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Falleció Jesse Jackson, referente de los derechos civiles de los afroamericanos en EEUU y pionero político 

El reverendo Jesse Jackson murió a los 84 años, según confirmó su familia en un comunicado, era activista, y fue una figura central en la lucha por los derechos civiles de las comunidades afroamericanas de los Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King Jr. Según la información este hombr

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Redacción IFM
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Falleció Jesse Jackson, referente de los derechos civiles de los afroamericanos en EEUU y pionero político

El reverendo Jesse Jackson murió a los 84 años, según confirmó su familia en un comunicado, era activista, y fue una figura central en la lucha por los derechos civiles de las comunidades afroamericanas de los Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King Jr. Según la información este hombre falleció en su domicilio acompañado por sus seres queridos.

En los últimos años, Jackson había enfrentado un deterioro progresivo de su salud, ya que en 2017 se le diagnosticó inicialmente Parkinson, pero posteriormente los médicos precisaron que padecía parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad neurodegenerativa con síntomas similares que afectó su movilidad y su capacidad de comunicación.

Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, en plena era de segregación racial, creció en el contexto de las leyes de Jim Crow, y fue durante su etapa universitaria se involucró activamente en el movimiento por los derechos civiles y, a mediados de la década de 1960, se convirtió en colaborador cercano de King dentro de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur.

Tras el asesinato de King en 1968 en Memphis, emergió como uno de los rostros más visibles del movimiento, incluso fundó la organización Operation PUSH, más tarde Rainbow/PUSH Coalition, con el objetivo de promover oportunidades económicas y políticas para la comunidad afroestadounidense y otros sectores marginados.

Su estilo discursivo, lo convirtió en una de las voces más reconocibles del activismo estadounidense, donde se posicionó con su consigna “mantener viva la esperanza” que se transformó en un emblema político durante décadas.

Jackson dio un paso decisivo hacia la arena electoral en los años 80, ya que en 1984 se presentó a las primarias del Partido Demócrata y obtuvo alrededor de 3,5 millones de votos, un resultado inédito para un candidato afroestadounidense en una contienda presidencial de un partido mayoritario. Cuatro años después volvió a competir y superó los 7 millones de votos, consolidando una base amplia y diversa bajo la llamada “Coalición Arcoíris”.

Aunque no consiguió la nominación, que recayó en Walter Mondale en 1984 y en Michael Dukakis en 1988, sus campañas alteraron las reglas internas del Partido Demócrata y ampliaron la representación de minorías en el proceso de primarias. Analistas coincidieron en que ese precedente facilitó, dos décadas después, la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca.

Jackson apoyó públicamente a Obama en 2007, en la noche de la victoria electoral de 2008, fue captado entre el público con lágrimas en los ojos, en una escena que simbolizó el puente entre el movimiento por los derechos civiles de los años 60 y una nueva generación política.

Más allá de la política partidaria, también desempeñó misiones humanitarias y de mediación en el extranjero. En 1984 negoció la liberación de prisioneros estadounidenses en Cuba y Siria, y en 1999 intervino en la excarcelación de soldados retenidos en la entonces Yugoslavia.

En 2000 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del entonces presidente Bill Clinton, el máximo reconocimiento civil del país. En sus últimas apariciones públicas, incluida la Convención Nacional Demócrata de 2024, Jackson fue homenajeado como uno de los arquitectos de un partido más diverso y como referente moral de varias generaciones de activistas.

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