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China rechazó nueva lista del Pentágono que vinculó a empresas tecnológicas con sus fuerzas armadas

La decisión del Departamento de Defensa de Estados Unidos de incluir a varias compañías chinas en su lista de entidades presuntamente vinculadas con el aparato militar de ese país generó una respuesta inmediata de China, que acusó a Washington de utilizar argumentos de seguridad nacional para afectar a empresas del gigante asiático.

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China rechazó nueva lista del Pentágono que vinculó a empresas tecnológicas con sus fuerzas armadas
Foto: Cortesía

La medida involucra a algunas de las principales firmas tecnológicas e industriales de China, entre ellas Alibaba, Baidu y BYD, que rechazaron las acusaciones y anunciaron acciones para defender sus intereses. La actualización de la denominada lista 1260H fue publicada por el Pentágono este lunes e incorpora cerca de 80 compañías que, según la posición estadounidense, mantienen vínculos con las fuerzas armadas chinas o participan en estrategias de integración entre sectores civiles y militares.

Entre las empresas señaladas figuran gigantes del sector tecnológico como Alibaba, Baidu, Tencent, así como el fabricante de vehículos eléctricos BYD. La decisión fue divulgada semanas después del encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, realizado en Pekín en medio de los esfuerzos de ambas potencias por mantener la estabilidad en su relación bilateral. La nueva versión de la lista surge además meses después de que el Pentágono publicara y posteriormente retirara un documento similar sin ofrecer explicaciones sobre los cambios realizados.

Entre las compañías reincorporadas aparecen también los fabricantes de memorias semiconductoras ChangXin Memory Technologies y Yangtze Memory Technologies, que habían sido excluidos temporalmente de una versión previa del listado. Asimismo, fueron incluidas otras empresas relacionadas con sectores como la robótica, los semiconductores, la inteligencia artificial y la industria farmacéutica.

Desde el Congreso estadounidense, el presidente del Comité Selecto de la Cámara sobre China, John Moolenaar, respaldó la actualización del listado y afirmó que constituye una advertencia para las empresas y entidades gubernamentales de Estados Unidos sobre los riesgos de mantener relaciones comerciales con compañías que, según la visión de Washington, podrían contribuir al fortalecimiento militar chino.

La respuesta del Gobierno chino llegó horas después. Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, manifestó que el gobierno se opone a lo que considera una ampliación del concepto de seguridad nacional por parte de Estados Unidos y cuestionó las medidas adoptadas contra las empresas de su país. El funcionario pidió a Washington modificar su postura y aseguró que China adoptará acciones para proteger los derechos e intereses de las compañías afectadas.

Las empresas incluidas en la lista también reaccionaron. Baidu calificó las acusaciones como infundadas y sostuvo que no existen elementos que permitan catalogarla como una empresa militar. La compañía anunció que utilizará los mecanismos disponibles para buscar su exclusión del listado.

Por su parte, Alibaba aseguró que su inclusión responde a un error y señaló que no forma parte de ninguna estrategia de integración militar-civil. La compañía indicó además que evaluará medidas legales para defender su posición frente a las autoridades estadounidenses.

BYD expresó argumentos similares y sostuvo que no mantiene vínculos con la industria de defensa china. La empresa afirmó que su presencia en la lista carece de fundamento y explicó que la designación no implica sanciones económicas ni restricciones generales para realizar negocios con terceros.

Aunque las compañías afectadas señalaron que la medida no altera sus operaciones comerciales ni prohíbe relaciones con clientes y proveedores fuera del Departamento de Defensa estadounidense, la decisión vuelve a poner sobre la mesa las diferencias entre Washington y Pekín en áreas relacionadas con tecnología, seguridad nacional e inteligencia artificial, sectores que han ocupado un lugar central en la competencia entre las dos mayores economías del mundo.

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