían recibido en 2023. Entre los más afectados figuran Afganistán, Liberia, Malí y Níger, donde la reducción superó el 40%. El organismo estima que estas naciones enfrentan en conjunto una brecha anual de financiación educativa de 97.000 millones de dólares, una cifra que, según sus proyecciones, tenderá a ampliarse en los próximos años.

Deuda frente a educación

El informe subraya la creciente tensión entre el pago de la deuda y la inversión en educación. De acuerdo con la UNESCO, 113 países destinan más recursos al servicio de su deuda que a los sistemas educativos, lo que limita el margen fiscal de los gobiernos para sostener escuelas, contratar docentes y garantizar la escolarización de millones de menores.

Ante ese panorama, la agencia con sede en París instó a ampliar el uso de los denominados canjes de deuda por educación, un mecanismo mediante el cual parte de la deuda externa de un país se condona o reestructura a cambio del compromiso de invertir esos fondos en programas educativos. La UNESCO defendió que este instrumento puede aliviar la presión financiera de las economías endeudadas y, al mismo tiempo, preservar el gasto en un sector que considera esencial para el desarrollo a largo plazo.

El organismo recordó que la meta de garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos, fijada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, se encuentra lejos de cumplirse. La combinación de menor ayuda internacional, elevados niveles de endeudamiento y presiones presupuestarias en los países donantes configura, según la UNESCO, un escenario que exige una respuesta coordinada de la comunidad internacional para evitar un retroceso en los indicadores de escolarización y aprendizaje.

La agencia hizo un llamamiento a los gobiernos donantes y a las instituciones financieras multilaterales para revertir la tendencia y proteger la financiación educativa como una prioridad estratégica.

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