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China rechazó acusaciones de Trump sobre una supuesta interferencia electoral en Estados Unidos y las calificó de “completamente falsas”.

El Gobierno de China rechazó este viernes las acusaciones formuladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una presunta interferencia de Pekín en las elecciones presidenciales de 2020 y calificó esos señalamientos como “completamente falsos” y carentes de fundamento.

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China rechazó acusaciones de Trump sobre una supuesta interferencia electoral en Estados Unidos y las calificó de “completamente falsas”.
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El Gobierno de China rechazó este viernes las acusaciones formuladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una presunta interferencia de Pekín en las elecciones presidenciales de 2020 y calificó esos señalamientos como “completamente falsos” y carentes de fundamento.

La respuesta oficial fue emitida por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, durante una rueda de prensa en Pekín, pocas horas después de que Trump afirmara que documentos de inteligencia recientemente desclasificados demostrarían la existencia de actividades chinas dirigidas a influir en los comicios estadounidenses de 2020.

Lin Jian aseguró que China “nunca ha interferido en las elecciones de Estados Unidos y no tiene interés en hacerlo”, al tiempo que instó a Washington a dejar de utilizar a China como argumento en el debate político interno. El portavoz sostuvo que las declaraciones del mandatario estadounidense constituyen una “difamación” contra su país y reiteró que la política exterior china se basa en el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.

Las declaraciones de Trump se produjeron durante una intervención desde la Casa Blanca, en la que anunció la desclasificación de documentos relacionados con la seguridad electoral y afirmó que el material demuestra que China habría accedido ilegalmente a información sobre millones de votantes estadounidenses y desarrollado acciones para influir en el proceso electoral de 2020. El mandatario también sostuvo que parte de esa información permaneció reservada durante varios años por decisión de anteriores administraciones.

Sin embargo, distintos medios internacionales señalaron que los documentos divulgados hasta el momento no modifican las conclusiones alcanzadas previamente por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. La agencia Reuters recordó que una evaluación elaborada en 2021 concluyó que, aunque existían preocupaciones sobre actividades de influencia y operaciones cibernéticas atribuidas a distintos actores extranjeros, no se encontró evidencia de que China hubiera alterado el resultado de las elecciones presidenciales de 2020.

la agencia Associated Press también informó que Pekín respondió con firmeza a las declaraciones de Trump y reiteró que las acusaciones carecen de sustento. De acuerdo con la agencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino insistió en que su país no participa en procesos electorales de otras naciones y pidió que las diferencias entre ambas potencias se manejen mediante el diálogo y el respeto mutuo.

El intercambio de declaraciones ocurre en un momento de relativa distensión entre Washington y Pekín, aunque este nuevo episodio podría tensar la relación. En los últimos meses, ambos gobiernos habían retomado canales de diálogo sobre comercio, seguridad y cooperación internacional, además de avanzar en la preparación de nuevos encuentros bilaterales entre altos funcionarios. Analistas consultados por la agencia Reuters consideran que este nuevo episodio podría añadir presión a una relación que continúa marcada por diferencias estratégicas en asuntos como tecnología, comercio, seguridad y política exterior.

Las acusaciones sobre posibles intentos de influencia extranjera en procesos electorales estadounidenses no son nuevas. En los últimos años, las agencias de inteligencia de Estados Unidos han advertido sobre campañas de desinformación y operaciones cibernéticas atribuidas a distintos países, entre ellos Rusia, Irán y China. No obstante, esos informes han diferenciado entre actividades destinadas a influir en la opinión pública y la existencia de pruebas de una alteración directa de los resultados electorales.

Hasta el momento, la Casa Blanca no ha presentado evidencia adicional que modifique las conclusiones oficiales emitidas tras las investigaciones realizadas sobre las elecciones de 2020. Del mismo modo, el Gobierno chino mantiene su rechazo a las acusaciones y sostiene que se trata de afirmaciones sin respaldo factual.

El nuevo cruce de declaraciones refleja que las tensiones entre las dos mayores economías del mundo siguen extendiéndose más allá de los asuntos comerciales y geopolíticos, alcanzando también el terreno de la seguridad, la ciberdefensa y la confianza en los procesos democráticos. Mientras continúan las reacciones políticas, la controversia vuelve a situar la integridad electoral y las relaciones entre Washington y Pekín en el centro del debate internacional. Por ahora, las posiciones de ambos gobiernos permanecen enfrentadas y sin cambios en sus planteamientos oficiales.

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