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China recupera por primera vez la etapa principal de un cohete y estrecha la carrera espacial con Estados Unidos

El propulsor de un Larga Marcha-10B regresó de forma vertical y fue capturado en una plataforma marítima frente a la isla de Hainan, un hito que Pekín presenta como el primer rescate controlado de un lanzador logrado por el país asiático y un paso decisivo hacia los cohetes reutilizables.

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China recupera por primera vez la etapa principal de un cohete y estrecha la carrera espacial con Estados Unidos
Foto: Cortesía agencias

China recuperó con éxito la primera etapa de un cohete Larga Marcha-10B tras un retorno vertical sobre una plataforma situada en el mar, en la primera recuperación controlada de este tipo lograda por el país, según informaron medios estatales. El lanzamiento se realizó desde el centro comercial de la isla de Hainan, en el sur de China, y el propulsor descendió de manera controlada minutos después de separarse del resto del vehículo.

De acuerdo con el diario oficial Global Times, la maniobra constituye la primera recuperación controlada de la etapa principal de un lanzador realizada por China y, según esa fuente, también la primera del mundo basada en un sistema de captura por red. El logro fue difundido igualmente por el Diario del Pueblo, órgano de referencia del Partido Comunista Chino.

Hasta ahora, los aterrizajes verticales de propulsores de clase orbital habían sido dominio casi exclusivo de la estadounidense SpaceX, que los ejecuta de forma rutinaria como parte de su programa de reutilización. El avance chino reduce la distancia tecnológica en un ámbito considerado clave para abaratar el acceso al espacio, aumentar la frecuencia de los lanzamientos y sostener futuras constelaciones de satélites.

La reutilización parcial de cohetes se ha convertido en una prioridad tanto para las empresas estatales como para las compañías privadas chinas, que en los últimos años han multiplicado las pruebas con resultados dispares. En diciembre pasado, el cohete Zhuque-3 Yao-1, desarrollado por la firma privada LandSpace, alcanzó la órbita en su primer vuelo, pero no consiguió recuperar la primera etapa por una anomalía de combustión durante el descenso. Ese mismo mes, el Larga Marcha-12A completó un vuelo de prueba que los medios estatales calificaron de "básicamente exitoso", aunque tampoco logró rescatar el propulsor.

Los tropiezos continuaron en abril, cuando el cohete comercial Tianlong-3, de la empresa Space Pioneer, no completó su debut tras registrar una anomalía en vuelo poco después del despegue desde la base de Jiuquan, en el noroeste del país. La recuperación de este viernes llega, por tanto, tras una serie de ensayos incompletos y en un momento de fuerte expansión del sector aeroespacial chino.

El hito se enmarca en un programa espacial que Pekín ha reforzado con proyectos como la estación orbital Tiangong, las misiones lunares Chang'e, la sonda marciana Tianwen-1 y los preparativos para un alunizaje tripulado previsto antes de 2030. La tecnología reutilizable resulta central para esos objetivos, ya que permitiría recortar costes y elevar la cadencia de misiones. Con la recuperación del propulsor, China se posiciona para reducir progresivamente su dependencia de lanzadores de un solo uso y competir con mayor solidez en el mercado global de servicios de lanzamiento.

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